Frenado ante tan pesada maquinaria de autodestrucción masiva. Todos los vasos siguen medio vacíos, a pesar de contar con la más tierna humedad. La voz, el desorden y el silencio del poeta se ciernen sobre el terreno devastado por los enclenques sordomudos de nuestra copiosa humanidad. Declamar críticas delante del espejo no soluciona las paranoias metrocuadráticas de la inseguridad. Sobre piedra grabamos nuestras reacciones, que eclosionarán sobre la piel camaleónica de las lluvias torrenciales y los vientos huracanados de nuestra poderosa mediocridad,
Knock knocking on heaven’s door, los tiempos están cambiando, no sé si para mejor.
Contigo premian a todos los que redimen cantando el carpe diem a su modo.
Príncipe de Asturias, Dylan con botas de Minnesota, con tigres en la mochila.
Al seis lo caga la sota, a la vejez Peter Pan, al que naufraga el que flota.
¿Qué se fizo el gran truhán? remando contracorriente, tomando donde las dan.
¡Qué príncipe tan prudente! pero lo premia, en Oviedo, el corazón de la gente.
Robert Zimmerman, qué miedo, si te cuelgan la medalla yo me voy, pero me quedo.
Like a rolling stone, canalla, pásate un pelo de listo sin pasarte de la raya.
Te han llamado Jesucristo pero ejerces de cristiano bicorne como Mefisto.
Catulo del buen pagano, con una flor en el culo y un disimulo en la mano.
Descansando en el silencio,
esforzándome para volver a encontrar
la serenidad entre tanta pasión,
sabes que desapareceré
si vuelvo a notar que sigue ahí,
después de tantas noches sin dormir.
Los significados se alborotan
en esta gran cabeza vacía,
la verdad se escribe de muchas maneras
sobretodo cuando se pierden la guerras,
si sintiera que tengo que huír
tú serías la última en enterarse delante de mi atril.
Te llamo y no me contestas
y siento que calle abajo
tengo que empezar a correr,
no tengo suficiente con el olor
que dejaste atrás ayer,
mis amigos me dicen que no volveré a salir
cogido de la mano de mi mono favorito, ¡el anís!.
Siento que te defraudaré
después de desfraudarme a mi mismo
si no consigo arrinconar el miedo a un lado,
pero las inevitables paranoias
son tan poderosas como su voz ronca,
hace años que hubiese dejado de escribir,
pero necesito la rima que me sonríe al confiar en ti.
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre el mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera flota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. Pero ¿quién vendrá? ¿Y por donde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los puertos de Cabra. Si yo pudiera, mocito, este trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No veis la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo. Ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, ¡dejadme subir!, dejadme hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal herían la madrugada.
Verde que te quiero verde, verde viento verde ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
la mar no tiene naranjas, ni Sevilla tiene amor. Morena, qué luz de fuego. Préstame tu quitasol.
Me pondrá la carne verde -zumo de lima y limón-, tus palabras -pececillos- nadarán alrededor.
La mar no tiene naranjas. ¡Ay!, amor. ¡Ni Sevilla tiene amor!
Mucho más que el remanso del amor
tendría que ser tu mirada eterna, para volver a invertir en oración
de Judíos paganos y su complicada jerga .
Algo menos que el barco de mis sueños
y redecorarás mi galería de noches llenas,
porque repletas de ellas tengo el miedo,
para regocijo de otros siervos. ¡Qué infantil es la pena!.
Si te miro no te gires
o, me tocará, otra vez, ser nada.
¡Desata los nudos de mi sien! o, ¡márchate! y no volveré a llorar postrado en mi cama, pero ante tus pies,
susurrándome:"No necesitas mirar más allá".
