Mano de pintura
- ¿Cómo estás?
- Bien, muy bien.
- ¿Seguro?
- Sí, ¿Por qué?
- No te veo bien.
- ¿Por qué?
- Porque te conozco y creo que lo que has hecho es darte otra mano de pintura justo antes de colapsar.
Ya probé
Ya probé la cerveza fría en el viejo "Buk", con la hoja ardiendo pero en blanco.
Ya probé la soledad de la cama ancha que te susurra vacío al oído.
Ya probé el baile latino en la calle del ritmo.
Ya probé la cascada en mi cara.
Ya probé el cine, el chicle y la mano traviesa.
Ya probé la mirada furtiva a dos centímetros de su cara.
Y probé la carretera sin destino, en la ruta del desierto de los lagartos.
Ya probé la fotografía perfecta, con la luz perfecta, y la postura perfecta, y no fue perfecto.
Ya probé el orgasmo a seis manos.
Ya probé la melancolía en una silla vacía, en una playa desierta bajo la lluvia.
Ya probé todos los labios sin compromiso.
Ya probé lanzarme al estrecho de sus piernas, sin flotador ni conocimiento.
Ya probé todas las aplicaciones y seguí hambriento.
Ya probé, pero no todo.
Ahora, solo imploro, a los dioses paganos y caprichosos de este juego enloquecido, que me permitan vivir lo que resta, junto a mis seres queridos, aquellos que me quieren sin juicio, ni, sobretodo, mediar condición.
Eres tú
Cuando me muevo me libero
y tú estás ahí.
Después de tantod nos y tantos sis
tú estás ahí
detrás de todos
Ahí
Din fingir
Esperando. No, esperando no.
Rescatando, rescatandome.
Y yo dejándome llevar a tu orilla.
Dime qué tú, dime que eres tú y te seguiré a todas partes.
Aleluya eres tú sí? Eres tú!
Primavera
Con la primavera, calma, tranquilidad y presencia.
Descarto obligación con un sinfín de razones.
Premio mi privacidad como un recinto sagrado.
Filtro quién merece adentrarse en mis profundidades.
Nutro mi autarquía,
y me empeño en brillar sin ayuda.
No es locura ni cobardía,
es un tributo a mi autoestima.
Cuando el invierno acabe
Cuando el invierno acabe
ya habré cambiado de piel.
Preparado para ti, el sol y la calle.
Cuando el invierno acabe
ya estaré bien,
con los contenedores vacíos,
y los pensamientos limpios.
Cuando el invierno acabe
ven a verme.
Buscaremos un lugar para nosotros
y fundaremos nuestro microcosmos.
Somos
En las calles heladas de la ciudad,
patinamos, persiguiendo espejismos de lo que creemos ser.
Somos lo que los demás piensan,
sombras en sus mentes,
formas moldeadas por sus deseos y miedos.
Pero también somos lo que mostramos,
fachadas sonrientes y perfectas.
Máscaras de piel, escudos brillantes bajo el foco de la multitud.
Y en el silencio de la noche, solos,
luchamos contra lo que realmente somos. Un tumulto de pensamientos, deseos y dolores, mucho más complejos de lo que nos permitimos ser.
Al final, nadie, realmente, conoce a nadie. Tan solo interpretamos imágenes que se nos acumulan en el inconsciente,
papeles secundarios en el gran teatro de la vida.
Las paredes oyen nuestras risas verdaderas y llantos profundos,
testigos silenciosos de nuestras batallas internas.
En el amor, somos vulnerables, idealizamos y sufrimos. Por eso, abrimos puertas traseras, para no permitir que nunca más nadie camine sobre nuestros secretos.
Compartimos lo que no nos importa, y olvidamos rápido aquello que igual de rápido vino y se fue.
Si es verdad que la vida es un baile entre lo que se ve y lo que se oculta,
un juego de espejos donde la verdad se enamora de la mentira, bailemos por la honestidad brutal,
por la belleza sin posturas,
por ser nosotros, sin lista de errores ni precio al acierto. Y sigamos preguntándonos:
¿quién soy en este loco universo?
Te celebro
Te celebro
como se celebra lo que no se finge.
Te celebro sin estar aquí.
Te celebro en tus días malos.
Te celebro aunque no celebres conmigo.
Te celebro, mujer viva.
Te celebro en la noche y el día.
Te celebro buceando en tu bañera.
Y te celebro lejos, en mi recuerdo, en tu olvido.
Te celebro sin pastel ni velas.
Te celebro y celebro tu beso viejo.
Te celebro, diosa dormida, despierta.
Te celebro en esta noche fría.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)