Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando, realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad, la de pasarse los días entre las nubes, la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos, una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
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Socio de la soledad | Andrés Calamaro
Soy todo corazón y eso me hace mal
Soy muy sensible a la belleza
Por eso pierdo la cabeza con tanta facilidad
Socio de la soledad
Uh, otra vez perdido en mi sentimiento
Nunca miento, siempre digo la verdad
Con el primer beso, casi siempre voy preso
Socio de la soledad
Uh, tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Y esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Uh, no puedo vivir siempre soñando
Tengo que aprender a ser más duro
El futuro me estaba esperando ahora
Me está ahorcando la ilusión
Si me arruino por la fuerza del destino
Mmh, no puedo prometer lo que no sé
Acabo de darme cuenta que me falta frialdad
Y me siento cerca de la soledad
Mmh, tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Uh, soy juez, abogado y condenado
Tengo una espina clavada en el costado, ¿y qué?
Si no puedo ser el dueño de tu bondad
Hoy me hago socio de la soledad, uh
En tu cara se te nota que sufriste
A tus ojos se les nota que han llorado
No renuncies, por favor al amor equivocado
No te olvides tan pronto de mí
Tantas ilusiones convertidas en canciones
Por cada mujer que conocí
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
Esta vez no sé si gané o perdí
Pero sufrí y también fui feliz
El hipopótamo de vientre enorme
suele vivir en selvas como Java,
y allí en el fondo de las cuevas hay
monstruos que no se pueden ni soñar.
La boa que se agita entre silbidos,
el tigre que tan bien sabe rugir,
el búfalo enfadado que resopla;
él sólo duerme o pace siempre en calma.
El kris y la azagaya no le asustan,
contempla al hombre sin darse a la huida,
se ríe del cipayo y de sus balas
que no hieren su piel y que rebotan.
Por eso yo soy como el hipopótamo;
me protege mi fuerte convicción,
armadura que me hace invulnerable,
y así por el desierto ando sin miedo.
suele vivir en selvas como Java,
y allí en el fondo de las cuevas hay
monstruos que no se pueden ni soñar.
La boa que se agita entre silbidos,
el tigre que tan bien sabe rugir,
el búfalo enfadado que resopla;
él sólo duerme o pace siempre en calma.
El kris y la azagaya no le asustan,
contempla al hombre sin darse a la huida,
se ríe del cipayo y de sus balas
que no hieren su piel y que rebotan.
Por eso yo soy como el hipopótamo;
me protege mi fuerte convicción,
armadura que me hace invulnerable,
y así por el desierto ando sin miedo.
El hipopótamo - Teóphile Gautier
Mirate
así
qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia
qué paliza paterna te generó cobarde
qué tristes sumisiones te hicieron despiadado
no escapes a tus ojos
mirate
así
dónde están las walkirias que no pudiste
la primera marmita de tus sañas
te metiste en crueldades de once varas
y ahora el odio te sigue como un buitre
no escapes a tus ojos
mirate
así
aunque nadie te mate
sos cadáver
aunque nadie te pudra
estás podrido
dios te ampare
o mejor
dios te reviente.
Torturador y espejo - Mario Benedetti
así
qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia
qué paliza paterna te generó cobarde
qué tristes sumisiones te hicieron despiadado
no escapes a tus ojos
mirate
así
dónde están las walkirias que no pudiste
la primera marmita de tus sañas
te metiste en crueldades de once varas
y ahora el odio te sigue como un buitre
no escapes a tus ojos
mirate
así
aunque nadie te mate
sos cadáver
aunque nadie te pudra
estás podrido
dios te ampare
o mejor
dios te reviente.
Difícil escribir te quiero con locura.
Hasta la misma médula. ¿Qué será de mis manos
si les roban la magia sonora de tu cuerpo?
Difícil. Muy difícil un poema de amor en estos tiempos.
Resulta que tú estás. Feroz en tu evidencia.
Resulta que yo estoy. Contrahecha. Acechante.
Y resulta que estamos.
La ley de gravedad no nos perdona.
Difícil es decir te quiero en estos tiempos.
Te quiero con urgencia.
Quiero hacer un aparte. Sin dudas y sin trampas.
Para decir te quiero. Así. Sencillamente.
Y que tu amor me salva del aullido nocturno
cuando loba demente la fiebre me arrebata.
No quiero que me duela la falta de ternura.
Pero amor. Qué difícil escribir que te quiero. Así.
