Me lo dije mil veces y hoy te lo digo yo…

Me enamoro porque en la distancia te pienso, te adoro, te acaricio, te sueño
Me enamoro cuando siento tu perfume en los olores de la calle, de la gente
Me enamoro de esa dulzura que tiene tu palabra silenciosa a medianoche
Me enamoro de tus ojos que me lloraban a distancia sin yo darme cuenta
Me enamoro de tu manera de no tocarme, de rozarme, de abrazarme sin querer
Me enamoro en la cama de tus padres, dónde te desnudo y me desnudas
para, una y otra vez, navegar entre tu alma y tu cuerpo alcanzando con los ojos cerrados el más tierno horizonte, dónde nos encontramos en un suspiro eterno
Me enamoro cuando te paseo de mi mano por las calles de una ciudad lejana
Me enamoro porque sé lo que es tener el corazón envenenado por una serpiente que te miente y miente, y yo tan cegado como el primer día en el que la realidad dejó paso a la imaginación del deseo, del pecado, del tropiezo
Me enamoro porque ya no valen ni las excusas ni los lamentos
Me enamoro porque ahora es el momento de estar preparado para ti
Me enamoro porque me has ayudado con esa mirada triste que tras un escudo de papel solo escondía ficciones creadas en la sucia e hipócrita realidad que me inventaba a cada lágrima, cuando el alma me ardía al sol de medianoche
Me enamoro porque sé que es más bonito enamorarse que estar enamorado
Me enamoro porque quiero pretender una utopía, imaginando que es real este lugar y este momento para darle un cambio a mi rumbo imperfecto
Me enamoro porque hoy mi alimento serán tus labios y el amanecer tus ojos,
esos ojos que me dan el cariño que necesito, esos ojos que me miran cuando les miro


Me enamoro