Ayer soñé,
la cama aún está húmeda
soñaba un recuerdo
que todavía hoy me hace temblar.
Nunca le daría más importancia de la tiene
pero creo que esta vez pasó algo
sólo intento adivinar que pudo ser porque
ayer soñé un recuerdo que despierto no quise recordar jamás.
Sentado en el suelo
en un rincón del patio que me vió crecer
intentando imitar a un camaleón
engañando a unos enemigos enanos
que no paran de prengutarse
¿Por dónde pudo escapar?
Demasiado fácil
están a un metro de mí
y sin embargo no me ven
debo estar soñando
ellos son como hace diez años
yo soy sigo igual de pequeño
que antes de irme a dormir.
Los oigo hablar
traman cómo me pueden atrapar
sus inocentes bocas ríen
mientras yo les observo
y pienso cómo he vuelto
a conseguir que todo el barrio
esté pendiente de mí.
Es el momento de huír
parece que están distraídos
si soy lo bastante rápido
podré saltar la valla sin que ellos
pueden agarrarme un pie
y hacerme caer
tengo que aprovechar
que están distraídos pensando
quién de ellos será el que me coja
y me lleve ante mi verdugo.
Tranquilo, me digo
sólo son juegos de niños
no hacen daño a nadie
sus mentes son demasiado verdes
aún no conocen ni el cielo ni el infierno para condenar
pero yo sé que aunque tengo diez años más que ellos
en un segundo alargarán la mano
y podrán cogerme bien fuerte el zapato
antes de lograr saltar al otro lado.
En un momento
despego del asiento
y caigo al otro lado de la valla
mis cazadores no tardan en empezar a aullar
los demás ya están avisados
mi cuerpo navega hacia todos los lados
el miedo se apodera de mi cuerpo
cómo quisiera seguir sentado en aquél rincón que nadie pisó jamás
¿No se trata de un sueño?
Pues quiero empezar a volar
lejos del recuerdo imborrable del dolor
dónde nadie ata a nadie a un árbol
dónde nadie maltrata a nadie
dónde nadie intimida a nadie
dónde nadie siente miedo de nadie
¿no se trata de un sueño?
Pues yo quiero empezar a volar.
Casi al otro lado de la calle
necesito cambiar de rumbo
los tramperos saben a dónde voy
y me estaban esperando
al otro lado de mi recuerdo
allí donde siempre estuvieron
desde aquella mañana de otoño no puedo engañarlos
tienen reservada la parte macabra de mi más eterno recuerdo.
Cruzo el patio
del gran bloque gaminde
nadie puede interponerse entre el portal y yo
justo al entrar oigo las voces de los lobos aullar
necesitan carnaza donde hincar el colmillo
subo las escaleras a toda prisa y oigo
que el portal les deja entrar y hambrientos
suben de cinco en cinco las escaleras
no pueden esperar ni un minuto más.
Todo es diferente a como yo lo dejé
faltan las escaleras que llevaban al tercer piso
dónde yo viví
hay sillas por toda la escalera
que tengo que ir apartando
sin pensarlo me meto en el segundo
en casa del Sr. Mateu
que está viendo la tele estirado en el sofá
es raro a él también le falta un zapato
noto que me reconoce
pero no le da ninguna importancia a mi presencia
¿Cuántas veces más se habrá repetido este maldito sueño?
En ese instante oigo que entran los carroñeros sigilosos
con la baba colgandoles de los caninos
oígo como se reparten mi cuerpo a partes desiguales
el miedo vuelve a apoderarse de mi mente
y olvido el momento en que recuerdo y sueño dejaron de discutir
el sueño obligado se deja llevar y me hace saltar al vacío del patio
y entonces empiezo a volar.
El sueño venció al recuerdo y éste no volverá jamás.
El recuerdo y el sueño