Ayer soñé,
la cama aún está húmeda
soñaba un recuerdo
que todavía hoy me hace temblar.
Nunca le daría más importancia de la tiene
pero creo que esta vez pasó algo
sólo intento adivinar que pudo ser porque
ayer soñé un recuerdo que despierto no quise recordar jamás.


Sentado en el suelo

en un rincón del patio que me vió crecer
intentando imitar a un camaleón
engañando a unos enemigos enanos
que no paran de prengutarse
¿Por dónde pudo escapar?

Demasiado fácil
están a un metro de mí

y sin embargo no me ven
debo estar soñando

ellos son como hace diez años
yo soy sigo igual de pequeño

que antes de irme a dormir.

Los oigo hablar
traman cómo me pueden atrapar
sus inocentes bocas ríen

mientras yo les observo
y pienso cómo he vuelto
a conseguir que todo el barrio

esté pendiente de mí.


Es el momento de huír

parece que están distraídos

si soy lo bastante rápido

podré saltar la valla sin que ellos

pueden agarrarme un pie

y hacerme caer

tengo que aprovechar

que están distraídos pensando

quién de ellos será el que me coja

y me lleve ante mi verdugo.

Tranquilo, me digo

sólo son juegos de niños

no hacen daño a nadie

sus mentes son demasiado verdes

aún no conocen ni el cielo ni el infierno para condenar

pero yo sé que aunque tengo diez años más que ellos

en un segundo alargarán la mano

y podrán cogerme bien fuerte el zapato

antes de lograr saltar al otro lado.


En un momento

despego del asiento

y caigo al otro lado de la valla

mis cazadores no tardan en empezar a aullar

los demás ya están avisados

mi cuerpo navega hacia todos los lados

el miedo se apodera de mi cuerpo

cómo quisiera seguir sentado en aquél rincón que nadie pisó jamás


¿No se trata de un sueño?

Pues quiero empezar a volar

lejos del recuerdo imborrable del dolor

dónde nadie ata a nadie a un árbol

dónde nadie maltrata a nadie

dónde nadie intimida a nadie

dónde nadie siente miedo de nadie

¿no se trata de un sueño?

Pues yo quiero empezar a volar.


Casi al otro lado de la calle

necesito cambiar de rumbo

los tramperos saben a dónde voy

y me estaban esperando

al otro lado de mi recuerdo

allí donde siempre estuvieron

desde aquella mañana de otoño no puedo engañarlos

tienen reservada la parte macabra de mi más eterno recuerdo.


Cruzo el patio

del gran bloque gaminde

nadie puede interponerse entre el portal y yo

justo al entrar oigo las voces de los lobos aullar

necesitan carnaza donde hincar el colmillo

subo las escaleras a toda prisa y oigo

que el portal les deja entrar y hambrientos

suben de cinco en cinco las escaleras

no pueden esperar ni un minuto más.


Todo es diferente a como yo lo dejé

faltan las escaleras que llevaban al tercer piso

dónde yo viví

hay sillas por toda la escalera

que tengo que ir apartando

sin pensarlo me meto en el segundo

en casa del Sr. Mateu

que está viendo la tele estirado en el sofá

es raro a él también le falta un zapato

noto que me reconoce

pero no le da ninguna importancia a mi presencia

¿Cuántas veces más se habrá repetido este maldito sueño?

En ese instante oigo que entran los carroñeros sigilosos

con la baba colgandoles de los caninos

oígo como se reparten mi cuerpo a partes desiguales

el miedo vuelve a apoderarse de mi mente

y olvido el momento en que recuerdo y sueño dejaron de discutir

el sueño obligado se deja llevar y me hace saltar al vacío del patio

y entonces empiezo a volar.

El sueño venció al recuerdo y éste no volverá jamás.



El recuerdo y el sueño


El ojo roto del oso peleón

Una buena estación lluviosa te moja seguro
no quisiera parecer tan obvio pero es así como me siento ahora.
Tan obvio que ni siquiera me paro a pensar que será de mí cuando la estación lluviosa no pare jamás.
Tan obvio que la lluvia ya no puede mojarme más.
Tan
obvio que mis palabras se leen antes de escribirlas.

