Oda a la mujer espantapájaros

Qué hermosas son las mujeres cuando se corren y vuelan. No hay nada más fascinante que ver el placer recorrer sus cuerpos, convulsionándolos de pies a cabeza. Es como si cada célula, cada átomo de su ser se despertara con el espasmo, vibrando al unísono con la energía que las atraviesa. Es un espectáculo divino, un regalo para los sentidos.

La antropología orgásmica femenina es una rama de las ciencias sociales que estudia precisamente esto, el orgasmo femenino y sus múltiples manifestaciones. A través de ella, podemos comprender mejor la complejidad de la sexualidad femenina, sus tabúes, sus represiones, sus liberaciones. Nos ayuda a entender que la mujer es mucho más que un cuerpo, que su placer es sagrado y que su voz debe ser escuchada.

Si hay un ámbito en el que el cambio es urgente y necesario, es en el terreno de la sexualidad. La mujer ha sido sometida a una doble moral, una moral que permite al hombre disfrutar de su sexualidad mientras la mujer es vista como un objeto pasivo y sin voz. Pero esto está cambiando y cada vez son más las mujeres que reivindican su derecho al placer, que se liberan de las ataduras que las oprimían y que se erigen como sujetos sexuales activos y autónomos.

La mujer espantapájaros espanta el miedo y la ignorancia, y despierta la conciencia y el deseo. Es un ser libre y auténtico que se atreve a explorar los límites de su cuerpo y su mente. Es una diosa que se eleva sobre las sombras del pasado y nos acompaña hacia la luz y la esperanza.

Por eso, hoy quiero hacer una oda a la mujer. Quiero gritar al mundo que el orgasmo femenino es un derecho sagrado, una experiencia divina que debe ser respetada y celebrada. Y quiero invitar a todos a sumarse a esta lucha por la igualdad sexual, por una sociedad en la que la mujer y el hombre sean iguales en derechos y en placer.

Espantapájaros femeninos, que vuestra belleza siga espantando el miedo y la ignorancia. Que vuestro orgasmo sea la luz que ilumine el camino hacia un presente más justo y más libre.

Antropología orgásmica

La mujer multiorgásmica debería ser protegida, replicada, estudiada, blindada, venerada en todos los altares.
La mujer perra es el siguiente nivel en la evolución humana. Sublime.

ESPANTAPÁJAROS (Poema de Oliverio Girondo)

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando, realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad, la de pasarse los días entre las nubes, la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos, una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Tú mí me

Yo hace días que no la quiero.
Ahora tengo que aceptar que a ella le pasa lo mismo conmigo.

En casa del monstruo

En casa del monstruo hay puertas rojas, azules, negras, amarillas, y rosas. Y en ese orden las voy abriendo.

5*duelo

Niego lo nuestro.
Me peleo contigo.
Negocio el nuevo sistema familiar.
Lloro la pérdida.
Acepto el cambio.

Cuando te conocí

Cuando te conocí empezabas a salir
y nos miramos en las escaleras mojadas.
Es el momento de hablar
de aquellos años pasados.

Cuando te conocí decías que sabías
leer las cartas y nos leíste el futuro.
Decías: “Seremos felices
y lo nuestro durará Hasta el final.” 

Cuando te conocí
salía con 4 amigas que juntas no daban
lo que tú con un beso,
y a todas les dije: “Hasta luego.”

Cuando te conocí
me ahogué en tus ojos verdes.
Y 5 años después,
ya oíamos llantos de bebés.

Y en el fondo es tan hondo mi dolor.
Nos vamos y no se puede cambiar.

Cuando te conocí
me fusioné con tu cuerpo perfecto.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Cuando te conocí
me enamoré de las manchas de ketchup, de los juegos de mesa y cama.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Cuando te conocí
nos dijimos que no nos fallaríamos.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Ahora el corazón me chilla y se queja 
fuera del ritmo que nos hacía bailar.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Y en el fondo es tan hondo mi dolor.
Nos vamos y no se puede cambiar.

Canción futura

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya habremos sufrido lo suficiente,
pediremos más tranquilidad y un nuevo comienzo.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya nos daremos las gracias y los buenos días,
ya no habrá guerra y caminaremos sobre la paz de los veteranos.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya no tendremos el alma rota,
ya habrán cicatrizado las discusiones.

