Al sol de la mañana

Aquí hace mucho frío,
no busques tantas excusas
para seguir en el sofá.
Vamos a meternos en el coche
y después de sudar,
llenamos el depósito 
y cerramos los ojos.
Que no te engañen
la responsabilidad afectiva
es un ingrediente de los panecillos baratos.
Me dejaré llevar solo contigo,
te diré todo lo que siento,
y después de besarnos,
nos meteremos en un lío.

Te pido otra copa, ¿o ya estás cansada?
Tranquila, mañana pasamos juntos la maldita resaca.

Deja de girar a la izquierda,
solo te salen paredes inclinadas absurdas,
torsos desnudos,
y gafas de sol rayban.
Yo no te preguntaré qué buscas.
Me dejaré llevar solo contigo,
te diré todo lo que siento,
y después de besarnos,
nos meteremos en un lío.

Te pido otra copa, ¿o ya estás cansada?
Tranquila, mañana pasamos juntos la maldita resaca.

Nos inventaremos nuevos nombres:
Tú serás missis crep 
y yo míster gofre.
Solo Invitaremos a nuestra fiesta a los que regalen sonrisas.
Y de noche encenderemos
todas las farolas que nos lleven a casa.
Me dejaré llevar solo contigo,
te diré todo lo que siento,
y después de besarnos,
nos meteremos en un lío.

Te pido otra copa, ¿o ya estás cansada?
Tranquila, mañana pasamos juntos la maldita resaca.

Si ya estás cansada
y en casa ya no sabes qué hacer,
búscame en tu lista de amigos,
por la mañana nos vamos a buscar el sol a la playa.

Cambia la radio del coche,
Esa canción ya es muy vieja
¿Por aquí hay algún karaoke?
Vamos a gritar la de la estrella esta noche.

Te pido otra copa, ¿o ya estás cansada?
Tranquila, mañana pasamos juntos la maldita resaca.

Si ya estás cansada de girar a la izquierda,
si en la pantalla solo te salen videos absurdos,
déjate llevar conmigo,
nos vamos a meter en un lío.

Latidos

Las canciones no son la música; son el latido que se filtra en nuestros oídos, conquistándonos entre silencio y silencio, un susurro que se queda.

Las películas no son el cine; son los latidos que ciegan los ojos, la luz que nos reinventa la mirada, como si en cada fotograma fuéramos ya otro.

Y tú no eres mi amor, claro que no. Eres el latido que estalla en la rutina, cuando el mundo se detiene y flota en el aire, con un aroma dulce que quiere saber de ti.

Patrones

Mi mayor temor se ha confirmado: es su madre.

Kids

Quiero que sepáis,
pero todavía no es el momento.

En algún otro lugar del futuro,
ocurrirá esa conversación:
recuerdos confusos más preguntas afiladas.

Y yo, como todo os debo,
contestaré con sinceridad.

Reguetón n°1

[Male vocal]
[Intro]

[Verse 1]
Te he escrito, 
pero me acerco despacito,
no me quiero precipitar
un error sería fatal.
Tu risa me desarma,
no tengo más demandas,
esto no es un juego,
te prometo que lo que siento 
es algo nuevo.

[Bridge]
Nunca seremos tan jóvenes,
seguiré todas tus órdenes.
Si quieres hago tu maleta, 
para un viaje de ida sin vuelta.
Tu cuerpo junto al mío, 
me siento renacido,
si de verdad esto es el comienzo 
¿Me dejas darte un beso?

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Verse 2]
Te imagino bailando sola,
vestida rojo amapola,
reflejada en el espejo de tu habitación,
con cada paso vibrando este reggaetón.
Tus curvas son poesía, un arte sin final,
si tus ojos me miran, aprendo a bailar.

[Bridge]
Nunca seremos tan jóvenes,
seguiré todas tus órdenes.
Si quieres hago tu maleta, 
para un viaje de ida sin vuelta.
Tu cuerpo junto al mío, 
me siento renacido,
si de verdad esto es el comienzo 
¿Me dejas darte un beso?

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Outro]
Dame solo una señal,
y yo me dejo llevar,
que hoy sea el comienzo
de algo tan intenso 
que no se puede frenar.

[End]

Besos cuánticos

Si es verdad que la realidad no es más que el eco de lo soñado, todo beso que merece ser besado existe primero como una posibilidad que se insinúa en el laberinto de los pensamientos.

Sin embargo, hay besos que, al pensarlos, se desvanecen en una penumbra. Quizás porque la mente no está preparada y teme a la incertidumbre, o porque el subconsciente los detiene por razones que no alcanzamos a comprender.

Por otro lado, hay besos que sí funcionan, como si fueran círculos perfectos trazados al azar en el aire, como si las bocas conocieran un secreto que los cuerpos aún ignoran.

Tú eres el destino de esos besos, el punto final en la arquitectura imposible de mi pensamiento. Nos besamos con una familiaridad que desafía la lógica, como si el tiempo nos hubiera permitido ensayar ese gesto en vidas pasadas, en alguna variante de esta biblioteca infinita de posibilidades.

Aunque, quizás, no sea más que un artificio tejido por el deseo de hacer tangible lo irreal. Tal vez nunca llegue a ocurrir, y esta losa que gravita sobre mi fantasía no sea más que el espejo inevitable del fracaso.

Lo único cierto es que imaginarte no es un acto trivial. Es un deseo que me agita constantemente, como si al pensarme entre tus labios estuviera esculpiendo en piedra un sueño que espero que leas.

Y tal vez, solo tal vez, el acto de imaginarte sea suficiente para que ese beso me suceda, para convocarte a la reunión de nuestras bocas. Porque quizás, solo quizás, sea yo, esta copia que habito, el afortunado que te bese, mientras mis otros yos, en sus otros universos, felices por mí, te siguen soñando.

Pronto

Pronto me lanzaré.
Lo intentaré:
convertir el deseo en realidad.

Lo noto.
Pronto pasará.
Nunca más volveré a ser tan joven como en este instante.

Hoy lo intenté

Hoy lo intenté:
salí, bebí, bailé
y respondí con gracia
a esas miradas furtivas
que solo se regalan de noche.

También hablé, sí.
Ya sabes que me encanta hacerlo,
pero esta vez aguanté, y no fue de ti.

Besé, y me besaron.
Toqué, y me tocaron.
Disfruté.

Cansado, volví a casa,
a la fría quietud, solo,
con el miedo de oír tu voz
e imaginar tu cara
en el espejo del ascensor.

Lo intenté, pero fracasé:
la caída fue tan inevitable
como tu gravedad deformando mi luz.

Así que caí. Volví a caer,
y volví a ti, al deseo,
a tu cuerpo, 
con el peso de la piedra 
que se aferra
a la tierra que ama.

Dulce deseo

[Verso 1]
Te beso, pero no son tus labios,
sueño contigo y no estás aquí.
Abrazo a otra, pero es tu sombra,
y lejos de ti yo no sé vivir.

Cada esquina se vuelve un encuentro,
mi corazón no deja de insistir.
Casuales tropiezos del universo,
para que tus pasos lleguen junto a mí.