Quizás quier
as convencerme de algo, mientras, noto que los latidos
ya ni siquiera caminan en sen
tido al corazón.
E
l humor ya está cansado de recibir el olor a quemado de la madrugada soleada del rincón de unos labios lejanos, en alta mar, dónde no llueve nunca.
Allí no hay nubes que quieran joderme la noche de verano.
Allí todo es tan poco obvio que nada surge ni muere sin el consentimiento del azar.

Parece que he vuelto a escribir y me río de mi mismo mientras enlazo las palabras para que traduzcan lo que mis pensamientos cifran siempre.

El otro día me hice preguntas sin cesar
y el vuelo de los pájaros me contestó siempre que no.
El otro dí
a me hice preguntas sin cesar
y,
aunque los pájaros ya volaron lejos, supe que no.

Quizás mañana cambie de estación,

quizás mañana la lluvia la note más que nunca.
Por si aca
so yo seguiré hacia ningún lado
que pueden hacerm
e unas cuantas lágrimas cuando
aquí en mi cielo, está siempre lloviendo.

Ya la noto otra vez,

la estación es demasiado lluviosa para andar c
ogidos de la mano por la calle. Podrías darle gracias a la rutina que esconde cualquier taza de café
por esforzarse tanto en atar y silenciar para vos tantos besos cautivos

que se me
escapan de la boca para acabar aplastándose en la cada vez más cuotidiana nada.

Siempre acaba igual, dos horas después de encender la llama del amor
viene
la naturaleza y te lo quita todo.
- Te encuentro raro. (Me dices mientras hablamos a mil kilómetros de cualquier fuego)
- Claro (Me digo a mí mismo) estoy raro,
pero no contigo, sino conmigo mismo. Me he descuidado tanto de mí que soy el desconocido número uno de mis sentidos.

Preguntas y má
s preguntas sin contestar.
La inocencia se fue tan lejos que ya ni siquiera le puedo echar la culpa de nada.

Cómo la historia de aquel niño que murió incluso antes de conocer a la nada.
La sinopsis dice así:
El niño juguetón murió ayer por la noche
mientras
le arrancaba los ojos a su oso peleón
Nunca más podrá volver a casa cogido de la mano por las
calles de Imaginación.
Y
a no sabe de dónde vino.Ya no sabe de dónde salen sus grititos.
La rueda le aplastó, se esfumó su cara bonita
se murieron sus motivos sin sentido de cara a uno
s padres
que nunca estuvieron do
nde tuvieron que estar.
No le queda más que un céntim
o para pasar
y jura que se lo jugará todo a una sola puesta de sol.
Qué puede perder alguien
a quien no le dieron la oportunidad de ganar.
Qué puedes perder cuando siempre juegan por ti la partida de tu vida.
Las razones son tan relativas que mueren siempre al abordaje de la lógica más aplastante.

Adiós, dice adiós mientras mira atrás
porque sólo le enseñaron a mirar hacia atrás.
Otra vida más que se
va por donde vino.

Y después de todo aún me viene a la cabeza

el vuelo de aquellos malditos pájaros

que sólo se reían de lo que yo encontraba gracioso.
Que sólo conte
staban que no cuando yo les daba mi aprobación.

Maldita sea la sinceridad de los pájaros



El ojo roto del oso peleón

No soy más que recuerdos de un patio de colegio,

sueños muertos que me abrazan bañados

en veinte años echando raíces en la misma tierra triste

y en una cuna de ilusiones que ya no rezan ni ilusionan a ningún santo.


El amor más seductor vino un día a distraerme

y aún después de abandonarme por enésima vez, sigo

necesitando, a la misma hora salvadora de siempre,

una luna que me alivie el corazón tan llorón y desnutrido.


Con el nacimiento de un nuevo beso, que ya no me creo,

caigo en la trampa de escribir nuevos y arrebatadores versos

buscando no marchitarme en soledad, maldita sea esa verdad

que nace a fuego lento entre personas de distinto o mismo sexo.