Mi primera novia quería ser modelo, y para un pobre muchacho, que se le quedó pequeño el barrio, joder no hablábamos ni el mismo idioma, se llamaba... digamos que Mariona. Un día empezó mi única pasión y preparé unos cuantos versos al más estilo del Señor Bécquer, y quedé inmortalizado, entre sus amigas. Después de eso, poco más que decirles, no se asombren, no firmé con mi verdadero nombre, y le prometí estar enamorado pero en su chalet adosado no entré ni una sola vez. Mi prisa y su inocencia, no ayudaron a que aquello funcionara y empezó el verano con mi carta de renuncia encima de la mesa. Fueron mis primeras pupilas azules, ilusionado y rodeado de tanta belleza, y gracias a mi innata inconsciencia, me propuse seguir descifrando qué coño quería decir becquer en ¿Qué es poesía? Desde que me fui hasta hoy, pobre de mí, cada vez más borracho, ruedo de barra en barra: niña: ¿tienes poesía? Pero... qué hermosa era cuando iba por los pasillos del instituto, ¿ustedes me han mirado?, pedirle a ese bombón que me quisiera ¿no les parece que era pedirle demasiado?
Mi segunda novia era una furcia y yo, tan ingenuo, que me creía todas sus medias verdades y mentiras. Se llamaba... digamos que Albina. Un buen día me dijo adiós, pero antes tuvo que hacerme el amor y en la montaña más alta de la ciudad, me quedé atontado por más de un año, un año en coma, un año de silencios tronadores, un año de maldita soledad, un año viéndola pasar con más de un idiota con pocas pelotas para saludarme y decirme la verdad. Un cornudo reconocido por todos menos por mí. Y después de haber estado tan malito, quitándome las legañas, me dije: "Esta habitación no es la mía", y mientras lo conseguía, a aquella putita la nombré como mi peor enemiga, nunca más volvería a sufrir por nadie, me volvería un gran egoísta, y dudándolo durante más de un instante, mis amigos me fueron, poco a poco, reconociendo otra vez. Y ustedes, que creían, que no lo iba a conseguir pues no, mientras la mujer pendón iba y venía con todas aquellas caras no repetidas, poniéndose las botas, mi alma rota se fue reconstruyendo al mismo ritmo que aparecían nuevos y sabrosos labios. Y ¿saben qué les digo? ya no me reconozco entre tanto egoísmo y frialdad, pero es así, el día que Albina me olvidó y me dejó.. nací, otra vez, impregnado con el olor a incienso de mi habitación desolación. Fueron mis segundas pupilas azules, enamorado y despechado de tanta belleza, y gracias a mi innata inconsciencia, me propuse seguir descifrando qué coño quería decir becquer en ¿Qué es poesía? Desde que me fui hasta hoy, pobre de mí, cada vez más borracho, ruedo de barra en barra: niña: ¿tienes poesía? Pero... qué hermosa era sobretodo antes de conocerla ¿ustedes me han mirado?, pedirle a ese putón que me quisiera ¿no les parece que era pedirle demasiado?
Mi tercera novia era, señores de todos los amores que he tenido la que más me ha querido. ¿Adivinan? Se llamaba Lunita. Pero, poco antes del fin de año del 06, mi amor se agotó y me dije: "Díselo aunque seas un cabrón, Abelito, pero no te olvides de pedirle perdón" Con su santa inocencia la vida era demasiado aburrida, y yo, que había jurado no vivir censurado, como murió mi otro yo, a la pobre luna, apenado: "Tenemos que dejarlo" le dije en su rellano "¿Y a qué viene tanta frialdad?". Y con veinte y tres años, volví a perder, pero esta vez no perdí una novia, sino que me gané una libertad condicional. Mariona me arregló, Albina me traumatizó, ya sólo me faltaba aprender a ser el malo, ¡con perdón!. Fueron mis terceras pupilas azules, cansado y aburrido de tanta belleza, pero gracias a mi innata inconsciencia, me propuse seguir descifrando qué coño quería decir becquer en ¿Qué es poesía? Desde que me fui hasta hoy, hay algo nuevo en mí, cada vez menos borracho, anclado en una sola barra: niña: ¿Eres poesía? Pero... qué hermosas eran sobretodo la tercera, ¿ustedes me han mirado?, pedirles además que me quisieran, ¿no les parece que era pedirles demasiado?
Ahora que ya, mañana y ayer eres tú y la luz llega de cerca. Hoy que las nubes decidieron irse cuando tú viniste.