[Coro]
Eres rosa, dulce y deseo,
cada tres días, mi postre.
Eres fuego, luz que me quema,
y aunque lo niego, te vuelvo a buscar.

[Verso 2]
Ah, qué sensación al verte pasar,
mi piel suda y no sé disimular.
Hablar contigo es todo un volcán,
me explota dentro este amor sin final.

Envidio a quien no busca el amor,
qué desfachatez, creerse feliz.
Mientras yo me pierdo en esta prisión,
queriéndote sin saber si es para mí.

[Coro]
Eres rosa, dulce y deseo,
cada tres días, mi postre.
Eres fuego, luz que me quema,
y aunque lo niego, te vuelvo a buscar.

[Puente]
Si pensaras en mí
como pienso en ti,
sería todo un eclipse,
tú sobre mí.

Si tus ojos hablaran,
si tu piel me dijera,
serías mi calma,
mi primavera.

[Coro Final]
Eres rosa, dulce y deseo,
cada tres días, mi postre.
Eres fuego, luz que me quema,
y aunque lo niego, te vuelvo a buscar.

[Outro]
Oh, rosa, mi dulce deseo,
mi aire, mi calma, mi amor sin final.
Rosa, mi dulce deseo,
te busco en cada esquina, en cada lugar.

Envidio

Envidio a la gente que sale a la calle y no busca el amor.

¡Qué desfachatez! Creerse feliz.

Cómo puedo

Cómo puedo ser tan egoísta para desearte tanto. Tan joven. Tan tierna. Tan por vivirlo todo.

Cómo puedo ser tan egoísta para desearte mía. Con mil amigos pero yo como amante.

Cómo ser tan egoísta para robarte tu imagen para mis pensamientos. Solo circularás por mis calles húmedas.

Cómo puedo ser tan egoísta para quererte solo para mí. Un ser tan perfecto.

Cómo me atrevo a soñarte si nunca te merezco.

Si tú

Si pensaras en mí con el ardor que yo pienso en ti, cada esquina se volvería un encuentro, en el eclipse de nuestros cuerpos. Mil tropiezos imposibles, donde nuestros pasos se retuercen para seguir el mismo camino.

He dejado de pensar en ti

He dejado de pensar en ti.
No fue un acto heroico ni una decisión precisa; apenas fue voluntario, el hilo se tensó tanto que reventó.

He dejado de pensar en ti, en tu cuerpo de selfie, en esa boca tuya que se traga todo mi aire, como si yo fuera el oxígeno en medio de tu incendio.

He dejado de caer, como la lluvia inoportuna que te moja el pelo de camino al trabajo.

Te he despegado de mi sombra, desatornillado del peso de las ideas que todavía me caminan por dentro.

He dejado de pensar en ti: ya no luxas mi deseo, ni manipulas mis huesos como una marioneta esperando su función.

He dejado de escribir.

Vida desenfocada

Siento, y cada vez con más certeza, que he vivido hasta ahora una vida en un caleidoscopio roto.

Me explico: ¿han sentido alguna vez el atropello de las lentes, ese instante en que un óptico alquimista te introduce la cara en esa máquina que parece una tortura kubrickiana, y un objeto nebuloso —un espectro de casa, una pelota de playa— flota a lo lejos, irreconocible? Luego, con movimientos de prestidigitador, cambia y vuelve a cambiar las lentes, hasta que la bruma se condensa en nitidez y aquel objeto absurdo se vuelve real, tangible, capaz de volverse aire o recuerdo.

Pues así siento que he vivido, con mi vida hecha de niebla, desenfocada, borrosa. Y ahora, tras un remolino de decisiones y fracasos, de piezas que no encajaban, he conseguido que el horizonte, por fin, estalle en formas claras; que aquello que antes era incertidumbre se dibuje en líneas precisas, de contornos afilados, como si el mundo mismo hubiera decidido, de pronto, hacerse nítido, y al fin, encajarme en él.

Amar y que te amen

Hay una obsesión, una fiebre, un frenesí colectivo por encontrar a alguien que nos quiera, como si el afecto ajeno fuese un boleto de lotería o un salvoconducto a la eternidad. Pero me parece un error descomunal, un despropósito sideral. 

Lo mismo querer a alguien que no te quiere: un desgaste brutal, un nadar contracorriente en un océano de espejismos, un esfuerzo hercúleo que nunca recibirá laureles.

¿Y quererse a uno mismo? ¡Qué fantasía sin coristas ni fuegos artificiales! ¡Qué alivio tan insólito y sanador! Imaginen: amarse a sí mismo como un rito secreto, una liturgia privada. Sería un alivio cósmico, un bálsamo para el alma.

Pero, ¿qué dirían si les contara que ni el amor propio ni el ajeno tienen la textura del paraíso? ¿Que ninguno de esos estados es celestial? Me da por pensar —y puede que me equivoque, o no— que la verdadera magia ocurre cuando uno quiere y, ¡oh maravilla!, además lo quieren de vuelta. No confundan esto con el juego de ser pareja, no. Las relaciones a menudo son un teatro donde uno ama y el otro solo se deja amar, como una planta que absorbe la luz sin devolver la mirada.

Yo hablo de otra cosa, de una sincronía rara y milagrosa: querer con todo el cuerpo, el alma, la lengua, y recibir a cambio el mismo vértigo. Amar con los ojos vendados y ser correspondido con idéntico fervor. ¿Es mucho pedir? ¿No es un anhelo legítimo, una utopía por la que vale la pena desvivirse?

Y así me encuentro en esta búsqueda que casi parece un acto de fe, una travesía hacia lo imposible. Una búsqueda tan llena de esperanza que, aunque a veces queme, siempre da calor.

Tu hermoso silencio

He estado toda la noche tarareando tu maldita canción.
¿No la oyes?
¿Vas a venir?
No importa, aquí me quedo, aferrado a tu silencio,
ese silencio jodidamente hermoso.

He estado toda la noche repitiendo tu nombre,
como un loco, como un idiota.
¿No lo oyes?
¿Vienes o seguimos jugando?
Hasta que te decidas, seguiré aquí, abrazado a tu silencio,
ese silencio que, por ahora, es lo único tuyo que me acompaña.

Te beso pero no son tus labios.
Beso contigo aunque no estés.
Abrazo, pero es a otra.
Sueño contigo, pero no duermo a tu lado.
Y lejos de ti, me muero lentamente.

Te veo ahí, en primera fila.
Y te deseo tanto que todas las preguntas son para ti.

Eres tan deliciosa que cada tres dias eres un postre.
Eres tan espectacular que me cubro de no pasa nada, para que no se note, pero pasa todo.

Eres rosa.
Eres el sudor de mis poros que se remalen por verte.

Ah! Que increíble sensación el hablarte. El mirarte. El estar contigo sin estarlo.

Eres rosa, eres dulce, eres lo que me gustaría acompañar, si este deseo que me llena fuera cierto.

Y por eso la guerra

“Sé valiente”, le decían. “No tengas miedo”. “Eres el más fuerte”, le gritaban. Pero, como todos, era cobarde. Y, por eso, después, la guerra.