"Qué difícil es renunciar a unos labios abiertos"

cuando te arden las manos desnudas y solas

Qué difícil es no distinguir la mirada de un tuerto

cuando quiero vagabundear por las "calles del viento".


Ahora siento que mi sombra no busca nada

mi café se volvió muy frío para compartirlo

si encuentro cobijo en alguna desierta rama

que regala, casi siempre al filo de la madrugada, el destino.


Ya se me acaba, se me agota lo poco que escribo

por no querer agradar ni complacer a ningún ser vivo

el estilo me lo dieron los sentidos, el ritmo los latidos

y el motivo cualquier sentimiento, situación o entredicho.


Nunca más miraré atrás buscando custodia

en el dolor que se esconde tras el recuerdo

de no besar nunca con los ojos abiertos.

Ahora ya me encuentro desnudo de tanta miseria.

Ahora ya me encuentro resignado a vuestra indolencia.



Calles del viento


Maestro y experto en mirarse en espejos rotos

amigo de la individualidad que no disfrutamos

y adicto a la poesía que crea una mirada triste.


Conocido de las historias de estación lluviosa

y magullado por los desvíos menos atractivos

pero leal a ese camino abrupto y menos habitual.


Polizón intrépido comprometido con sus sueños

hombre enamorado de la locura caduca y fugaz

,desconocida e idealizada, del andén de estación, del desvío de autopista.


Dispuesto a llorar el blues más nostálgico y sensual

recuerdos que rompen el sueño de cualquier noche.


Insuperable en descubrirle los miedos al demonio

que hace girar la rueda de la seguridad aplastando

a fulano con dos o menos dedos corazón de frente.


Indispensable cuando el alma levanta la mano

necesario para descargarte de rarezas comunes

y vivir al compás de los latidos más arrítmicos.


Amante del anonimato que, en el atardecer más hermoso,

te puede ofrecer esa hora tan desnuda y alejada de rutina

pero demasiado desmaquillada por las otras horas del día.


Dispuesto a bailar el rock más improvisado

momentos que olvidan el recuerdo de cualquier noche.


Enemistado con la furia del amor contenido

envenenado con el deseo de ser único y necesario

marchitado por la ceguera y malevolencia de los demás.


Respetado por la canción de las noches perdidas

honrado con el aguardiente de la despedida

admirado por los fujitivos del deber.”


Apedreado cuando está totalmente sólo

apedreado cuando toca su guitarra

apedreado cuando fue más joven y capaz”



Para el amigo más extraordinario e imprescindible.


El Zagal de Gabás



sin llegar a nada llegué a intuir que

la pasión son dos velas que se encienden al anochecer y con suerte una de ellas durará hasta el amanecer

una cama puede esconcer algún secreto si estás dispuesto a contar los tuyos.


Sin llegar a nada llegué a adivinar que

el amor nace una noche bajo la luz de las estrellas y muere con la luz del sol

el alma de cualquiera te puede dar paz si la encuentras detrás de tanta ficción.


Sin llegar a nada llegué a prever que

la exaltación son dos gotas de alcohol que te bebes mientras observas a los demás

la amistad se puede disimular muy bien detrás de un montón de minas antipersona.


Sin llegar a nada llegué a pronosticar que

la realidad no se puede cambiar en unas cuantas lineas escritas en papel de fumar

una sombra puede decir mucho más que un espejo fuera de lugar.


Sin llegar a nada llegué a anunciar que

el camino se vuelve salvaje cuando nos dejamos guiar

la lógica volverá loco a cualquiera con ganas de un poco de enajenación.


Sin llegar a nada no llegué a ningún lugar

manchado con las vomitos repentinos de la originalidad

alimentado de trozos de un boceto siempre por acabar.


Sin llegar a nada llegué a curarme

las heridas de los besos prohibidos que

doy cuándo no sé qué decir y el valor me sorprende al girar la esquina de la indecisión.


Sin llegar a nada llegué a jugar en

la vida dentro de un coche, una canción y dos estribillos

el vagabundo es propietario de cualquier árbol al que se quiera atar.


