Te vi reír cuando yo empezaba
en el mundo de las lesiones y
la radio contaba milagros
y los domingos nos alegraban los días,
creo que fue cuando me dijiste
confío en ti,
confío en ti.
Te vi mezclar árboles sumidos
en las hectáreas de los vientos del Pla
cuando la radio empezaba a contar penas
y los domingos escaseaban,
creo que fue cuando me dijiste
debes seguir,
debes seguir.
La radio ya sólo toca desgracias y
el viento ha dejado de mentir.
Ahora ya nunca estas allí, con tus manos en la banda
recordándome que soy el mejor.
Ahora el viento susurra sólo estas palabras
fracasé contigo,
fracasé contigo,
sólo fracasé contigo.
fracasé contigo
Cuidar de ella es como cuidar de él.
Con ella subo y bajo los recuerdos y
me lleva hasta su puerta:
quisiera entrar, decirle lo mucho que le extraño,
sobretodo los días en que siempre me veía sentado.
Al momento vuelvo a casa y me refugio y le escribo.
Así lo evito, driblo el abrazo cansado.
La pena le envuelve y no quisiera romper a llorar.
Aún así le veo, desprotegido, cansado.
pronto le abrirán las puertas del cielo y
olvidará su condena con piel redimida,
a un cielo del fracaso.
Absuelto
Con ella subo y bajo los recuerdos y
me lleva hasta su puerta:
quisiera entrar, decirle lo mucho que le extraño,
sobretodo los días en que siempre me veía sentado.
Al momento vuelvo a casa y me refugio y le escribo.
Así lo evito, driblo el abrazo cansado.
La pena le envuelve y no quisiera romper a llorar.
Aún así le veo, desprotegido, cansado.
pronto le abrirán las puertas del cielo y
olvidará su condena con piel redimida,
a un cielo del fracaso.
Absuelto
Me han fallado y ninguno se ha excusado.
La borrachera del segundo sigue de pie y
los abusos del primero son granizos incansables
que no estallarán nunca.
Ahora sus horas son burbujas que van desapareciendo
sobre sus cabezas: delicadas,
disfrazadas en la intranscendencia de sus vidas.
Siempre tenemos lo que merecemos dice Quique y yo,
llorando lo que viene, he robado dos bellas burbujas
que teñirán sus canas y perdonarán sus penas.
Me toca a mí dejar bien alto sus nombres.
para parar de llorar
La borrachera del segundo sigue de pie y
los abusos del primero son granizos incansables
que no estallarán nunca.
Ahora sus horas son burbujas que van desapareciendo
sobre sus cabezas: delicadas,
disfrazadas en la intranscendencia de sus vidas.
Siempre tenemos lo que merecemos dice Quique y yo,
llorando lo que viene, he robado dos bellas burbujas
que teñirán sus canas y perdonarán sus penas.
Me toca a mí dejar bien alto sus nombres.
para parar de llorar
Qué hay más cierto que un ataúd,
que la vieja escuela vacía, que la vida de noche.
Si el vaso lleno lo fuera eso sería pero tal vez,
sea una carcajada del más cercano de mis amigos.
¿qué hay? ¿Hay, quizás, una certeza más atronadora
que la suerte del mendigo?
será tu frase, esa frase que pronunciaste
y me hizo retroceder.
ayer
que la vieja escuela vacía, que la vida de noche.
Si el vaso lleno lo fuera eso sería pero tal vez,
sea una carcajada del más cercano de mis amigos.
¿qué hay? ¿Hay, quizás, una certeza más atronadora
que la suerte del mendigo?
será tu frase, esa frase que pronunciaste
y me hizo retroceder.