Viaje eterno

Soplan nuevos vientos.
Toca ajustar las velas,
sin perder el rumbo.
Aquello que ya hace tiempo
nos empujó a echarnos a la mar.

El caos es infinito

El caos es infinito, no puedo vencer,
Ni tengo fuerzas ni voy a perder más tiempo.
Pero a vosotros os cuidaré,
Y juntos lejos nos salvaremos de él.

El amor incondicional es así,
Como el caos, no tiene fin.
Pero no destruye, no miente,
Y tampoco se puede destruir.

Construí mi vida el doble de fuerte,
Paredes blancas, columnas anchas,
ventanas con vistas al mar.
Y aquí, no hay nada, que nos pueda dañar,

Mi amor os protegerá.
Estaré, siempre a vuestro lado.
Lejos, muy lejos del caos.

¡Viva María la Tabernera!

(Estrofa 1) 

Hoy celebramos con alegría,
Los noventa años de María,
Con su sonrisa ilumina el día,
Es el tesoro de nuestra familia.

(Estribillo) 

¡Viva María, viva su historia!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con seis hijos, trece nietos y veinte bisnietos en memoria,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

(Estrofa 2) 

Desde Monte Dorado en Jerez llegó,
Como “María la Tabernera” el corazón nos robó,
Su vestido de novia blanco no era,
Pero su amor por Pepe a todos supera.

(Estribillo) ¡Viva María, viva su gloria!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con sus aventuras en la memoria,
¡A María la Tabernera vamos a cantar!

(Puente) 

A los quince años a Pepe conoció,
Él con veinte su mundo cambió,
A escondidas se veían, soñaban,
Mientras su madre los garbanzos remojaba.

(Estrofa 3) 

El veintidós de septiembre, fecha especial,
Cumpleaños y boda en un día sin igual,
Desde mil novecientos cincuenta y cuatro juntos caminaron,
Hasta que en dos mil diez a Pepe honraron.

(Estribillo) 

¡Viva María, viva su historia!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con su amor eterno en la memoria,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

(Puente 2) 

Su madre la seguía a cada baile,
Pero el amor hallaba siempre un aire,
Con picardía y mucha pasión,
Forjaron juntos una gran unión.

(Estribillo Final) 

¡Viva María, viva su vida entera!
Reina y alma de nuestro hogar,
Noventa años de una historia sincera,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

Utopía

- ¿Qué deseas?
- ¿De verdad quieres saberlo?
- Sí.
- Lo que deseo está allí a lo lejos y nunca lo alcanzaré. Es imposible.
- Y entonces, ¿por qué lo deseas?
- Para estar en movimiento.

Desvelado

Me he desvelado. No puedo dormir. ¿Sigues despierta? Sí, los ruidos de la calle son un galope frenético en mis oídos. ¿Por qué no duermes? ¿En qué se distrae tu pensamiento? En tus senos perfectos, islas de café tostado, con pezones como botones de ébano. En tu piel, tersa y morena, un abrigo que el otoño ya quisiera. En tus piernas, interminables como flamencos comiendo bajo una cascada desnuda. Y esa fiebre no me deja dormir. Ojalá pudiera estar ahí, para remediar tu insomnio. Ojalá tenerte aquí, a mi lado, como dos libros que se besan en la estantería. Y después, debajo y encima, como una tarta de chocolate derritiéndose al sol, capa tras capa, hasta desmayarme en un dulce sueño.

Sigue igual

Me escribes: ¿Qué tal? ¿Todo bien?

Sí, todo bien, aunque no sé. No sé qué significa que todo te vaya bien.

Eres un momento de vida. Así que me río. Eres mi pensamiento. 

Sí, todo bien por un instante. 

Ocupas mi mente.

Sí, yo bien si sigues ahí, pero la vida, más tarde, ya sabes, también para ti, sigue igual. 

#lavidasigueahí #texto #ia #dalle
Me dijo qué tal cómo estás?
Le contesté bien, sigo aquí ya dabes que bien.
Ella estaba lejos, no nos podíamos ver, al menos le podía decir buenas noches aunque no podía tocarla.

Todos me decían: hacéis muy buena pareja, quédate con ella. No te arrepentirás.

Sonia al desnudo

Dicen que no querías más que conocerme
Yo no sé si es verdad
Pero diré sí aunque no sepa
Éramos jóvenes y valientes y todavía no sabíamos dónde nos iba a meter la vida 
Qué vida más bonita vivimos rodeados de juegos y tequilas.
Qué vida tan frenética, dame fuego, quién nos lleva a bailar?

Todo era tan bonito.
Quien iba a pensar que acabaría así.
Sois la pareja perfecta. Oh, ojalá nosotros fuéramos como vosotros,
Tú eres tan guapa y él también.

Al final nada funciona si no funciona del todo. No se puede simular todo el tiempo. Eres mi error, yo soy tú pareja. Eres mi error, tú eres mi pareja.

Dicen que tuvimos hijos, que yo me fui, que todo lo que dijimos buscó un final inesperado. También dicen que la jueza te dijo lo que era justo. Cuanto rencor recorrió tu cuerpo antes de abandonar el juzgado?

Vivir desnudo

Las calles están llenas de cuerpos que no se avergüenzan. Está bien que hayamos perdido el miedo a desnudarnos ante los demás. Es un buen síntoma, algo que habla de que la cabeza va bien.

Hoy, muchos podrían irse a la cama con cualquiera que les calentara lo suficiente, pasar una buena noche y largarse a la mañana siguiente, cada uno por su lado, con una sonrisa colgando de sus labios. Pero quizás no sea ese el desnudo que más nos conviene. No el de la piel, sino el otro, el que realmente jode: el desnudo emocional. 

Hablo de mostrarse tal cual uno es, sin caretas ni silencios. Ni caras bonitas en torsos desnudos que eclipsan la mediocridad. Porque podrías inventarte cualquier historia, montarte una fantasía mientras te revuelcas desnudo, y sería excitante, pero al final no sería real, porque no es sostenible en el tiempo. Puedes vivir en una puta mentira, pero te vas a joder la vida. 

La solución es abrirse a los demás. Pero ojo, no hablo de ir llorando por las esquinas buscando que te escuchen sin consuelo en un bucle infinito. Eso es otra cosa, diría que mucho peor. Hablo del intercambio de palabras, de recitarle al mundo ese montón de palabras que proteges con tu vida. Que te vean, que te lean donde te duele, que sepan por qué te duele y cuánto te ha costado llegar hasta ahí. Que sepan a qué te abrazas cuando nadie te ve.

Yo mismo pasé por eso hace unos meses. Llevaba años guardando palabras bañadas en oro, acumulándolas como muebles viejos en el trastero, hasta que decidí vaciarlo. Mudarme a un nuevo lugar, con paredes transparentes y vistas al maldito mundo.

Y lo hice. Joder si lo hice, y tengo que reconocer que me fue bien. Encontré algo de paz. Dormí mejor. Y, por fin, con el trastero vacío, pude vivir desnudo.