Hoy que decide una moneda en el río de los desesperados.
Hoy que todos los periódicos traen tu foto de portada.
Hoy que eclipsas todas mis declaraciones de intenciones. Hoy que me enfrento con el anfitrión meloso de nuestros encuentros.
Ahora que los enanos son más altos y los payasos conquistan mi sonrisa.
Si eres real no me despiertes, si eres sueño duérmeme,
hoy quiero seguir en tu acera, lejos de mi mismo.
Hoy quiero vivir en ti y acariciar tus latidos con la punta de mis sueños.
Ahora que ya como más de tu plato y yo soy tu mejor postre.
Ayer quiero ser fuente de tu lágrima y hoy tu fuiste la lluvia de mi piel.
Hoy que los poetas se unen y se enredan en tu espalda desnuda.
Hoy que mi fiebre es tan tuya como mis manos al acariciarte.
Mañana que cualquier aroma sabe a ti y te oigo, ¡ya te vi!,
y en ti se refleja un pobre aspirante a gusano,
una sombra de lo que nunca seré, un minúsculo a tu lado.
Por la mañana temprano brillaba el sol yo estaba tumbado en la cama preguntándome si ella habría cambiado si su pelo sería rojo todavía sus parientes decían que nuestra vida juntos iba a ser difícil con toda seguridad a ellos nunca les gustó la ropa hecha en casa el talonario de cheques de papá no era lo bastante grande y yo estaba a un lado de la carretera la lluvia cayendo sobre mis zapatos dirigiéndome a la costa este el Señor sabe que he tenido que pagar lo mío para seguir adelante envueltoo en tristeza.
Ella estaba casada cuando la conocí iba a divorciarse enseguida la ayudé a salir de un follón, supongo pero empleé demasiada energía condujimos ese coche lo más lejos que pudimos abandonándolo en el oeste rompimos una triste noche oscura ambos de acuerdo en que era lo mejor ella se volvió para mirarme cuando ya me alejaba la oí decir por encima del hombro “volveremos a encontrarnos algún día en la avenida” envueltos en tristeza.
Tuve un empleo en los grandes bosques del norte trabajando como cocinero pero aquello nunca me gustó demasiado y un día el hacha cayó así que me largué para Nueva Orleans donde me empleé algún tiempo en un barco de pesca en los alrededores de Delacroix pero entretanto yo estaba solo el pasado pegado a mis talones vi montones de mujeres pero ella nunca salió de mi mente y solo crecí envuelto en tristeza.
Ella trabajaba en un local “topless” y yo me paré allí a tomar una cerveza sólo miré su perfil a la luz del foco y después cuando la gente se iba yo iba a hacer lo propio ella estaba de pie ahí detrás de mi asiento me dijo, “no sé como te llamas” yo murmuré algo en voz muy baja ella estudió los rasgos de mi cara, debo admitir que me sentí algo incómodo cuando se agachó para atar el cordón de mi zapato envuelto en tristeza.
Ella encendió un fuego de la estufa y me pasó una pipa “creí que nunca ibas a decir hola”, dijo ella entonces abrió un libro de poemas y me lo pasó escrito por un poeta italiano del siglo trece y cada una de las palabras sonaba a verdad y brillaba como un carbón ardiente fluyendo de cada página como si estuvieran escritas en mi alma de mí a ti envuelto en tristeza.
Viví con ellos en la calle Montague en un sótano bajo la escalera de noche había música en los cafés y revolución en el aire luego él empezó a comerciar con esclavos y algo en su interior murió ella tuvo que vender todo lo que tenía y se volvió muy fría y cuando por fin llegó a tocar fondo me volví taciturno la única cosa que supe hacer fue seguir adelante, como un ave que vuela envuelta en tristeza.
De modo que ahora estoy volviendo otra vez tengo que encontrarla de algún modo toda la gente que solíamos tratar ahora me parece una ilusión unos son matemáticos otras son mujeres de carpinteros no sé cómo empezó todo esto no sé qué están haciendo con sus vidas pero yo, yo todavía estoy en la carretera dirigiéndome a otro cruce siempre hemos sentido lo mismo sólo que lo vemos desde un punto de vista diferente. envuelto en tristeza.
