Quién me lo iba a decir a mí, que hoy estaría aquí
Entre angustia y desconcierto pasé los primeros momentos
Qué difícil es darse cuenta de que el perdón acompañaba a la absoluta absolución
Pero que peligroso fue, para mi corazón, perdonar cuando necesitaba un nuevo beso a cada momento
Por suerte para mi desgracia me vino el dolor
Éste se cura con todo lo que me faltó, cariño y amor
Completamente sólo me encontré, y sin querer
con los días me cogí de la mano de un gramo de tristeza,
juntos encontramos de nuevo la belleza entre las imágenes nubladas que recibía mi deseo tan perturbado y ciego.
Las lunas placenteras me hicieron olvidar la necesidad, todo se calmó
Entendiendo que esos momentos tan duros sólo formaban parte de las sombras que nos acompañan siempre antes de la salida del sol
Entonces el dolor y la tristeza tanto tiempo necesitando un lugar donde morir, encontraron un lugar donde nacer para yo comprender que más amarga que la muerte es la mujer

El olvido me condujo al recuerdo cada día menos vivo
Puedo decir que dejé atrás el llanto, pero sigo con cierta pena,
la que sostiene tu moral deprimida y sola
Como dijo aquél:
Quizás Dios creo el desierto para hacer reír
a los hombres con las palmeras


Para mi corazón