Sigue igual

Me escribes: ¿Qué tal? ¿Todo bien?

Sí, todo bien, aunque no sé. No sé qué significa que todo te vaya bien.

Eres un momento de vida. Así que me río. Eres mi pensamiento. 

Sí, todo bien por un instante. 

Ocupas mi mente.

Sí, yo bien si sigues ahí, pero la vida, más tarde, ya sabes, también para ti, sigue igual. 

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Me dijo qué tal cómo estás?
Le contesté bien, sigo aquí ya dabes que bien.
Ella estaba lejos, no nos podíamos ver, al menos le podía decir buenas noches aunque no podía tocarla.

Todos me decían: hacéis muy buena pareja, quédate con ella. No te arrepentirás.

Sonia al desnudo

Dicen que no querías más que conocerme
Yo no sé si es verdad
Pero diré sí aunque no sepa
Éramos jóvenes y valientes y todavía no sabíamos dónde nos iba a meter la vida 
Qué vida más bonita vivimos rodeados de juegos y tequilas.
Qué vida tan frenética, dame fuego, quién nos lleva a bailar?

Todo era tan bonito.
Quien iba a pensar que acabaría así.
Sois la pareja perfecta. Oh, ojalá nosotros fuéramos como vosotros,
Tú eres tan guapa y él también.

Al final nada funciona si no funciona del todo. No se puede simular todo el tiempo. Eres mi error, yo soy tú pareja. Eres mi error, tú eres mi pareja.

Dicen que tuvimos hijos, que yo me fui, que todo lo que dijimos buscó un final inesperado. También dicen que la jueza te dijo lo que era justo. Cuanto rencor recorrió tu cuerpo antes de abandonar el juzgado?

Vivir desnudo

Las calles están llenas de cuerpos que no se avergüenzan. Está bien que hayamos perdido el miedo a desnudarnos ante los demás. Es un buen síntoma, algo que habla de que la cabeza va bien.

Hoy, muchos podrían irse a la cama con cualquiera que les calentara lo suficiente, pasar una buena noche y largarse a la mañana siguiente, cada uno por su lado, con una sonrisa colgando de sus labios. Pero quizás no sea ese el desnudo que más nos conviene. No el de la piel, sino el otro, el que realmente jode: el desnudo emocional. 

Hablo de mostrarse tal cual uno es, sin caretas ni silencios. Ni caras bonitas en torsos desnudos que eclipsan la mediocridad. Porque podrías inventarte cualquier historia, montarte una fantasía mientras te revuelcas desnudo, y sería excitante, pero al final no sería real, porque no es sostenible en el tiempo. Puedes vivir en una puta mentira, pero te vas a joder la vida. 

La solución es abrirse a los demás. Pero ojo, no hablo de ir llorando por las esquinas buscando que te escuchen sin consuelo en un bucle infinito. Eso es otra cosa, diría que mucho peor. Hablo del intercambio de palabras, de recitarle al mundo ese montón de palabras que proteges con tu vida. Que te vean, que te lean donde te duele, que sepan por qué te duele y cuánto te ha costado llegar hasta ahí. Que sepan a qué te abrazas cuando nadie te ve.

Yo mismo pasé por eso hace unos meses. Llevaba años guardando palabras bañadas en oro, acumulándolas como muebles viejos en el trastero, hasta que decidí vaciarlo. Mudarme a un nuevo lugar, con paredes transparentes y vistas al maldito mundo.

Y lo hice. Joder si lo hice, y tengo que reconocer que me fue bien. Encontré algo de paz. Dormí mejor. Y, por fin, con el trastero vacío, pude vivir desnudo.

Tiempo de espera

Mi corazón tiene candado. No hay código que lo abra, solo dos años de tiempo de espera.

Espuma y gloria

De mis duelos anteriores, solo queda espuma y gloria.