ayer
esa palabra no alberga tantas tes
ni ese reloj visita tantas horas
esa puta no ha follado tanto y
ese cenicero no acogió tantos cigarros
la calle de abajo no vió tantos coches pasar
y estas antenas no recogen tantos canales
ese ventilador no dio tantas vueltas y
las camareras no pasan de la noventa
esa burbuja no llegó tan arriba y
las piedras que te rodean nacieron ayer
el lobo no mató a nadie y el cura abusó de todos sus niños
el fuego no ardió toda la noche
ni la ropa se quitó tan rápido
la música en mi casa siempre muere con la electricidad
y eso hace de mis penas no tan penas
la poesía no conoce mi teclado
y el silencio no estalló en mis oídos
las conclusiones se adoptan y luego disparan
en las vidas de todos aunque tu vida no sea para tanto
caperucita
ni ese reloj visita tantas horas
esa puta no ha follado tanto y
ese cenicero no acogió tantos cigarros
la calle de abajo no vió tantos coches pasar
y estas antenas no recogen tantos canales
ese ventilador no dio tantas vueltas y
las camareras no pasan de la noventa
esa burbuja no llegó tan arriba y
las piedras que te rodean nacieron ayer
el lobo no mató a nadie y el cura abusó de todos sus niños
el fuego no ardió toda la noche
ni la ropa se quitó tan rápido
la música en mi casa siempre muere con la electricidad
y eso hace de mis penas no tan penas
la poesía no conoce mi teclado
y el silencio no estalló en mis oídos
las conclusiones se adoptan y luego disparan
en las vidas de todos aunque tu vida no sea para tanto
caperucita
Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
rodeándome
juzgándome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.
COMO ÁRBOLES - MARIO BENEDETTI
que estos poemas de otros
iban a ser míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
rodeándome
juzgándome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.
COMO ÁRBOLES - MARIO BENEDETTI
Viaja atrás ante mí y no me des a elegir.
Sólo explícame lo que comprendo hoy y
márcame el camino que sueño y
las posibilidades se ordenaran en mi cabeza.
Dame unos padres y seré el mejor hijo.
Dame unas calles y seré su mejor rebelde.
Dame un libro y lo leeré mucho antes.
Dame una guitarra y la afinaré.
Dame una hoja y te dibujaré el universo.
¡Deberás explotar tantas pelotas!
¡Te maldigo! sólo me diste un sofá y aquí sigo en él.
emda2
Sólo explícame lo que comprendo hoy y
márcame el camino que sueño y
las posibilidades se ordenaran en mi cabeza.
Dame unos padres y seré el mejor hijo.
Dame unas calles y seré su mejor rebelde.
Dame un libro y lo leeré mucho antes.
Dame una guitarra y la afinaré.
Dame una hoja y te dibujaré el universo.
¡Deberás explotar tantas pelotas!
¡Te maldigo! sólo me diste un sofá y aquí sigo en él.
emda2
El silencio es el más hiperactivo de los sonidos: siempre se exhibe en finales explosivos. En los silencios más maduros nos encontramos con las pasiones más sórdidas e irreverentes del pelotón fusilable del siglo XXI. La naturaleza de la normalidad acabará con tanto silencio de intimidad barroca y nos mostrará unas pasiones ligeras, casi tediosas pero, eso sí, mucho más plausibles.
Carguen, apunten, disparen
Carguen, apunten, disparen
Debo decírtelo, ahí va:
me he hecho en la Lógica una supercasa
donde cabe toda mi autoestima y seguridad.
Unas lámparas me alumbran los pies y
con una cerilla me apaño para el resto del cuerpo.
Me he fornicado cada poro infecto de miedo y pasado y
lo he substituído por calambre y palidez.
Lo he logrado, ahora sí que he llegado a mí.
Tu compungida y solitaria vida, llena de aparatos y trucos malos,
la he sofisticado con fórmulas y canciones.
Lo conseguí. He conseguido el Yo desde el tú, Usted de ti.
אבא שלי
me he hecho en la Lógica una supercasa
donde cabe toda mi autoestima y seguridad.
Unas lámparas me alumbran los pies y
con una cerilla me apaño para el resto del cuerpo.
Me he fornicado cada poro infecto de miedo y pasado y
lo he substituído por calambre y palidez.
Lo he logrado, ahora sí que he llegado a mí.
Tu compungida y solitaria vida, llena de aparatos y trucos malos,
la he sofisticado con fórmulas y canciones.
Lo conseguí. He conseguido el Yo desde el tú, Usted de ti.
אבא שלי
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).
Todas las cartas de amor son ridículas...-Fernando Pessoa
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).
Todas las cartas de amor son ridículas...-Fernando Pessoa
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