Sin apostar aposté por ese caballo de carreras

que no puede perder nunca

ser tu mismo y convencer a Don Cualquiera.


Sin llegar a ti te convencí de que

soy diferente a los demás para acabar haciendo lo mismo que todos.


Sin llegar a todo he llegado y

me pienso quedar a tu lado aunque vestida de imaginación

el tiempo no me dé la razón.



Sin llegar a nada




A tan tierna edad es difícil mantenerte cubierto

,durante cierto tiempo, de la lluvia de mentiras lloradas

por la hipocresía de los que sintiéndose esclavos de una fecha de enamorados

nos intentan vender la utopía de una historia de amor eterna.

También estuve enamorado, también sentí en mi propia piel

el amor juvenil que cuando quema, quema a ‘quema ropa’

también volé y también me estrellé,

incluso una vez escribí “te quiero y quiero hacerte feliz”

pero por entonces cómo iba a saber yo que la vida de turista

puede llegar a ser mucho más sincera que la vida de casado.


A tan tierna edad empachado de tanta palabra falsa,

de tanto consejo sucio donde disfrazar vuestra pasión censurada.

Harto de oír que la felicidad se logra al conseguir

besar sin necesidad de respirar, durante mil años o más,

a la misma persona, cosa o animal.

Cansado de ver caer en los mismos errores

a los amigos, a la familia y a los desconocidos que lloran bajo una farola

agarrados a una verdad que se nos vende como única y salvadora.

La soledad será dura si te aferras a ese alguien imaginario

abrazado al recuerdo de un parque, un mensaje o unos labios temerarios.


A tan tierna edad, de vuelta de todo, hablándole

al corazón furtivo de la luna llena de media noche

sediento si bebo más de dos veces del mismo vaso

obligado a sacar de mí toda esa virginidad atormentada

por no poder aspirar a nada más, ya sea peor, mejor o diferente.

Por favor no vengais ladrando vuestras tonterías de perrito fiel,

bastante soportais ya teniendo que recitar de memoria ese ideal tan cruel que os obliga a calmar la tentación temporal que se asoma a la ventana cuando el collar os deja respirar.


A tan tierna edad maltratado por vuestros juicios de moral

dónde me ahorcais porque acabé quitándole la razón

a la rutina y se la dí a la necesidad de sentirme vivo

tras una fachada levantada a oscuras y pintada a la luz de una vela.


A tan tierna edad incrédulo de vuestras historias de amor

y según la luna, traumatizado por el hechizo roto de alguna bruja de ojos azules.

Apoyado en la virtud de darle a todo un distinto color

maquillando la mirada del niño esperanzado que

de rodillas y sonriendo le canta cada noche al amanecer.

Así que no me hableis más de príncipes y princesas

cuentos populares donde amor e infinito

son vendidos por el creador de sueños en el mercado

del pueblo más cercano a cualquier corazón maltratado.


A tan tierna edad sigo aquí tumbado sobre la locura del anochecer.


A tan tierna edad

¿te gusta discutir?...