Hecha de virutas ilusas

Aunque no he visitado la otra punta del planeta, ni viajado a la luna, ni conocido a todas las personas que habitan este mundo, tengo la sensación de haberlo visto ya todo. Es una idea que ocupa mi mente con firmeza, como la lluvia en agosto.

Siento que, si lo único que hiciera a partir de ahora fuera sentarme en esta silla de madera prestada, inclinándome ligeramente hacia atrás, no me perdería absolutamente nada. Solo escuchar sus crujidos y esperar.

Esta sensación, por extraña que resulte, no es resignación, ni amargura. No son faltas de vivir. Simplemente, la vida no es inesperada. Conozco el giro en la siguiente esquina y su sorpresa. Es una encrucijada: el movimiento no promete revelaciones nuevas, así que mejor no me agoto.

He caminado por las calles de algunas ciudades, llenas de gente replicada y ruidos repetidos; otras, tranquilas y silenciosas, también han sido imprimidas. He visto rostros de muchas formas, colores y expresiones, pero pasaron por mi vida como pasa el calendario.

¿Me he cansado incluso de la novedad? Pensaba que era imposible aborrecer lo infinito, aburrirse del horizonte. ¿Es el mundo finito o es, quizás, mi percepción la que se ha vuelto perezosa porque se ha agotado su paciencia?

Mientras, escucho los sonidos del mundo exterior. El viento sopla desde el oeste, haciendo que las hojas de los árboles susurren entre sí. Un pájaro canta, y otro le responde que se calle que quiere dormir. A lo lejos, el murmullo metálico de la ciudad sigue constante.

He leído que es utópico aspirar a la felicidad, que es mucho más sincero y realista alcanzar la serenidad. La felicidad tiene naturaleza efímera y caprichosa. La serenidad, en cambio, es leal y más discreta. La felicidad no se acepta, llega. La serenidad, sí. 

Y es en este estado de quietud, sentado en esta silla de madera prestada, hecha de virutas ilusas, donde me encuentro sereno, esperando, con suerte, algún día, a ser descubierto.

Con ella

Con ella todo fue fácil: en la mesa y en la cama, en la fiesta y en casa; en el principio y en el final.

Intenso

Podría ponerme intenso y decir
que llevo dos años esperando besar tus labios.
Podría ponerme intenso y decir
que me basta con estas tres citas para saber que aquí hay algo más y me voy a esforzar porque así sea.

Podría ponerme intenso y decir
que soy tan valiente para decirte lo que siento cuando estoy contigo, por miedo a asustarte y no verte más.

Podría ponerme intenso y decir que el jueves en cuanto baje de mi vagón voy a comerte el cuerpo y te voy a abrazar como si fuera la primera vez que te veo.

Noia de l'oest

Si viatges cap a l'oest, 
busca la noia dels tristos ulls verds,
bufa el vent del desert a la nit,
fes-ho, si us plau, per un bon amic.

Si et trobes molt lluny d'aquí, 
on el sol és molt més petit,  
digues-li que em trobo bé,  
que no tingui dubtes: l'esperaré.

Espero el teu missatge, explicant-me  
si encara passeja abans de l'alba,  
quan els peixos dormen, les mans tremolen,
i la rosada glaça l'herba dels marges. 

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.

M'agradaria saber 
si encara pensa en mi.
Si busca l'oblit, o continua avorrida,
si ja ha aconseguit 
trobar la porta de sortida.

Si encara et trobes molt lluny a l'oest,  
on el vent és humit i clivella els teus dits,  
pregunta-li si encara desitja tornar-ho a fer:
amagar-nos del món i de la gent.

Espero el teu missatge, explicant-me  
si encara passeja abans de l'alba,  
quan els peixos dormen, les mans tremolen,
i la rosada glaça l'herba dels marges. 

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.

Com vam fer, ara ja fa massa temps 
darrere del teló de l'hivern,
mentre els seus ulls verds ploraven,
i el tren de les vuit del matí ens separava.

He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.
He somiat amb ella cada nit,  
per sentir-la molt més endins,  
en aquesta espera talment insuportable.