Sometido a una lejana pero recordada maldad que aturde mis oídos como el eco de tu adiós.
Omitiendo la verdad con complicadas palabrejas que retumban mis oídos como el eco de tu adiós.
Negándome en la oscuridad a encender más cerillas que incapaciten mis oidos como el eco de tus adiós.
Irrumpiendo tu llamada el silencio de madrugada ensordece mis oídos como el eco de tu adiós.
Arrepentido de las palabras que me sangró esa realidad que atronó mis oídos como el eco de tu adiós.
Aléjate de mi ventana vete tan rápido como quieras no soy yo a quien deseas, nena no soy yo a quien necesitas dices que estás buscando a alguien que nunca sea débil sino siempre fuerte para protegerte y defenderte tengas razón o estés equivocada alguien que te abra todas las puerta pero eso no soy yo, nena no, no, no, eso no soy yo, nena no soy yo lo que andas buscado, nena.
Vete despacio por la cornisa baja suavemente al suelo no soy yo a quien quieres, nena yo sólo te decepcionaría dices que buscas a alguien que te prometa no abandonarte nunca alguien que cierre los ojos por ti alguien que cierre su corazón alguien que muera por ti y más pero eso no soy yo, nena no, no, no, eso no soy yo, nena no soy yo lo que andas buscado, nena.
Fúndete de nuevo con la noche, nena todo aquí está hecho de piedra no hay nada aquí que se mueva y además no estoy solo dices que estás buscando a alguien que te recoja cada vez que caigas que recoja flores todo el tiempo y acuda cada vez que le llames un amante para toda la vida y nada más, pero eso no soy yo, nena no, no, no, eso no soy yo, nena no soy yo lo que andas buscado, nena.
Y vuelvo a declarar mis intenciones una vez más,
"el amor es como el mar, va y viene", me dijo una caracola
que me encontré en la playa, después de que me volviera a abandonar.
Esta mañana he encontrado dos bolitas de alcanfor,
pero mi cama sigue igual de sola y sudada.
Tal agitación me impedió dormir
y volví a reescribir mi declarión de intenciones.
Y mis palabras siguen sin decirme nada nuevo,
navegando por mi mente encuentro demasiados cabos de atar.
Y volveré a intentar dormir una noche más,
con el poco amor que desprenden las dos bolitas de alcanfor,
y soñaré que mañana volveré a despertar junto a la niña de tus ojos
pero mañana entraré de nuevo en contradicción, y volveré a reescribir el papel con una nueva declaración de intenciones.
Y vuelvo a declarar mis intenciones una vez más, la cara que me devuelve hoy el espejo me lo reclama.
Bueno creo que hoy seguiré igual,
el mar es profundo y no me enseñaron a nadar, me ahogaría entre tanta mediocridad.
Siempre me dicen lo mismo:
"tienes dos partes en ti, no estaría nada mal si maquillaras la superficial".
Y me lo dicen los mismos que luego se revuelcan en la suciedad
de los disfraces comprados en el mercado de lo insustancial.
La luna está llena,
pero su luz no atraviesa mi ventana,
no consigo leer con una sola bombilla dibujada en un rincón de mi habitación.
Ya sólo confío en el calor del amor de un pub,
donde el cielo se perfila en las paredes
y lo peor del infierno se traza en la poca personalidad de las camareras ligeras de ropa y abanderadas del único plan que conocen para sobrevivir, ser más fácil o morir.
Declaración de intenciones:
Sé que ya es tarde para ser más real y más sincero,
pero necesito sobrevivir en las palabras,
porque mi único plan consiste en escribir.
Declaración de intenciones
Ella se marchó, después de pedir demasiadas explicaciones y en ningún caso quise ahorrarme ni una sola palabra. Dijo que ya me conocía,y que no le gustaba, y después pretendió que todo volviera a la normalidad. Todo comenzó una noche en Pacha y aun no la he conseguido olvidar.
