Te libero

Hoy se celebra un año
del famoso "Te libero".
Este día, este aniversario,
lo celebro sin amargura,
con una sonrisa torcida.

Ah, qué ironía
la promesa del amor eterno,
frágil como el cristal
bajo la mano airada.

He vivido a solas, y he vivido bien.
Momentos que se acumulan
como testigos silenciosos
de mis noches,
de mi vida en construcción.

He conocido mujeres, oh sí, mujeres.
Algunas buscaban amor,
otras solo un viaje de ida.
Y yo, libre como un pájaro,
me posé donde quise,
sin jaulas, sin promesas,
sin anillos en mi dedo.

He escrito, maldita sea, he escrito.
Sobre las paredes de mi alma,
sobre servilletas manchadas de vino,
mis palabras, crudas y verdaderas,
sin miedo, sin censura
ni remordimientos.

Y brindo, sí, brindo por mí,
por mi vida, por la vida,
por este viaje incierto y gloriosamente imperfecto.
Porque, como dijo el viejo Buk,
"Lo que importa es cuán bien caminas a través del fuego".

Y yo, queridos lectores, estoy ardiendo.