Los años en que aun me divertía con un balón en cualquier situación
descubrí el sexo opuesto intentando ser honesto diciendo la verdad.
Pude ser más sincero declarando la intimidad pero que más puedo decir que no soy hombre sin haber sido en algún momento niño.

Creció en mí desde muy temprano una inconsciencia a sembrar
siempre en cualquier campo a veces más que nunca sin pensar.
Y es que aún me sonrojo con el trato delicado que me dedica tu deseo
esperando no perder nunca la oportunidad de tenerte entra mis brazos.

Y esa aptitud por parecer siempre ocupado en el amor
le vino, le correspondió dos años de desilusión azul
en la raíz del árbol milenario de los engaños
regados, en mi caso, por una bruja de largos pasos.

La verdad siempre fue dicha:
En el amor el respeto crece con la voluntad de cada día
Puedo decir que ciego estuve en el país de los bizcos
y mi trono fue destronado mucho antes de yo darme cuenta
Triste me quede por un largo tiempo ocultando mi fracaso al olvidar.

Un día quedé conmigo para tomar un café
y por fin llegué a resumir que la culpa de mi pena
no era condición sino condena en la canción de mi soledad
Darme cuenta que el pecado no tuvo de mí más que mi conciencia rota
Que el desliz la hizo feliz por un tiempo hasta entender
que no había más motivo consentido que el de su moral
encargada en el bulevar de sus sueños de barbi superstar.

Más tarde entre alcohol y olvido reconocí tus labios naturales.
Siempre fieles tus ojos a los míos, siempre tan originales
No fue fácil por tu parte llevar el esfuerzo de ver mi sombra acompañada por siluetas no repetidas.
Y a pesar de todo hoy te dedico estas palabras mi luna preferida
Con mucho cariño, ya nada es como se imaginó mi miedo.


Otro ciego más