Ella se sorprendió; me dijo:"qué necesitas de mí" y el azul de sus ojos me cegó completamente. Me contestó:"No voy a cometer más errores", pero me mostré tal y como ella deseaba verme
y esa misma madrugada me acabó tapando los ojos en su cama, y ya sin pantalones el alcohol maltrató demasiados condones, ella me calmó, me dijo:"Tranquilo, no pasa nada".
Obviamente, hablaba en tercera persona.
Ella trató de ganar seguridad con mis explicaciones, y yo me obsesioné con firmar como abajo firmante. Me puse la soga al cuello con tanta sinceridad y a ella le sonaban muy extrañas mis zazones. Sus amigas no dejaron de retumbar sus oídos con una realidad muy diferente a la nuestra.
Una noche salí; vi a una chica reír. Le hablé y la llevé hasta el interior de mi coche. Ahora sí, ya te puedo oír sin tener que gritar al ritmo que dictan los epilépticos subwoofers. ¿Qué más da que mañana no me crea? Qué mas da, si sé que pronto se va a acabar. Obviamente, hablaba en tercera persona cuando le dije que no volvería a verme más.
Me lo podéis negar, e intentarme redibujar, pero sé lo que sentí, pensando noche y día: Dios mío, haz que no me vuelva a enamorar.
Ella se decepcionó. Oh sí, ella puso el punto final, y no tardó en relatarme toda la verdad. Lo disfrazó todo de mentiras piadosas y terminé despreciándola y arrepintiéndome de todo lo que le dije. ¿Qué más da que el amor renazca? Que más da, si en el fondo yo sé que la confundí con su tercera persona que, obviamente, no era ella.
Si alguna vez he dado más de lo que tengo me han dado algunas veces más de lo que doy, se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo y puede que no exista el sitio adonde voy.
A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado, del calor de la lumbre del hogar me aburrí, también en el infierno llueve sobro mojado, lo sé porque he pasado más de una noche allí.
En busca de las siete llaves del misterio, siete versos tristes en una canción, siete crisantemos en el cementerio, siete negros signos de interrogación.
En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y mucha golondrinas huyen de la ciudad, el asesino sabe más de amor que el poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar.
Lo bueno de los años es curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición; ayer quiso matarme la mujer de mi vida, apretaba el gatillo… cuando se despertó.
Me enamoro de todo, me conformo con nada; un aroma, un abrazo, un pedazo de pan y lo que buenamente me den por la Balada de la Vida Privada… de Fulano de Tal.
Ya conocéis a Miss Carrusel. Os presentaré ahora a otra mujer, ojos de felino y un gran corazón en un mundo gobernado por el horror.
Esquerita le pusieron al nacer pero todos la llamaban Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
Toda la inmundicia de Nueva Orleans fue más de lo que pudo soportar. Grita una mañana “he de huir de aquí”. La miseria humana no conoce fin. Pero Baby no te puedes esconder, sabes que es inútil Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
Quiso apartarse del camino del mal, hizo votos de silencio y castidad, se unió al templo de la purificación, de los bañados con la sangre del buen dios. Lo dejo todo y se abrazó a la fe, Y nació la hermana Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
Nadie te avisó jamás de lo dura que puede ser la verdad.
Una noche aciaga de sexo y alcohol, desoyendo los dictados del señor, un hombre culigordo que leía a Verlaine la dejó preñada en un grasiento hotel. Sucio putañero me vengaré, gritaba entre sollozos Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
Aquel tipo aprendió cuando un bendito caimán entró en su cama y destrozó su yugular. Baby ya vengada pudo dar a luz a un bebé llamado Ángel de la Cruz, que declamó en latín nada más nacer mientras agarraba el pulgar de Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
Una voz le dijo nada has de temer y se arrojó al vacío desde un planta diez. ¿Quién la culpará por perder la razón entre tanto odio y depravación? Brillará una estrella y así sabréis que allí nos contempla Baby cat face, Baby cat face, Baby cat face.
No, nadie te avisó jamás de lo dura que puede ser la verdad.
No baby, no lo intentes comprender, no vale la pena.