Tiempo de espera

Mi corazón tiene candado. No hay código que lo abra, solo dos años de tiempo de espera.

Espuma y gloria

De mis duelos anteriores, solo queda espuma y gloria.

Hecha de virutas ilusas

Aunque no he visitado la otra punta del planeta, ni viajado a la luna, ni conocido a todas las personas que habitan este mundo, tengo la sensación de haberlo visto ya todo. Es una idea que ocupa mi mente con firmeza, como la lluvia en agosto.

Siento que, si lo único que hiciera a partir de ahora fuera sentarme en esta silla de madera prestada, inclinándome ligeramente hacia atrás, no me perdería absolutamente nada. Solo escuchar sus crujidos y esperar.

Esta sensación, por extraña que resulte, no es resignación, ni amargura. No son faltas de vivir. Simplemente, la vida no es inesperada. Conozco el giro en la siguiente esquina y su sorpresa. Es una encrucijada: el movimiento no promete revelaciones nuevas, así que mejor no me agoto.

He caminado por las calles de algunas ciudades, llenas de gente replicada y ruidos repetidos; otras, tranquilas y silenciosas, también han sido imprimidas. He visto rostros de muchas formas, colores y expresiones, pero pasaron por mi vida como pasa el calendario.

¿Me he cansado incluso de la novedad? Pensaba que era imposible aborrecer lo infinito, aburrirse del horizonte. ¿Es el mundo finito o es, quizás, mi percepción la que se ha vuelto perezosa porque se ha agotado su paciencia?

Mientras, escucho los sonidos del mundo exterior. El viento sopla desde el oeste, haciendo que las hojas de los árboles susurren entre sí. Un pájaro canta, y otro le responde que se calle que quiere dormir. A lo lejos, el murmullo metálico de la ciudad sigue constante.

He leído que es utópico aspirar a la felicidad, que es mucho más sincero y realista alcanzar la serenidad. La felicidad tiene naturaleza efímera y caprichosa. La serenidad, en cambio, es leal y más discreta. La felicidad no se acepta, llega. La serenidad, sí. 

Y es en este estado de quietud, sentado en esta silla de madera prestada, hecha de virutas ilusas, donde me encuentro sereno, esperando, con suerte, algún día, a ser descubierto.

Con ella

Con ella todo fue fácil: en la mesa y en la cama, en la fiesta y en casa; en el principio y en el final.

Intenso

Podría ponerme intenso y decir
que llevo dos años esperando besar tus labios.
Podría ponerme intenso y decir
que me basta con estas tres citas para saber que aquí hay algo más y me voy a esforzar porque así sea.

Podría ponerme intenso y decir
que soy tan valiente para decirte lo que siento cuando estoy contigo, por miedo a asustarte y no verte más.

Podría ponerme intenso y decir que el jueves en cuanto baje de mi vagón voy a comerte el cuerpo y te voy a abrazar como si fuera la primera vez que te veo.

Noia de l'oest

Si viatges cap a l'oest, 
busca la noia dels tristos ulls verds,
bufa el vent del desert a la nit,
fes-ho, si us plau, per un bon amic.

Si et trobes molt lluny d'aquí, 
on el sol és molt més petit,  
digues-li que em trobo bé,  
que no tingui dubtes: l'esperaré.

Espero el teu missatge, explicant-me  
si encara passeja abans de l'alba,  
quan els peixos dormen, les mans tremolen,
i la rosada glaça l'herba dels marges. 

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.

M'agradaria saber 
si encara pensa en mi.
Si busca l'oblit, o continua avorrida,
si ja ha aconseguit 
trobar la porta de sortida.

Si encara et trobes molt lluny a l'oest,  
on el vent és humit i clivella els teus dits,  
pregunta-li si encara desitja tornar-ho a fer:
amagar-nos del món i de la gent.

Espero el teu missatge, explicant-me  
si encara passeja abans de l'alba,  
quan els peixos dormen, les mans tremolen,
i la rosada glaça l'herba dels marges. 

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.

Com vam fer, ara ja fa massa temps 
darrere del teló de l'hivern,
mentre els seus ulls verds ploraven,
i el tren de les vuit del matí ens separava.

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.

Adiós

He contado las palabras que intercambiamos: 1.583.727.799, durante todos estos años. Muchos 'te quiero', algún 'te odio', y en la última etapa, demasiados silencios.

Dos finales

Me parece que solo existen dos finales posibles: el olvido y el perdón. Y mucho me temo que el segundo es un eufemismo del primero.

El ser de mil años

Dicen los científicos que ya ha nacido el ser humano que vivirá 1000 años. 

Me compadezco de él: 150 años de infancia, 90 de adolescencia, 560 de madurez y 200 de vejez.

Imaginen relaciones de 600 años: 50 años de pasión y descubrimiento. Luego, 100 años de estabilidad y rutina, seguidos por 50 años de conflictos y desencuentros. Después, 200 años de intentos de reconciliación y resignación. Para acabar, otros 200 años de separación. 

¡Qué pesadilla! ¡Y qué feliz es la mosca de la fruta!

Es como

Es como si de repente mi cuerpo vuelve a saber dormir.

Sin pastillas, ni magia negra,
dos horas y media de siesta.

Es como si de repente mi cuerpo
vuelve a ser feliz.

Juegos de mesa

Nos enamoramos jugando a juegos de mesa. Siempre competimos por ganar y ser el mejor. Era divertido. Estimulante.

Así fue el principio, y así tenía que ser el final, jugando en un tablero real: el juzgado.

Como siempre fue, ha sido muy divertido. Gracias por esta última partida. Y, gracias, por dejarme, otra vez, ganar.

Razón y verdad

Todos tenemos nuestra verdad, única e intransferible. Pero la razón solo hay una, y es universal para todos.

Si pierdes la razón, aunque grites tu verdad, perderás siempre todas las batallas sociales.

Solo deseo

Solo deseo un vida tranquila. Cuidar a mis hijos, llevarlos al cine. Estar ahí cuando más me necesiten. No juzgarlos. Estar presente en la distancia. Un faro siempre encendido en la oscuridad.

Solo deseo un vida tranquila. Ir al cine una vez por semana. Un festival por temporada y un concierto en cada estación. Conocer sitios nuevos donde comer sea especial. Y bailar toda la tarde cada vez que el cuerpo me lo pida.

Solo deseo un vida tranquila. Lejos de ti y de tus caprichos. Sin reproches. Libre de culpa y cuentas pendientes. Sin problemas semanales ni quejas diarias.

Solo deseo un vida tranquila junto a ti. Abrazarte todas las noches. Desayunar juntos. Desearnos un buen día. Coger el tren y dormir en la otra punta de mapa.

Solo deseo y, os prometo, que la voy a tener.

Inútil

Amar sin amarse a uno mismo es como leer un libro que no se entiende.

Utopía

- Lo que deseas está allí a lo lejos y nunca lo alcanzarás.
- Y entonces, ¿por qué lo deseo?
- Para que te muevas.

Urticaria

Me dices que te odio para no enfrentarte a la verdad. Por favor, no confundas el odio con la urticaria.

