Mi primera novia quería ser modelo,
y para un pobre muchacho,
que se le quedó pequeño el barrio,
joder no hablábamos ni el mismo idioma,
se llamaba... digamos que Mariona.
Un día empezó mi única pasión
y preparé unos cuantos versos
al más estilo del Señor Bécquer,
y quedé inmortalizado,
entre sus amigas.
Después de eso, poco más que decirles,
no se asombren, no firmé con mi verdadero nombre,
y le prometí estar enamorado
pero en su chalet adosado no entré ni una sola vez.
Mi prisa y su inocencia,
no ayudaron a que aquello funcionara
y empezó el verano con mi carta de renuncia
encima de la mesa.
Fueron mis primeras pupilas azules,
ilusionado y rodeado de tanta belleza,
y gracias a mi innata inconsciencia,
me propuse seguir descifrando qué coño quería
decir becquer en ¿Qué es poesía?
Desde que me fui
hasta hoy, pobre de mí,
cada vez más borracho,
ruedo de barra
en barra:
niña: ¿tienes poesía?
Pero... qué hermosa era
cuando iba por los pasillos del instituto,
¿ustedes me han mirado?,
pedirle a ese bombón que me quisiera
¿no les parece que era
pedirle demasiado?
Mi segunda novia
era una furcia
y yo, tan ingenuo, que me creía
todas sus medias verdades y mentiras.
Se llamaba... digamos que Albina.
Un buen día me dijo adiós,
pero antes tuvo que hacerme el amor
y en la montaña más alta de la ciudad,
me quedé atontado por más de un año,
un año en coma,
un año de silencios tronadores,
un año de maldita soledad,
un año viéndola pasar con más de un idiota
con pocas pelotas
para saludarme y decirme la verdad.
Un cornudo reconocido por todos
menos por mí.
Y después de haber
estado tan malito,
quitándome las legañas,
me dije: "Esta habitación no es la mía",
y mientras lo conseguía,
a aquella putita la nombré como mi peor enemiga,
nunca más volvería a sufrir por nadie,
me volvería un gran egoísta,
y dudándolo durante más de un instante,
mis amigos me fueron, poco a poco, reconociendo otra vez.
Y ustedes, que creían,
que no lo iba a conseguir
pues no,
mientras la mujer pendón
iba y venía con todas aquellas caras no repetidas,
poniéndose las botas,
mi alma rota se fue reconstruyendo
al mismo ritmo que aparecían
nuevos y sabrosos labios.
Y ¿saben qué les digo?
ya no me reconozco
entre tanto egoísmo y frialdad,
pero es así, el día que Albina me olvidó y me dejó..
nací, otra vez, impregnado con el olor a incienso
de mi habitación desolación.
Fueron mis segundas pupilas azules,
enamorado y despechado de tanta belleza,
y gracias a mi innata inconsciencia,
me propuse seguir descifrando qué coño quería
decir becquer en ¿Qué es poesía?
Desde que me fui
hasta hoy, pobre de mí,
cada vez más borracho,
ruedo de barra
en barra:
niña: ¿tienes poesía?
Pero... qué hermosa era
sobretodo antes de conocerla
¿ustedes me han mirado?,
pedirle a ese putón que me quisiera
¿no les parece que era
pedirle demasiado?
Mi tercera novia era, señores
de todos los amores
que he tenido
la que más me ha querido.
¿Adivinan? Se llamaba Lunita.
Pero, poco antes del fin de año
del 06, mi amor se agotó
y me dije: "Díselo aunque seas un cabrón,
Abelito,
pero no te olvides de pedirle perdón"
Con su santa inocencia
la vida era demasiado aburrida,
y yo, que había jurado
no vivir censurado,
como murió mi otro yo,
a la pobre luna,
apenado:
"Tenemos que dejarlo"
le dije en su rellano
"¿Y a qué viene tanta frialdad?".
Y con veinte y tres años,
volví a perder,
pero esta vez no perdí una novia,
sino que me gané una libertad condicional.
Mariona me arregló,
Albina me traumatizó,
ya sólo me faltaba
aprender a ser el malo,
¡con perdón!.
Fueron mis terceras pupilas azules,
cansado y aburrido de tanta belleza,
pero gracias a mi innata inconsciencia,
me propuse seguir descifrando qué coño quería
decir becquer en ¿Qué es poesía?
Desde que me fui
hasta hoy, hay algo nuevo en mí,
cada vez menos borracho,
anclado en una sola barra:
niña: ¿Eres poesía?
Pero... qué hermosas eran
sobretodo la tercera,
¿ustedes me han mirado?,
pedirles además que me quisieran,
¿no les parece que era
pedirles demasiado?