Memorium

En lo implícito,
yace un perfume afrutado,
y el marrón de tu cabello;
la suavidad de su piel desnuda.

En lo explícito,
se desbordan las lágrimas,
en los rostros despidiéndose. 
Ese aroma, esa imagen, ese tacto.
Los instintos, desbocados, 
toman las riendas.

La memoria, artera y dividida,
cobra vida. Y lanza, 
sin tregua, recuerdos 
de un amor adolescente,
que vuelve, indefenso, eternamente.
Os voy a contar una historia
que pasó hace unos meses
estando yo festejando
la unión sagrada de dos personas
que ya viven muy lejos.

La noche estaba yendo genial
miles de personas volando
alrededor mío
los vasos de mil grados
se bebían en un segundo
pero todo se fue a la mierda:
una ladrona y un ladrón me robaron
las tarjetas y el smartphone.

Eran las cinco de la mañana
ya no necesitaba piernas
para moverme
y me largué del concierto
a por más combustible.

La tienda de campaña
estaba abierta
todo por el suelo
había pasado una manada de elefantes
por una tienda quechua de tres.

Tuve que denunciarlo
a los organizadores
personas comprensivas
que me explicaron
que nada recuperaría.

La noche estaba yendo genial
miles de personas volando
alrededor mío
los vasos de mil grados
se bebían en un segundo
pero todo se fue a la mierda:
una ladrona y un ladrón me robaron
las tarjetas y el smartphone.

Me llevaron a dos bunkers cercanos
la guardia civil recogía los datos
dos mil o más en cola guardaban silencio
a la espera de su turno y poder denunciar
la falta seguro de algún objeto personal.

Mi turno llegó. ¿Es este tu móvil?
preguntó el más íntegro de todos.
No. Contesté. El mío era negro.
Una montaña de móviles ante mi ojos
borrachos y somnolientos.

¡Los han pillado! Grita uno.
¡Que los lapiden! Otro.
Tienen tus pertenencias. Me dicen.
Alzo la vista y veo a dos mozuelos
escoltados mirando al suelo.

En la comisaría escribo la denuncia
a falta de ordenadores, luz y letrados
policías que conozcan el abc.
¡No soy duro! Vi lo que os digo.
¡En aquel edificio reinaba el bizco!

La noche estaba yendo genial
miles de personas volando
alrededor mío
los vasos de mil grados
se bebían en un segundo
pero todo se fue a la mierda:
una ladrona y un ladrón me robaron
las tarjetas y el smartphone.

Recuperé las tarjetas y mis gafas queridas.
Conocí más borrachos que yo.
Volví en autobús a la tienda de campaña.
La locura se apodera de todo aquel
que pone un pie en la playa de burriana.


Burriana
Ella mata con asfixia.
Yo con abandono.


LoveKillers
Esto no es la cocina. Menos la habitación. Nunca el comedor.
Quizás el trastero y seguro el lavabo.


Dico
Ellos van a la playa a jugar:
Juegan a fútbol, con la raqueta, nadan y bucean.

Dos semanas al año van a la playa.

Después se aburren y trabajan
transitando las 52 semanas restantes.


Vacas 


¿Y si alguien fuera mis circunstancias?


Orgas
“Aunque existan cientos y desde luego miles de metáforas por descubrir, todas podrían remitirse a unos pocos modelos elementales.”


Jorge Luis Borges
Somos tan frágiles
como la vida que nos contiene:
un vidrio roto, unas hojas rotas.
Una foto en mil pedazos.

- ¿Quién no ha tenido nunca La sensación?
- Yo.
- No es verdad. Todos hemos sentido alguna vez
como el viento huracanado sobre el que levitamos,
aflojaba, reducía su velocidad.
Hoy fue así: una llamada
nos precipitó contra el suelo.

Somos tan volátiles
como la vida que nos sostiene:
una familia herida, un amigo herido.
Una vida agotada,
desplomada y muerta.


03/08