No a él no y sin embargo cada vez que nos cruzamos por la casa discutimos aunque no nos guste da igual el motivo es insignificante da igual la hora que sea no es importante simplemente no nos gusta discutir y discutimos de igual manera y yo ya estoy cansado que si me dicen que la lluvia de asteroides ya pasó no me lo creo y no me canso de repetir que sí que fue para tanto porque sino no estaría ahora mismo escribiendo estas lineas sin comas ni puntos porque no encuentro en mi realidad el momento donde poner un punto o una coma para coger aire que la luna me dice que le dicen sus asteroides que no haga caso que acabe como pueda la carrera y no piense en dejarlo porque es muy importante que ahora me dedique a estudiar y yo pienso que les entiendo pero ellos me hablan de otra situación distinta a la que yo vivo que yo ya estoy harto de discutir por discutir siempre con el dinero de por medio que ya estoy harto de ir cambiando mi modo de ver las cosas para hacerme la situación más acogedora que sigo estando triste como lo estaba hace año y pico cuando escribía que la situación era insoportable en las mismas cuatro paredes de siempre que sigo estando triste como lo estaba hace un año y pico cuando escribía que no encontraba el nido al volver que ya no encuentro el camino para volver porque el camino se hace al andar y ya no tengo fuerzas para andar que no quiero que estoy harto de estar triste cuando estoy en casa que estoy impresionado por todas las huidas que se me pasan por la cabeza que no paro de escuchar canciones buscando fugaces soluciones donde quedarme un rato a descansar y luego con razón me dice un amigo que hago demasiado caso a las canciones que siempre estoy recitando algún verso o relacionando la realidad con alguna canción que me olvide de cuentos y de canciones y me dedique a sacarme la carrera es curioso todos acaban diciéndome lo mismo todos acaban por decirme que tengo que acabar la carrera será que tienen razón todos yo quisiera dársela y ahora me viene a la cabeza el texto de nv que viene a ser lo mismo que esto y entonces le doy la razón a mi amigo porque es verdad que siempre lo acabo relacionando todo con alguna canción o en este caso con un texto pero que lo hago sin darme cuenta porque es la única manera que tengo de canalizar el dolor hacia otro lado hacia otra realidad y entonces vuelvo a pensar en la pregunta que me hacia al principio que no me gusta discutir que no quiero discutir que no pienso en volver a discutir que no hay remedio pero que le doy a todos la razón en lo que me dicen cuando me intentan ayudar que la luna y sus asteroides tienen razón y que mi amigo tiene razón y que aquel amigo que me intento consolar en la adolescencia también tenia razón pero que yo sigo igual que entonces pero que la situación continuará igual el martes cuando vuelva a casa despues de estar durmiendo tres noches con el lado mas claro de la luna que yo me kedaría más días pero sus asteorides (que ya sé que un asteroide es difícil que tenga asteroides pero que me da igual que me vengan con tecnicismos que me dicen que la NASA quiere llegar al planeta rojo que me dicen que será difícil evitar las discusiones entre los tripulantes de la nave durante tanto tiempo de viaje y entonces lo vuelvo a relacionar todo otra vez como dice mi amigo y pienso en que podrían probar en ponerles canciones o en contarles cuentos y que no lleven como tripulantes a familiares que me viene a la cabeza un posible anuncio de la nasa para el viaje...¿te gusta discutir? y un cosmonauta sacando la mano por la ventana de la nave) vuelven de la montaña y entonces yo tendré que volver otra vez a mi realidad más dura ...¿te gusta discutir?


No pero en mi viaje discutiré de todas formas


¿te gusta discutir?

Una manera de explicar es llenar la hoja de frases sin saber

Que no puedo seguir coleccionando sentimientos algunos heridos y otros fallecidos en soledad.

Una manera de vivir es enseñar una ilusión encerrada en la velocidad de los demás y al tiempo seleccionar a las personas que ofreceré esa parte tan difícil de mí.

Ir y combinar maneras de ridiculizarme ante el espejo para sentir que a quién estoy mirando no soy yo sino alguien que se coló en mi habiatción a escondidas mientras me ocupaba en caerle bien a esos canallas que hoy me dejan fuera de su círculo odioso.

Y con razón me castigo con unas palabras que escribo mientras sigo aquí mintiéndome, aburrido de tanta tontería, y me dedico a decir que siempre intento vivir el presente, que nada es urgente, inventándome esa manera de decir siempre que sí.

Sucio y mezquín no fui capaz de sentir que algo fuera para siempre

El miedo no me dejó pensar, no me dejó actuar, no me dejó volar.

El miedo me hizo niño, hombre y cobarde siempre echándole la culpa a mi padre.


Vaciar los bolsillos, desocupar ese sitio

derramar el vino que ocasionó tal homicidio contra uno mismo.

Dios mío olvidate ya de mi suplicio consentido que ya me ocuparé yo

de olvidar la pena a un lado del camino asfaltado por los que nunca llegaré a conocer.


Y entonces es cuando empiezo a recordar, recobro la sensatez y me dedico a pensar que fue por animarme a escribir algo del pasado sábado que empecé

a subrayar esa verdad tan escondida en mis rutinas consentidas por la pereza de ser alguien.