Terapia

No insistas, no voy a abrir más. La terapia es en otra puerta.

Angustias

Debería encontrar esa frase que me diga si aquí sí. Esa pregunta me ahorraría muchas angustias.

Sexo infinito

Sexo en las manos,  
en mis dedos contra ti.  
Sexo en los ojos,  
en los ojos tumbados escrutando tu cuerpo desnudo.  
Sexo en la voz, en las palabras que nos dedicamos, en la anécdota divertida.  
Sexo en tu risa, en la copa de vino, en mi pierna rozando la tuya.  

Sexo sin sexo, sexo que no acaba en alarido. Sexo infinito.

Feliz

Me haces más feliz.

No sé colgar

No sé colgar.
Hazlo tú. 
Necesito descansar.
Yo no puedo, hazlo tú.

Este semana nos veremos,
y pasearemos por la ciudad.
Te llevaré al cine, 
a ver esa película que me dijiste.
En esa sala pequeña, butacas negras y orgasmos sentados.

No sé colgar, hazlo tú. 
Necesito descansar.
Yo no puedo, hazlo tú.

Este semana nos veremos,
y te llevaré a cenar.
Algo ligero, un buen vino,
ese del dibujo de las flores y el río.
Después una copa cargada de hielo, y orgasmos en la parte de atras del coche.

No sé colgar, hazlo tú. 
Necesito descansar.
Yo no puedo, hazlo tú.

Este semana nos veremos,
y te llevaré a cantar.
Elegiremos una buena canción,
esa que habla de la emoción del comienzo.
Y nos despediremos, hasta la semana que viene con otro beso, y te morderé el labio.

No sé colgar.
Hazlo tú. 
Necesito descansar.
Yo no puedo, hazlo tú.

Infinitas veces

No necesito cien buenos días, solo necesito el tuyo.
No quiero mil abrazos, solo anhelo el tuyo.
No deseo un millón de besos, solo quiero el tuyo.
No busco estar en todos los lados, quiero estar contigo.

Y solo lo quiero, infinitas veces.


Olvido, perdón y venganza

En algún rincón del olvido,  
donde el tiempo se consume,  
se encuentra el perdón enterrado,  
el secreto más oscuro el alma.

Las heridas del alma se cierran,  
en el eco de un sueño pasado,  
y las sombras del odio se alejan,  
como hojas de otoño arrastrado.

Es el olvido una dulce venganza,  
que al rencor deja huérfano y solo,  
su poder es la mera balanza,  
que equilibra el pesar y el consuelo.

No hay tormenta que pueda durar,  
ni dolor que se quede en la mente,  
cuando el tiempo se decide a pasar,  
como río que corre silente.

En la calma del olvido profundo,  
se libera el espíritu herido,  
es la paz de un rincón sin segundo,  
donde todo se encuentra perdido.

No la besó

No la besó, se posó en su mejilla para siempre.

Procesos químicos

Los abrazos deberían durar al menos veinte segundos.
Los besos seis.
El abrazo que no me diste.
El besos que me perdí.

Bobe ya

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Bobe ya

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Y la agua se seca.
El suelo semelo.

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Bobe ya

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Y la agua se seca.
El suelo semelo.

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Bobe ya

Pepa y agua pa la seca
to el mundo patilla en la discoteca.

Y la agua se seca.
El suelo semelo.

Y el mundo se acaba en la discoteca.
Y el mundo se acaba en la discoteca.
Y el mundo se acaba en la discoteca.
Y el mundo se acaba en la discoteca.

Bobe ya.

Clika

[Verse 1]
Si ho veus negre i tot tapat,
posa-li nom que estàs tancat.
Si ho veus gris i estàs sol.

[Verse 2]
Posa-li nom deus estar trist.
Si ho veus roig et va l'amor,
l'alegria o el perill.
Si ho veus taronja estàs feliç,
el color dels bons amics.

[Chorus]
Els colors són les coses,
el camí que pots seguir.
Has de saber quin color
cada cosa et fa sentir.

[Instrumental]

[Verse 3]
Era un cavaller un vell mariner,
una aventurera que volia ser
la reina dels cels viatjant pels estels
i baixa a la mar salvant-se pels pèls.

[Bridge]
De nuvols ferotges que llançaven llamps 
i jo els esquivava fent salts gegants.

[Chorus]
Els colors són les coses,
el camí que pots seguir.
Has de saber quin color
cada cosa et fa sentir.

[Outro]
Nadava amb balenes, ballava amb sirenes,
aquí no hi ha plors ni penes.

[End]

Tip of the iceberg

### Title: "Tip of the Iceberg"

**Verse 1:**  

Another fence has fallen, give me your hand,  

I’ll show you secrets, where my words land.  

A heart slightly open, like pages in the breeze,  

A lost book of whispers, come find with me.

**Chorus:**  

Don’t ask me what I think, you only see the tip,  

The iceberg’s deeper, let’s not let this moment slip.  

It’s better this way, explanations fall apart,  

What’s unspoken in the heart remains a hidden art.

**Verse 2:**  

Early yet I know, this feeling isn’t new,  

It’s too late for less, in the spell that you imbue.  

Nothing seems enough, yet you’re my sweet unrest,  

Enchanting chaos, in your bed we're undressed.

**Chorus:**  

Don’t ask me what I think, you only see the tip,  

The iceberg’s deeper, let’s not let this moment slip.  

It’s better this way, explanations fall apart,  

What’s unspoken in the heart remains a hidden art.

**Bridge:**  

To feel loved in twilight trades, to touch, to hold,  

Mornings cold, forget the old whispers that scold.  

Nostalgia’s echo fades away, as new days unfold,  

In sands, I write, ‘constant movement’, brave and bold.

**Verse 3:**  

Goodbye’s just a pause, on a bench I take my place,  

Smelling spring’s last flowers, in the slow, fading grace.  

A message etched in sand, under skies so vast and grand,  

Constant in my change, where we stand, hand in hand.

**Chorus:**  

Don’t ask me what I think, you only see the tip,  

The iceberg’s deeper, let’s not let this moment slip.  

It’s better this way, explanations fall apart,  

What’s unspoken in the heart remains a hidden art.

**Outro:**  

Don’t ask me to explain, it’s a feeling deep and vast,  

Like the iceberg’s hidden mass, in the ocean cast.

Perdido en el espacio

- Creo que es solo una cuestión de perspectivas.
- ¿Seguro?
- Sí, seguro. Como casi cualquier otra situación solo es un juego de distancias. Aléjate y dime qué ves ahora cuando lo lees.
- Veo a alguien sufriendo, que pide a gritos que lo quieran y no le fallen.
- Un poco más lejos. Un poco más. ¿Qué ves ahora?
- Solo un poema. ¿Y tú qué ves?
- Yo solo veo un punto azul perdido en el espacio.

Cara, manos y pies

Otra valla se ha tumbado,  
me alejo de los gatos.  
Dame la mano,  
te enseñaré un sitio escondido  
entre mis palabras.

