hoy te he protegido en sueños.

he luchado contra familiares y niños
que con navajas
corrían por las calles.

he tirado de verborrea.

convincente he mirado a sus ojos y
he lanzado palabras como balas
que silbaban en las orejas de los presentes
hasta dejarlos inconscientes.

he luchado con mis puños y pies.

contundente he hecho sangrar todas las narices
y atacado por la espalda
haciendo caer sus cuerpecitos sobre
el alquitranado paseo
de un río anónimo.


esta noche te he defendido en sueños.
envuelto en fiebres,
defendiendo mi legado
con palabras y puños.


guardaespaldas
me levanto y lo cambio todo
me resisto y lo percibo todo
de un nuevo color pero frío, frío
como el corazón de hielo de los jinetes solitarios.

yo no puedo ir a contracorriente.
esas aguas turbias
ya me dejaron atrás
en el río que me lleva a la muerte.

le doy una nueva capa de libertad y
no dejo que me mientan
con el amor monógamo y me enseñen
a sentir vergüenza de mis impulsos.

yo no puedo ir a contracorriente.
esas aguas turbias
ya me dejaron atrás
en el río que me lleva a la muerte.


las fuerzas que te atraen hacia el infinito
son las mismas que te abandonan
en la cuneta el día
que logras todas tus metas
incuestionablemente indies.

me salvaron esas circunstancias anónimas
que afloran de nuestros pies y
coaccionan nuestras mentes hasta variar nuestras ideas sin remedio.
dos segundos después
las tomamos y las sentimos nuestras.

he dicho. y diré.
mas en el lado comercial viviré eternamente
para volver una y otra vez a beberme
en sorbitos muy pequeños
mi lado más dicotominoso y peligroso.


la parte de las partes ya encontró donde descansar y actuar