Al momento te escribo:

Qué quieres que te diga. Tú estabas allí.

Qué quieres que te cuente que no sepas ya.

Simplemente teníamos un plan: consistía en Vivir.”



Y vuelvo a caer en la cuenta que ya ha empezado otra vez a circular esa mentira por mi cabeza y ya no sé cuánto tiempo más perderé el sentido.


Cógeme de la mano, te prometo…”- miento, miento, miento…..


Una manera



Que demasiada mierda(Zagal de gabás)

Que todavía mierda

que te encuentro aquí y allí, encima y debajo

menos en el andén

donde te ví por última vez.

Que la vecina me pregunta

y que yo solo tego fuerzas para decirle que has ido a por el pan.



Que tú familía no llama

que la mía miente

que ayer lloré y que no es la última

"que me calaste hondo, que ya ha echado raíces"

que el pecho se me queda pequeño

que me dueles

y más que tu no me duelas a mí

que "que te vaya bonito" es mentira

y que las mentiras se me escapan de entre los dedos.


Que siento no habertelo dicho antes

o tantas veces

que quizás te amo, pero solo un poco

que ayer me pase por tú casa

y curiosamente no estabas


Que hace dias que no te dedicaba un verso

y que hoy va para largo

que grito con el más largo de los silencios

que tengo frío, que te extraño, que me drogo,

que nadie me acuna como tu

que ya paro. Que demasiada huebra.

Una sola noche para demasiados sueños

Necesario fue para nosotros pasar una noche así

rodeados de alcohol, mujeres y rock&roll.

Decisión que corría por nuestras mentes muchos meses antes,

vivir una noche loca abrigados a el calor de un buen whisky de 7 euros el enjuague con hielo.

Cuántos caminos diferentes nos podían llevar a la ciudad prometida

y escogimos el más corto lleno de desvíos que nos hicieran volar.

Volar en un contexto muy diferente a la cruda realidad.

Volar pediendo el control. Soñar derrochando el control.


La carretera brindaba la oportunidad, a izquierda y derecha,

de marearnos con alguna camarera, que tú soñaste alguna vez

prendido a los encantos que en unos segundos te pudo ofrecer

detrás de la única barra del bar abierta al amanecer de un nuevo día de ensueño.


En un momento perdemos el desvío de vista,

nos miramos y nos decimos sin hablar: será mejor resignarnos a idealizar

a una mujer ilusión que nos dé la alegría que no dieron las de verdad

y en un minuto nos dejamos llevar por la música que nos acompañará el resto del viaje.



Tarareando las canciones entramos los últimos en la sala O.

rápidamente buscamos un sitio dónde desplegar nuestra rabia contenida.

Empieza el espectaculo.


Mientras suena la primera canción nos dejamos caer a la barra

dónde una camarera salida del mismo olimpo nos pregunta que será

Y pienso: lástima que ésto no haya hecho más que empezar,

alguien tendrá que venir a cogerme acabadas las existencias.


Cuento que la noche dejó paso a la locura durante la cuarta canción

y entonces ocurrió, tú te dejaste llevar agarrado a una guitarra imaginaria

y yo me puse a intimar con cualquiera que estuviera a menos de 5 pasos.


Qué más dará si la tonta de al lado me cuenta que está aburrida de pisotones.

Qué más dará que nuestra venus nos esté robando el dinero a "borbotones".

Qué más dará quedarse sin fuerzas a una hora tan prematura

que nos obligue a seguir soñando en un plano horizontal.

Mañana Dios ya dirá, hoy toca confundir la luz de la luna con el pecado..

Hoy toca entablar amistad con el Diablo...


El concierto se acaba pero nosotros necesitamos escuchar

esa canción, esa última canción que nos ayude a pasar los próximos días

con el calor de la noche aún corriendo por nuestras venas.

Aunque sea un pequeño R&R sentimos que la noche necesita también no ser de nadie.