Mi problema,  
uno de ellos,  
es que sé qué quiero sentir,  
reconozco ese sentimiento,  
ya lo sentí otras veces  
y no me conformo con menos.  
Y aunque nada es suficiente,  
me encantas y con eso basta.

No me preguntes en qué pienso;  
solo ves la punta del iceberg.  
Es mejor así,  
¿acaso me iba a saber explicar?

Sentirme querido,  
estar en ambos mercados,  
acariciar tus pechos,  
mientras te como el cuerpo,  
pero las calles siguen vacías,  
las luces apagadas,  
susurros de nombres olvidados,  
y risas trasnochadas.

Me despido,  
me siento en un banco,  
observo las hojas caer,  
la promesa de la primavera caduca,  
dibujo en la arena el instante  
en que todo se torció.

No me preguntes en qué pienso;  
solo ves la punta del iceberg.  
Es mejor así,  
¿acaso me iba a saber explicar?

Mientras tanto,  
de un lado a otro,  
llamando a tu puerta, a veces cerrada,  
y andando por el campo:  
aire en la cara, agua en las manos,  
y hierba en los pies.  
Con el corazón abierto,  
como un libro al viento.

No me preguntes en qué pienso;  
solo ves la punta del iceberg.  
Es mejor así,  
¿acaso me iba a saber explicar?

Estoy por ti

En la tienda de animales, 
día libre en San Quintín, 
tu cara en todos los canales, 
y es que al fin, soy feliz 
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Recetas orientales, 
me visto como un maniquí, 
silencios inmortales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Juntos en los festivales, 
habla claro el querubín, 
han cerrado todos los hospitales. 
Y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Bailes tropicales 
en la selva sin botiquín,
rimas originales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Procesos hormonales, 
nado como un delfín, 
entradas para los musicales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Medicina sin alicates, 
me leo entero el Clarín, 
nos cantan las corales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

En la calle hay señales, 
más quisiera Azorín, 
en la cama, fuegos artificiales. 
Y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

No hay dilemas morales,
esta noche hay festín, 
divido con decimales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

En la cueva sin frontales, 
no hay desierto, solo jardín, 
en máximos los capitales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Castillos litorales, 
mi risa no tiene fin, 
arraso en los tribunales, 
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti, 
estoy por ti, estoy por ti.

Me tatuo tus iniciales,
lo publico en el boletín,
besos espaciales,
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti,
estoy por ti, estoy por ti.

Tus manías son rituales,
el moflete lleno de carmín,
viajes celestiales,
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti,
estoy por ti, estoy por ti.

No hay posturas ilegales,
esta noche vamos a Berlín,
gano en semifinales,
y es que al fin, soy feliz
porque estoy por ti,
estoy por ti, estoy por ti.

Mar

Conoce mundo, y si vuelves, me tendrás.

Atraviesa ciudades, ahógate en cien mares, estrella tus pasos contra las historias, y si vuelves, me tendrás.
 
Que cada experiencia te cambie; que cada rostro te llore; que el amor, en sus infinitas formas, te falle, y me tendrás.

Recorre caminos de lluvia, viajes de amor eterno. Abrazo al desconsuelo, y cuando vuelvas, me tendrás.

Y si después de todas tus aventuras, risas compartidas y lágrimad derramadas, encuentras lo que buscas, yo seré feliz por ti y por el que tendrás.

El amor es libertad y azar, mundo y hogar, y solo sabe dónde detenerse quien naufraga y sobrevive en la inmensidad del mar.

Locos

En este mundo de locos, no me pidan que sea yo el cuerdo.

Mano de pintura

- ¿Cómo estás?
- Bien, muy bien.
- ¿Seguro?
- Sí, ¿Por qué?
- No te veo bien.
- ¿Por qué?
- Porque te conozco y creo que lo que has hecho es darte otra mano de pintura justo antes de colapsar.

Ya probé

Ya probé la cerveza fría en el viejo "Buk", con la hoja ardiendo pero en blanco.

Ya probé la soledad de la cama ancha que te susurra vacío al oído.

Ya probé el baile latino en la calle del ritmo.

Ya probé la cascada en mi cara.

Ya probé el cine, el chicle y la mano traviesa.

Ya probé la mirada furtiva a dos centímetros de su cara.

Y probé la carretera sin destino, en la ruta del desierto de los lagartos.

Ya probé la fotografía perfecta, con la luz perfecta, y la postura perfecta, y no fue perfecto.

Ya probé el orgasmo a seis manos.

Ya probé la melancolía en una silla vacía, en una playa desierta bajo la lluvia.

Ya probé todos los labios sin compromiso.

Ya probé lanzarme al estrecho de sus piernas, sin flotador ni conocimiento.

Ya probé todas las aplicaciones y seguí hambriento.

Ya probé, pero no todo.

Ahora, solo imploro, a los dioses paganos y caprichosos de este juego enloquecido, que me permitan vivir lo que resta, junto a mis seres queridos, aquellos que me quieren sin juicio, ni, sobretodo, mediar condición.

Eres tú

Cuando me muevo me libero 
y tú estás ahí.

Después de tantod nos y tantos sis
tú estás ahí
detrás de todos
Ahí
Din fingir 
Esperando. No, esperando no.
Rescatando, rescatandome.

Y yo dejándome llevar a tu orilla.

Dime qué tú, dime que eres tú y te seguiré a todas partes.

Aleluya eres tú sí? Eres tú!

Primavera

Con la primavera, calma, tranquilidad y presencia.
Descarto obligación con un sinfín de razones.
Premio mi privacidad como un recinto sagrado.
Filtro quién merece adentrarse en mis profundidades.
Nutro mi autarquía,
y me empeño en brillar sin ayuda.

No es locura ni cobardía,
es un tributo a mi autoestima.

Cuando el invierno acabe

Cuando el invierno acabe
ya habré cambiado de piel.
Preparado para ti, el sol y la calle.

Cuando el invierno acabe
ya estaré bien, 
con los contenedores vacíos, 
y los pensamientos limpios.

Cuando el invierno acabe
ven a verme.
Buscaremos un lugar para nosotros
y fundaremos nuestro microcosmos.

Somos

En las calles heladas de la ciudad,
patinamos, persiguiendo espejismos de lo que creemos ser.
Somos lo que los demás piensan,
sombras en sus mentes,
formas moldeadas por sus deseos y miedos.
Pero también somos lo que mostramos,
fachadas sonrientes y perfectas.
Máscaras de piel, escudos brillantes bajo el foco de la multitud.

Y en el silencio de la noche, solos,
luchamos contra lo que realmente somos. Un tumulto de pensamientos, deseos y dolores, mucho más complejos de lo que nos permitimos ser.

Al final, nadie, realmente, conoce a nadie. Tan solo interpretamos imágenes que se nos acumulan en el inconsciente,
papeles secundarios en el gran teatro de la vida.

Las paredes oyen nuestras risas verdaderas y llantos profundos,
testigos silenciosos de nuestras batallas internas.

En el amor, somos vulnerables, idealizamos y sufrimos. Por eso, abrimos puertas traseras, para no permitir que nunca más nadie camine sobre nuestros secretos. 

