Polizón

Polizón

Polizón

Polizón

Capitán de mi destino
y dueño de mi alma,
pero polizón de ti.

Eres la ola que derriba
el muro de arena que el miedo 
levantó,
y yo, madero a la deriva,
flotando en tu marea.

¿Eres tú la orilla
para los restos del naufragio?

Este aroma cálido y especiado

Lleva todo el día encendida
esta llama de cera con tu aroma,
esta vela que me acompaña.

El viento de la tarde,
intenso y gris,
se pelea con su luz,
como si necesitara también calentarse.

Este aroma cálido y especiado
me devuelve a tu lado;
viene y va con tu respiración,
acariciando tu presencia invisible,
sentada junto a mí.

Llueve a pedradas contra los cristales,
gota a gota, piedra a piedra,
como quien escribe un poema
contra las sábanas 
de una cama que salta agitada.

Y yo, aquí, con esta paz,
te guardo
y te imagino en mis manos
en esta hora quieta
de lluvia y frío,
justo la tarde
después de tenerte.

Alison Darwin

Paso de tríos,
Estoy contigo,
Y ya es suficiente 
Lo tengo todo.

El final

Al final, uno solo ve el final.

Bomba

Tan leve,
Tan volátil,
Tan imperfecta.

Más de culos

Empecé siendo de tetas,
Luego más de culos,
Ahora más de versos.

Qué ganas de encenderte

Qué ganas de encenderte,
arderte,
mantenerte arriba, caliente,
apretarte entre las manos
como fruta madura
y que revientes al morderte.

Qué hambre de comerte,
devorar las migas de pan
de tu vientre,
robarte el aire en un beso
y comerme todos los restos
de vida de entre tus dientes.

Subirte rápido, bajarte lento,
respirar tus gemidos
para seguir vivo,
coserme a tu lengua,
bañarme en tu fuente
y morirme en silencio, inconsciente.

Dime que tú también,
que no deseas, que tiemblas,
que te mueres
por mi casco de piel.
Que la vida son dos días
y en el segundo vamos a lamernos,
para que, como en una radiografía,
solo se vean los huesos.

Que no quede nada entero:
ni la cama, ni los labios,
y que se cuente en todo el barrio.
Que con nuestro sudor
se nos tatúe el fuego
que se condensa en las sábanas.
Que nos escuezan los ojos,
nos duelan las manos,
y se nos llene la garganta de vida.

Qué ganas de encenderme,
arderme,
apagarme en tus aguas.
Qué ganas de quedarme
dormido dentro.

Despertarnos en otros mundos,
mientras nuestra respiración 
aún agitada
se apaga muy lentamente.