Cuando llegue el momento de esa canción,
un café será un café y no una pelea,
dos casas serán un hogar y no cien campos de batalla.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya habremos compensado todo lo feo con cosas bellas,
podremos mirarnos a los ojos sin rencores.

Cuando llegue el momento de esa canción,
podremos bebernos mil tequilas y bailar toda la noche,
ya no habrá resquicios oscuros, inesperados e inoportunos.

Cuando llegue el momento de esa verdad,
ya habremos cambiado. 
Nada ni nadie será igual.

Socio de la soledad | Andrés Calamaro

Soy todo corazón y eso me hace mal
Soy muy sensible a la belleza
Por eso pierdo la cabeza con tanta facilidad
Socio de la soledad
Uh, otra vez perdido en mi sentimiento
Nunca miento, siempre digo la verdad
Con el primer beso, casi siempre voy preso
Socio de la soledad
Uh, tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Y esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Uh, no puedo vivir siempre soñando
Tengo que aprender a ser más duro
El futuro me estaba esperando ahora
Me está ahorcando la ilusión
Si me arruino por la fuerza del destino
Mmh, no puedo prometer lo que no sé
Acabo de darme cuenta que me falta frialdad
Y me siento cerca de la soledad
Mmh, tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Uh, soy juez, abogado y condenado
Tengo una espina clavada en el costado, ¿y qué?
Si no puedo ser el dueño de tu bondad
Hoy me hago socio de la soledad, uh
En tu cara se te nota que sufriste
A tus ojos se les nota que han llorado
No renuncies, por favor al amor equivocado
No te olvides tan pronto de mí
Tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz

Número phi

Eres el chico más bello de la ciudad:
Me dijo la chica matemática.

Gon

¡Despierta!
Despierta y abre los ojos al mañana que ya es hoy.

Paternofilia

L: Eres una mama.
P: <Lágrimas>

Miradas

Si me lo pides
te llevo a Roma, Madrid o Cuenca.
Si fuera el momento
te llevaría a casa.

Las efímeras

Las efimeras, también conocidas como efemerópteros o cachipollas, pertenecen al mismo grupo que las libélulas y los caballitos del diablo. La corta duración de su vida adulta, que no suele llegar a las 24 horas, es lo que más ha llamado la atención de científicos y del público general. De hecho, la hembra de una especie en particular, la Dolania americana, vive menos de cinco minutos tras realizar su muda final.

Hay relaciones que son igual de hermosas.

Eres

Eres todos los besos que quiero dar.
Eres todo el amor que quiero hacer.
Eres un paseo, una bachata y un gemido.
Eres las ganas de empezar a volver.
Eres auténtica, el vivo el ahora y un bingo.
Eres un desayuno, una nevera limpia y dos gatas.
Eres placer, cada pensamiento se despierta contigo.
Eres placer, cada pensamiento se acuesta contigo.

Rellena los huecos

Un elemento que nos interpela es ése que nos empuja a rellenar los huecos, a dibujar esa parte que falta, a acabar la frase del actor y dialogar con él. También a inventar fantasmas en la oscuridad.

Un elemento en forma de dibujo, película, canción, o de persona, animal o río. O cualquier otro producto natural o artificial.

Y solamente a través de ese intercambio que se establece, nos puede llegar la gratificación y el placer.

Sistema familiar

Dos habitantes en el mismo habitáculo.
Quehaceres y responsabilidades, rutinas, noches y días, se amontonan y se ordenan por todo el espacio-tiempo familiar.

El amor por sus hijos los protege, dando sentido y movimiento al sistema.

De fresas y depuradoras

  1. Es pronto para creerlo.
  2. Tengo prisa por sentirlo todo.
  3. Ojos felinos y corazón de elefante.
  4. Paseo junto al río con los sentimientos como galgos.
  5. Agua limpia vuelve al mar.
  6. Césped húmedo y miradas tímidas.
  7. Té, fresas y nueces.
  8. Mano fría y cuerpo caliente.
  9. Besos, besos, besos.
  10. La cajita de música se ha vuelto a abrir.