Compartimos lo que no nos importa, y olvidamos rápido aquello que igual de rápido vino y se fue.

Si es verdad que la vida es un baile entre lo que se ve y lo que se oculta,
un juego de espejos donde la verdad se enamora de la mentira, bailemos por la honestidad brutal,
por la belleza sin posturas,
por ser nosotros, sin lista de errores ni precio al acierto. Y sigamos preguntándonos:
¿quién soy en este loco universo?

Te celebro

Te celebro 
como se celebra lo que no se finge.  
Te celebro sin estar aquí.  
Te celebro en tus días malos.  
Te celebro aunque no celebres conmigo.

Te celebro, mujer viva.  
Te celebro en la noche y el día.  
Te celebro buceando en tu bañera.  
Y te celebro lejos, en mi recuerdo, en tu olvido.

Te celebro sin pastel ni velas.  
Te celebro y celebro tu beso viejo.  
Te celebro, diosa dormida, despierta.  
Te celebro en esta noche fría.

Luché

Quiero que sepáis,  
pero todavía no es el momento.

En algún lugar del futuro  
ocurrirá esa conversación;  
las preguntas brotarán afiladas,  
y yo, como todo lo que os debo,  
contestaré con sinceridad.

Os contaré que luché, 
luché con todo por vosotros.  
Y no fue hasta el final,  
todavía desconocido,  
que no retrocedí  
y dejé la mano vencida sobre la cama.

Que aunque hubo momentos  
que me asomaron al límite,  
seguí luchando.  
Dudando de mí y de mis fuerzas  
como nunca, pero no de vosotros;  
de vuestra sonrisa y mirada, de vuestras fuerzas, 
de vuestro garabato en una libreta roja con la palabra "Papá".

Luché, os prometo que luché  
por vosotros, por vuestro derecho
a una vida plena,  
libre de nosotros y de nuestras miserias, libre del pasado.
Lo nuestro no es ser nosotros.
Dos años viéndote pasar y tú
con otro.
Ya me conoces,
me disperso resolviendo nuestro ecuación.

Mientras tanto, tú sigues pensando.
Lo nuestro no puede ser,
ni para una revolcón, ni una relación.

Conoces lo que quiero ser,
y esta vez,
no voy a retroceder.

Fruita dolça

Carrers plens de gent i fantasmes,  
gats, mercats, arbres i escales.  
Només amb la teva imatge,  
oblido el fred del mes de febrer.

El núvol blanc, com el neguit, és infinit;  
el joc d'allunyar-me ja no té sentit.  
Aviat caurà la tarda i esperaré el teu missatge,  
per creuar-me al llit amb les teves paraules.

Cada dia m'agrades més,  
de la fruita dolça ets la pell.  
Cada dia m'agrades més,  
de la fruita dolça ets la pell.

En la foscor de la nit gelada,  
abraço l'eco llunyà del teu cor.  
Com un foc que mai s'apaga,  
ets l'escalfor a casa, amor.

Sovint, quan no puc dormir,  
t'imagino estirada amb la manta al sofà,  
criticant qualsevol pel·lícula de Filmin,  
i menjant-nos els llavis, el cos i l'ànima.

Cada nit m'agrades més,  
de la fruita dolça ets la pell.  
Cada nit m'agrades més,  
de la fruita dolça ets la pell.

Arde

Arden las promesas que nos hicimos.  
Arden los sueños que nos prometimos.  
Arde el recuerdo de lo nuestro.  
Arde el silencio de la retirada.  
Arde la esperanza de volver.  
Arde el camino que hicimos.  
Arde la verdad en los oídos.  
Arde el amor en el calendario.  
Arde la risa en los ecos.  
Arde el futuro por la mañana.  
Arde la soledad por la noche.  
Arde la pasión en la cama.  
Arde la fe en la casa.  
Arde el valor cada lunes.  
Arde el deseo en las aplicaciones.  
Arde la vida en el reloj.  
Arde la luz en la ventana.  
Arde la palabra en los libros.  
Arde el instante que te dije adiós.  
Arde la belleza en tu espejo.  
Arde la canción de tu recuerdo.  
Arde el arte en tu mirada.  
Arde la inspiración del instante.  
Arde el misterio al girar la esquina.  
Arde el destino en mis manos. 
Arde la alegría en un mar de lágrimas.  
Arde la tristeza en mi cara.  
Arde la paz en los papeles.  
Arde el ego en mi pecho.
Arde el coraje en la cara del miedo.
Arde la paciencia en mis piernas.  
Arde el consuelo en los labios.
Arde el perdón en el rencor.
Arde el equilibrio en lo imposible. 
Arde la libertad en el camino.
Arde la claridad en la incertidumbre.
Arde la naturaleza que no supimos ver.
Arde el agua, el aire, la tierra.
Arde el fuego,
y de la ceniza nace una flor.

Viajé

Viajé a tierras lejanas,
busqué bajo los cielos,
un amor, un destello brillante
en rostros demasiado aburridos.

Regresé, vacío,
sin amor ni sombras escondidas
en los bolsillos.

Y tú sigues ahí, temblorosa,
extendiendo tu mano, generosa.
¿Dejamos que la alquimia haga el resto?

Chica del oeste del norte

Si viajas por el oeste del norte,  
donde los días son fríos y tiemblan las manos,  
busca a la chica de los tristes ojos verdes,  
que vive en la orilla de la ciudad de la niebla.

Si te encuentras en algún lugar lejano,  
lejos, allí donde el sol no amanece,  
dile que me encuentro bien,  
que no tenga dudas; resistiré hasta el final.

Espero tu carta, explicándome  
si aún pasea al romper el alba,  
cuando los peces duermen  
y el rocío hiela la hierba de los márgenes.

Me gustaría saber si alguna vez piensa en mí,  
si aún habita donde el olvido,  
si sigue aburrida,  
o si logró arrancar la raíz muerta de la rutina.

Si todavía te encuentras en el oeste del norte,  
donde el viento húmedo agrieta tus manos,  
pregúntale si, algún día, 
desea volver a besar mis labios
como hizo aquella vez 
tras el telón del invierno.

You're a liar

No me creo lo que oyes.

Conocer y leer

Conocer a alguien es como empezar un libro nuevo. A veces, se debe al azar, simplemente escoges ese, y te acaba encantando y quieres repetir. Otras, es una recomendación de alguien que, conociéndote, te dice que tienes que leerlo. Normalmente aciertan, otras no.

También se da la situación de leer siempre el mismo tipo de libros. Eso ayuda a que la elección tenga más probabilidades de ser buena.

Otras veces, no conoces el libro, pero paseando tu mirada por la estantería, te enamoras de su portada, de su textura, de su olor y, aunque a veces ya está usado, te lo llevas y lo devoras en una noche.

Me han contado también que, a veces, el libro ya lo tienes en casa y, por alguna extraña razón, nunca le has prestado atención. Quizás has preferido leerte otros antes; quizás creías que no te gustaría, pero resulta que le das una oportunidad, y te encanta.