Entre tanto gris. Tanta corcova junta.
Cómo puedo aspirar la transparencia.
Retomar esta voz tan desgastada.
Esta costumbre antigua para decir te quiero.
Así. Sencillamente. Antiguamente. Digo.
Si todo es tan difícil. Si duele tanto todo.
Si un hombre. Y otro hombre. Y luego otro. Y otro.
Destrozan los espacios donde el amor se guarda.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Si no fuera imposible olvidar esta rabia.
Mi reloj. Su tic-tac. La ruta hacia el cadalso.
Mi sentencia ridícula con esta cuerda falsa.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Plasmaría este verso con su cadencia cursi.
Si fuera así de simple escribir que te quiero.
Canción de amor para tiempos dífíciles - MARIA ELENA CRUZ VARELA ( Cuba, 1953 )
Hasta la misma médula. ¿Qué será de mis manos
si les roban la magia sonora de tu cuerpo?
Difícil. Muy difícil un poema de amor en estos tiempos.
Resulta que tú estás. Feroz en tu evidencia.
Resulta que yo estoy. Contrahecha. Acechante.
Y resulta que estamos.
La ley de gravedad no nos perdona.
Difícil es decir te quiero en estos tiempos.
Te quiero con urgencia.
Quiero hacer un aparte. Sin dudas y sin trampas.
Para decir te quiero. Así. Sencillamente.
Y que tu amor me salva del aullido nocturno
cuando loba demente la fiebre me arrebata.
No quiero que me duela la falta de ternura.
Pero amor. Qué difícil escribir que te quiero. Así.
Entre tanto gris. Tanta corcova junta.
Cómo puedo aspirar la transparencia.
Retomar esta voz tan desgastada.
Esta costumbre antigua para decir te quiero.
Así. Sencillamente. Antiguamente. Digo.
Si todo es tan difícil. Si duele tanto todo.
Si un hombre. Y otro hombre. Y luego otro. Y otro.
Destrozan los espacios donde el amor se guarda.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Si no fuera imposible olvidar esta rabia.
Mi reloj. Su tic-tac. La ruta hacia el cadalso.
Mi sentencia ridícula con esta cuerda falsa.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Plasmaría este verso con su cadencia cursi.
Si fuera así de simple escribir que te quiero.
Canción de amor para tiempos dífíciles - MARIA ELENA CRUZ VARELA ( Cuba, 1953 )
Es esto:
Transacciones sin efectivo.
La manta siempre un poco corta.
El contacto flojo.
Buscar más allá del horizonte.
Rozar con cuatro zapatos las hojas muertas
y frotar mentalmente pies desnudos.
Arrendar y tomar en arriendo corazones;
o en la habitación con ducha y espejo,
en un coche alquilado, con el capó hacia la luna,
dondequiera que la inocencia se baja
y quema su programa,
suena la palabra en falsete,
cada vez diferente y nueva.
Hoy, ante la taquilla aún cerrada,
susurran, de la mano,
el avergonzado viejo y la vieja delicada.
La película prometía amor.
Transacciones sin efectivo.
La manta siempre un poco corta.
El contacto flojo.
Buscar más allá del horizonte.
Rozar con cuatro zapatos las hojas muertas
y frotar mentalmente pies desnudos.
Arrendar y tomar en arriendo corazones;
o en la habitación con ducha y espejo,
en un coche alquilado, con el capó hacia la luna,
dondequiera que la inocencia se baja
y quema su programa,
suena la palabra en falsete,
cada vez diferente y nueva.
Hoy, ante la taquilla aún cerrada,
susurran, de la mano,
el avergonzado viejo y la vieja delicada.
La película prometía amor.
Amor - Günter Grass
Es ahora la vida
esta extraña y frecuente sensación
de sopor y distancia,
y es también una luz que vela el mundo:
salir del caserón tras la comida,
recorrer bajo el sol la carretera
con los ojos ardientes de un verano
y sentarme en la roca frente al mar.
Abandonarme entonces
al sonido sin pausa de la tierra
mientras me vence el sueño algún instante
y me moja las sienes con su agua bendita.
Descubrir con asombro renovado
al pescador que vuelve cada tarde,
como vuelven las olas,
como vendrá la brisa con la noche.
y esperar otra vez sobre la roca,
abrumado en el centro de la vida,
a que la sombra inunde
lentamente mi sombra.
