Las películas no son el cine; son los latidos que ciegan los ojos, la luz que nos reinventa la mirada, como si en cada fotograma fuéramos ya otro.
Y tú no eres mi amor, claro que no. Eres el latido que estalla en la rutina, cuando el mundo se detiene y flota en el aire, con un aroma dulce que quiere saber de ti.