Entonces me da por pensar en ti, el tiempo corre a favor de cualquier mujer

por qué da el toque, perfuma, perfila. El tiempo engaña a la conciencia

de saber que todo fue mal. El tiempo me engaña y me hace sentir que tú eras mucho más de lo que yo lograba abrazar con mis brazos.

Pero ahora ya que le voy a hacer,

sólo me queda dejarme llevar y cuando me dejo llevar es imposible echarte de menos.


La noche acaba pronto a las tres o más en cierto lugar cerca del río

en un piso muy vacío para dos tipos que empezaron a soñar muy temprano,

demasiado temprano para los demás.

Aunque seguro que para nosotros dos fue la noche más larga del año.


De vuelta a casa me digo, qué grandes son las noches en las que no se nota el frío, en las que en cada esquina encuentras a un amigo.....

Y qué necesario fue para nuestros sentidos tan hartos de sentir siempre lo mismo.



Algo nos debe la vida para regalarnos una noche komo ésa.


Quién me va a creer cuando digo que estoy en un momento difícil para el amor

Si ayer mismo hubiese jurado que no necesito más que una parte de ti para ser feliz .


Pues sí, colocado ante el altar me puse a jugar con nuestros sentimientos y por momentos creí poder conseguirlo tapándole los ojos a los remordimientos, pero no lo logré, y ahora mientras me pienso una buena penitencia dónde deje a un lado la inocencia recuerdo que aquí nadie le guarda el respeto a nadie y me dejo caer en la cuenta olvidando lo prometido.


Qué difícil es vivir el momento entre tanto intento por pensar en ti, en realidad ya no puedo negar que dentro de mí hay algo innegable.

Aferrado a la poco ilusión que me concede el pasado te pregunto…

Dime, dime…que se supone que haría alguien, ese alguien perfecto, ese alguien que su parte del vivir se lo deja a los demás.

Dime, dime por última vez si de verdad es la locura la que nos lleva a la cama o la frustración de haber fracasado estando de pie.

No lo intentes, es igual, no contestes más. No me haces ningún favor dándome la razón. Será mejor dejarlo así.

Yo no tengo valor para luchar y tu no conoces a nadie más


Innegable


Lo nuestro duró lo que visto y visto no vi, su puño se hundió.

En vez de fingir o arrancarme a insultar monederos, me dio por reír.

De pronto me vi com un perro de nadie llorando a las puertas del hielo.

Me dejó un neceser con agravios, la sangre en los labios y nieve en el pelo.


Tenían razón mis amigos en eso que al bromearle firmé la extremauncion,

con una excepción: esta vez yo quería quererlo querer y él no.

Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y con ‘toa’ la mejilla,

en el coche me miré en el espejo, que pasada!!demasiado rojilla…


Y regresé a la maldición de no poder cerrar la boca, a la perdición de comer solo sopa, a mi ensaladita de noche y de día y por esas cuentas de la gente sin alma que pierden la calma con cualquier tontería.

Casi volviéndome loco, derrochando ibuprofenos y hielo conseguí, poco a poco, no entender que quería.


Y eso que yo, para no agoviar con lágrimas a las amigas,

para no asediarlos con mis boberías de mejillas rotas y almas vacías,

para no comprarlos con mis alegrías, ni ser el fantoche que va, en romería, con la cofradía del santo reproche,


tanto me quería, que tardó en volver a llamarme, 19 días y 500 noches.


Dijo "toma" y "adiós", y el tortazo, sonó como un signo ‘dexclamación’,

sospecho que así se vengava, a taves de las manos, su furia de mí.

No pido perdón, ¿para que? si me va perdonar porque ya no le importa?

Simpre tuve la lengua mu larga, su frente mu alta y la cara mu rota.


Me abandonó como se abandonan los amigos del pueblo,

destrozó la moral que me viene de lejos,

sacó del diablo su vivo retrato y fui tan torero por los callejones del miedo y el vino, que ayer el enfermero me aconsejó ibuprofeno de casa Padrones.

Qué pena tan grande, negaría el Santo Juramento, que llevamos por dentro los amigos de calle...


Tanto le quería, que tardé, en aprender a cabrearme, 19 días y 500 noches.


Lo nuestro duró