La luz de otra manera - Vicente Gallego
esta extraña y frecuente sensación
de sopor y distancia,
y es también una luz que vela el mundo:
salir del caserón tras la comida,
recorrer bajo el sol la carretera
con los ojos ardientes de un verano
y sentarme en la roca frente al mar.
Abandonarme entonces
al sonido sin pausa de la tierra
mientras me vence el sueño algún instante
y me moja las sienes con su agua bendita.
Descubrir con asombro renovado
al pescador que vuelve cada tarde,
como vuelven las olas,
como vendrá la brisa con la noche.
y esperar otra vez sobre la roca,
abrumado en el centro de la vida,
a que la sombra inunde
lentamente mi sombra.
La luz de otra manera - Vicente Gallego
...
Poetry is the essence of everything, and it’s through deep contact with reality and living fully that you reach poetry. Very often I see photographers cultivating the strangeness or awkwardness of a scene, thinking it is poetry. No. Poetry is two elements which are suddenly conflict — a spark between two elements. But it’s given very seldom, and you can’t look for it. It’s like if you look for inspiration. No, it just comes by enriching yourself and living.
...
Henri Cartier-Bresson: Living and Looking - THE NEW YORK TIMES
Poetry is the essence of everything, and it’s through deep contact with reality and living fully that you reach poetry. Very often I see photographers cultivating the strangeness or awkwardness of a scene, thinking it is poetry. No. Poetry is two elements which are suddenly conflict — a spark between two elements. But it’s given very seldom, and you can’t look for it. It’s like if you look for inspiration. No, it just comes by enriching yourself and living.
...
Henri Cartier-Bresson: Living and Looking - THE NEW YORK TIMES
...
P. La soledad es un tema recurrente en su obra. ¿Por qué? R. Porque es la experiencia central de la vida moderna. Todos luchamos contra la soledad. Hay quien la elude buscando la seguridad de una familia, otros se rodean de gente. Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para escribir. Es un conflicto sin solución.
...
Sam shepard - entrevista en El país
P. La soledad es un tema recurrente en su obra. ¿Por qué? R. Porque es la experiencia central de la vida moderna. Todos luchamos contra la soledad. Hay quien la elude buscando la seguridad de una familia, otros se rodean de gente. Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para escribir. Es un conflicto sin solución.
...
Sam shepard - entrevista en El país
He was just a blue-eyed Boston boy,
His voice was low with pain.
"I'll do your bidding, comrade mine,
If I ride back again.
But if you ride back and I am left,
You'll do as much for me,
Mother, you know, must hear the news,
So write to her tenderly.
"She's waiting at home like a patient saint,
Her fond face pale with woe.
Her heart will be broken when I am gone,
I'll see her soon, I know."
Just then the order came to charge,
For an instance hand touched hand.
They said, "Aye," and away they rode,
That brave and devoted band.
Straight was the track to the top of the hill,
The rebels they shot and shelled,
Plowed furrows of death
through the toiling ranks,
And guarded them as they fell.
There soon came a horrible dying yell
From heights that they could not gain,
And those whom doom and death had spared
Rode slowly back again.
But among the dead that were left on the hill
Was the boy with the curly hair.
The tall dark man who rode by his side
Lay dead beside him there.
There's no one to write to the blue-eyed girl
The words that her lover had said.
Momma, you know, awaits the news,
And she'll only know he's dead.
Two soldiers - World gone wrong - Bob Dylan
His voice was low with pain.
"I'll do your bidding, comrade mine,
If I ride back again.
But if you ride back and I am left,
You'll do as much for me,
Mother, you know, must hear the news,
So write to her tenderly.
"She's waiting at home like a patient saint,
Her fond face pale with woe.
Her heart will be broken when I am gone,
I'll see her soon, I know."
Just then the order came to charge,
For an instance hand touched hand.
They said, "Aye," and away they rode,
That brave and devoted band.
Straight was the track to the top of the hill,
The rebels they shot and shelled,
Plowed furrows of death
through the toiling ranks,
And guarded them as they fell.
There soon came a horrible dying yell
From heights that they could not gain,
And those whom doom and death had spared
Rode slowly back again.
But among the dead that were left on the hill
Was the boy with the curly hair.
The tall dark man who rode by his side
Lay dead beside him there.
There's no one to write to the blue-eyed girl
The words that her lover had said.
Momma, you know, awaits the news,
And she'll only know he's dead.
