pero todavía no es el momento.
En algún lugar del futuro
ocurrirá esa conversación;
las preguntas brotarán afiladas,
y yo, como todo lo que os debo,
contestaré con sinceridad.
Os contaré que luché,
luché con todo por vosotros.
Y no fue hasta el final,
todavía desconocido,
que no retrocedí
y dejé la mano vencida sobre la cama.
Que aunque hubo momentos
que me asomaron al límite,
seguí luchando.
Dudando de mí y de mis fuerzas
como nunca, pero no de vosotros;
de vuestra sonrisa y mirada, de vuestras fuerzas,
de vuestro garabato en una libreta roja con la palabra "Papá".
Luché, os prometo que luché
por vosotros, por vuestro derecho
a una vida plena,
libre de nosotros y de nuestras miserias, libre del pasado.