A veces, se trata de una novedad que has estado esperando durante meses. La emoción y las expectativas son altas y, cuando finalmente comienzas a leerlo, te decepciona. En otras situaciones, también es parecido a leerte una saga. Puede que con cada nuevo libro estés más enganchado todavía y no quieras que se acabe. Pero también puede ser que no llegues hasta el final, cada nuevo libro era peor que el anterior.

En otros casos, es como encontrar un libro en una biblioteca antigua, escondido entre miles de títulos. No conoces el título, pero una vez que empiezas, sientes que lo han escrito pensando en ti. Mejora tu vida, te hace mejor persona, porque te abre la mente y enriquece tu vida de maneras que nunca imaginaste. Hay libros que te cambian la vida.

También está la experiencia de reencontrarse con un libro que leíste hace años. Redescubres capítulos olvidados y ves la historia desde una perspectiva más madura, encontrando nuevos significados y apreciando aspectos que antes pasaste por alto. Por el contrario, se dan casos donde el libro te defrauda enormemente, ya que tú has cambiado, pero él no.

Y, claro está, están esos libros que, a pesar de ser bestsellers y leídos por muchos, simplemente no van contigo. El libro está bien y tú también; simplemente es una cuestión de gustos y afinidades personales.

Y no sé si también os pasa a vosotras, o solo a mí, pero siempre he tenido la sensación de que mi libro favorito, aquel que tendré siempre en mi mesita de noche y me acompañará en mis viajes, todavía no lo he leído.

Pero, cada vez tengo más claro, que ese pensamiento es un error. Prefiero abrazar la idea de que mi "libro favorito" podría ser una compilación de todas las historias que conozco, algunas bellas, otras tristes, pero ricas porque embellecen mi experiencia. En lugar de buscar ese libro que los supere a todos, puedo disfrutar de la diversidad de cada uno de ellos; cada lectura añade una página única a la narrativa de mi vida. Así, mi libro favorito no es uno que aún no he leído, sino el conjunto de todas mis lecturas, tejidas juntas en la maravillosa historia de mi vida.

En la búsqueda

 En la búsqueda incansable de algo más.

Somos naturaleza

A la mañana, tras la batalla,  
reina el silencio, 
profundo e infinito.

Sombras caídas se extienden,  
ecos valientes y desesperados, 
en el suelo dormido.

Tierra húmeda
por las lágrimas pasadas, 
bajo historias de dolor y vida.

El viento, portador de cambio, 
arranca las últimas raíces profundas, 
vestigios de la memoria.

En este desolado paraje, 
brotes verdes,
rompen el gris y la tristeza.

El sol, joven, 
baña con luz dorada,  
el paisaje dormido.

Somos naturaleza, 
tras la destrucción, llega, 
siempre, la primavera.

Mis 12 etapas del duelo

1.Desconfianza y negación.
2.Rabia.
3.Desahogo y autodescubrimiento.
4.Distanciamiento y reflexión.
5.Estancamiento y reevaluación.
6.Sospecha.
7.Pausa.
8.Exploración.
9.Reconciliación.
10.Frustración y aprendizaje.
11.Aceptación.
12.Alivio y reconstrucción.

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Lo tiene todo, menos el hormigueo en la entrepierna.

Una vida cualquiera

Hoy sería un año cualquiera,
un mes cualquiera,
un día cualquiera;
una vida cualquiera,
si no fuera por ti.

Te libero

Hoy se celebra un año
del famoso "Te libero".
Este día, este aniversario,
lo celebro sin amargura,
con una sonrisa torcida.

Ah, qué ironía
la promesa del amor eterno,
frágil como el cristal
bajo la mano airada.

He vivido a solas, y he vivido bien.
Momentos que se acumulan
como testigos silenciosos
de mis noches,
de mi vida en construcción.

He conocido mujeres, oh sí, mujeres.
Algunas buscaban amor,
otras solo un viaje de ida.
Y yo, libre como un pájaro,
me posé donde quise,
sin jaulas, sin promesas,
sin anillos en mi dedo.

He escrito, maldita sea, he escrito.
Sobre las paredes de mi alma,
sobre servilletas manchadas de vino,
mis palabras, crudas y verdaderas,
sin miedo, sin censura
ni remordimientos.

Y brindo, sí, brindo por mí,
por mi vida, por la vida,
por este viaje incierto y gloriosamente imperfecto.
Porque, como dijo el viejo Buk,
"Lo que importa es cuán bien caminas a través del fuego".

Y yo, queridos lectores, estoy ardiendo.

Escribir

En realidad, nunca se escribe sobre el presente, y quien lo hace pierde el tiempo. O escribes sobre el futuro o sobre el pasado, es decir, escribes con esperanza o miedo, con nostalgia o dolor."

Ahí es

Donde te ríes de ti mismo. Ahí es.

Otra vez

De ella
me gustaba hasta su voz,
pero se acabó, otra vez,
como se acaban las cosas
que no tienen sentido:
con un portazo, sin decir adiós.
Si, al menos, me hubiese dejado
acabarme el gazpacho.

Y es que, ¿cómo se atreve
entre vino y vino
a pedirme un hijo, y rapidito?
¡A mí! ¡Si ya tengo tres!
Respondí: "Oye, qué techo más bonito".
Pues entonces, se separan
nuestros caminos, -me dijo.
Y se levantó y se fue.
Así fue, siento decirlo,
como me quedé, otra vez,
soltero y sin postres.

¡Ay, qué mala suerte la mía!
Si hasta el camarero me miró y me dijo:
"Lo siento, chaval, pero hoy tampoco se fía".
Queridos lectores,
sin comerlo ni beberlo,
pero pagando la cuenta
y perdiendo la cabeza,
me quedé, otra vez,
solo y en la cuneta de Madrid.

"Tranquilo, no tengas pena",
me repite mi hermanita,
"Si a ti se te insinúan
hasta las amigas
antes de que empiecen los tráilers".
Ya, pero eso no me consuela.
A este paso y después de tanto fracaso,
me retiro con un grupo de frailes.

Cómo iba a imaginar,
sin cenar y alatriste,
que lo siguiente que iba a pedir
iba a ser un taxi: "Jefe, a la calle me prometiste".
Así que, huyendo de allí,
pensando en lo que no fue y podría,
en esta vuelta al callejón melancolía,
con el corazón herido, otra vez,
pero con la mente en alerta y despierta.
Y en el retrovisor, pero qué hermosos eran,
como en los Monegros las dunas,
sus ojos de gata color aceituna.

De ella
me gustaban hasta sus pies,
pero acabé solo y con tres huevos,
otra vez, en la cama del hotel.
Sí, lo entiendo, parece un cliché,
una broma,
pero como ella misma dijo,
mismo destino, diferentes vagones,
pasajeros al tren,
desde la estación de Atocha.

Resumiendo, aunque ya esté claro,
lo nuestro no llegó al siguiente vermut,
como no llegan los paquetes de SEUR:
extraviados y borrachos,
maltrechos y abandonados,
como los zapatos viejos,
como los solitarios no llegan a casa,
perdidos en el diván de la barra
de cualquier bar de tu ciudad.

Dejarte

Dejarte le fue bien a mi corazón y a mi pelo.