Two soldiers - World gone wrong - Bob Dylan
Nunca, nunca otros labios te besarán así;
ni unos ojos habrá que lloren de amor,
como he llorado, ni manos que, temblando,
se acerquen hasta ti con la ternura inmensa
con que yo me he acercado.
Ni corazón más claro ni dolor más fecundo
hallará la arrogancia de tu frente cansada,
ni un decir más sencillo ni un sentir más profundo
encontrarás de nuevo en la larga jornada.
Y cuando yo haya muerto y camines doliente,
evocando un nombre ante cada mujer,
como yo te llamaba, me llamarás, ferviente.
¡Y ya no podrá ser!
SARA HUBER ( Chile, 1963 )
ni unos ojos habrá que lloren de amor,
como he llorado, ni manos que, temblando,
se acerquen hasta ti con la ternura inmensa
con que yo me he acercado.
Ni corazón más claro ni dolor más fecundo
hallará la arrogancia de tu frente cansada,
ni un decir más sencillo ni un sentir más profundo
encontrarás de nuevo en la larga jornada.
Y cuando yo haya muerto y camines doliente,
evocando un nombre ante cada mujer,
como yo te llamaba, me llamarás, ferviente.
¡Y ya no podrá ser!
Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.
Vietnam - Wislawa Szymborska
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.
Vietnam - Wislawa Szymborska
Tú me lo has dado todo,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú me has dado ojos para ver,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Me liberaste de la esclavitud
y me renovaste por dentro,
Saciaste un hambre
que nunca había sido saciada,
Abriste una puerta que nadie
puede cerrar y la abriste de par en par,
Y me has contado entre los escogidos.
¿Qué puedo hacer por Ti?
Has dado Tu vida por mi,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Has revelado todos los misterios,
¿Qué puedo hacer por Ti?
En cuanto nace un hombre,
las chispas levantan el vuelo
Se tiene por listo
y se le hace creer una mentira.
¿Quién le librará
de su muerte segura?
Bueno, pues Tú lo has hecho
y nadie puede hacer
nada más.
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú has dado todo lo que se puede dar,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú me has dado una vida que vivir,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Sé todo sobre la mentira,
sé todo sobre las saetas ardientes,
No me preocupa lo duro del camino,
muéstrame donde empieza.
Aquello que Te sea grato,
inspíraselo a mi corazón.
Bueno, no lo merezco,
pero he conseguido salir adelante.
¿Qué puedo hacer por Ti?
What Can I Do For You? - Bob Dylan
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú me has dado ojos para ver,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Me liberaste de la esclavitud
y me renovaste por dentro,
Saciaste un hambre
que nunca había sido saciada,
Abriste una puerta que nadie
puede cerrar y la abriste de par en par,
Y me has contado entre los escogidos.
¿Qué puedo hacer por Ti?
Has dado Tu vida por mi,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Has revelado todos los misterios,
¿Qué puedo hacer por Ti?
En cuanto nace un hombre,
las chispas levantan el vuelo
Se tiene por listo
y se le hace creer una mentira.
¿Quién le librará
de su muerte segura?
Bueno, pues Tú lo has hecho
y nadie puede hacer
nada más.
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú has dado todo lo que se puede dar,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Tú me has dado una vida que vivir,
¿Qué puedo hacer por Ti?
Sé todo sobre la mentira,
sé todo sobre las saetas ardientes,
No me preocupa lo duro del camino,
muéstrame donde empieza.
Aquello que Te sea grato,
inspíraselo a mi corazón.
Bueno, no lo merezco,
pero he conseguido salir adelante.
¿Qué puedo hacer por Ti?
What Can I Do For You? - Bob Dylan
Dile cosas bonitas a tu novia:
«Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks.»
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva) . Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.
De "El bosque y otros poemas" - Bébetela - Luis Alberto de Cuenca
«Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks.»
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva) . Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.
De "El bosque y otros poemas" - Bébetela - Luis Alberto de Cuenca
En otro tiempo hubieras empleado la noche
en hablarle de libros y de viejas películas.
Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas
les aburren los tipos llenos de nombres propios,
que tu bachillerato les tiene sin cuidado.
De modo que le dejas tomar la iniciativa,
desconectas y finges que escuchas sus historias,
que invariablemente -recuerdas de otras veces-
versan sobre el amor, los viajes, la dietética,
su familia, el verano, la buena forma física,
el más allá, las drogas y el arte postmodemo.
De cuando en cuando asientes, recorriendo sus ojos
con los tuyos, rozando levemente sus muslos,
y elevas a los cielos una angustiosa súplica
para que aquella farsa termine cuanto antes.
Pasarán, sin embargo, todavía unas horas
hasta que, ebria y afónica, se abandone en tus brazos
y obtengas la victoria pírrica de su cuerpo,
que, pese a los asertos de tres o cuatro amigos,
será muy poca cosa. Y, cuando esté dormida,
saldrás roto a la calle en busca de una taza
de café gigantesca, maldiciendo las copas
que arruinaron tu hígado en la estúpida noche
y pensando que, al cabo, merece más la pena
no comerse una rosca y hablarles de tus libros,
amargarles la vida con Shakespeare y con Griffith.
O buscarse una sorda para que nada falte.
Noche de ronda - Luis Alberto de cuenca
en hablarle de libros y de viejas películas.
Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas
les aburren los tipos llenos de nombres propios,
que tu bachillerato les tiene sin cuidado.
De modo que le dejas tomar la iniciativa,
desconectas y finges que escuchas sus historias,
que invariablemente -recuerdas de otras veces-
versan sobre el amor, los viajes, la dietética,
su familia, el verano, la buena forma física,
el más allá, las drogas y el arte postmodemo.
De cuando en cuando asientes, recorriendo sus ojos
con los tuyos, rozando levemente sus muslos,
y elevas a los cielos una angustiosa súplica
para que aquella farsa termine cuanto antes.
Pasarán, sin embargo, todavía unas horas
hasta que, ebria y afónica, se abandone en tus brazos
y obtengas la victoria pírrica de su cuerpo,
que, pese a los asertos de tres o cuatro amigos,
será muy poca cosa. Y, cuando esté dormida,
saldrás roto a la calle en busca de una taza
de café gigantesca, maldiciendo las copas
que arruinaron tu hígado en la estúpida noche
y pensando que, al cabo, merece más la pena
no comerse una rosca y hablarles de tus libros,
amargarles la vida con Shakespeare y con Griffith.
O buscarse una sorda para que nada falte.
Noche de ronda - Luis Alberto de cuenca
Voy a escribir un libro que hable de las (poquísimas)
mujeres de mi vida. De mi primera novia,
me enseñó el amor y las puertas secretas
del cielo y del infierno; de Isabel, que se fue
al país de los sueños con el pequeño Nemo,
porque aquí lo pasaba fatal; de Margarita,
recordando unos jeans blancos y unos lunares
estratégicamente dispuestos; de Ginebra,
que le dejó a Lanzarote plantado por mi culpa
y fundó una familia respetable a mi costa;
de Susana, que sigue tan guapa como entonces;
de Macarena, un dulce que me amargó la vida
dos veranos enteros; de Carmen, que era bruja
y veía el futuro con ojos de muchacho;
de la red que guardaba los cabellos de Paula
cuando me enamoré de su melancolía;
de Arancha, de Paloma, de Marta y de Teresa;
de sus besos, que izaron la bandera del triunfo
sobre la negra muerte, y también de su helado
desdén, que recluyó tantas veces mi espíritu
en la triste mazmorra de la desesperanza.
Voy a escribir un libro que hable de las mujeres
que han escrito mi vida.
De "Por fuertes y fronteras" - Luis Alberto de Cuenca
mujeres de mi vida. De mi primera novia,
me enseñó el amor y las puertas secretas
del cielo y del infierno; de Isabel, que se fue
al país de los sueños con el pequeño Nemo,
porque aquí lo pasaba fatal; de Margarita,
recordando unos jeans blancos y unos lunares
estratégicamente dispuestos; de Ginebra,
que le dejó a Lanzarote plantado por mi culpa
y fundó una familia respetable a mi costa;
de Susana, que sigue tan guapa como entonces;
de Macarena, un dulce que me amargó la vida
dos veranos enteros; de Carmen, que era bruja
y veía el futuro con ojos de muchacho;
de la red que guardaba los cabellos de Paula
cuando me enamoré de su melancolía;
de Arancha, de Paloma, de Marta y de Teresa;
de sus besos, que izaron la bandera del triunfo
sobre la negra muerte, y también de su helado
desdén, que recluyó tantas veces mi espíritu
en la triste mazmorra de la desesperanza.
Voy a escribir un libro que hable de las mujeres
que han escrito mi vida.
De "Por fuertes y fronteras" - Luis Alberto de Cuenca
...Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.
Todos ustedes parecen tan felices - Ángel González
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