Chica del oeste del norte

Si viajas por el oeste del norte,  
donde los días son fríos y tiemblan las manos,  
busca a la chica de los tristes ojos verdes,  
que vive en la orilla de la ciudad de la niebla.

Si te encuentras en algún lugar lejano,  
lejos, allí donde el sol no amanece,  
dile que me encuentro bien,  
que no tenga dudas; resistiré hasta el final.

Espero tu carta, explicándome  
si aún pasea al romper el alba,  
cuando los peces duermen  
y el rocío hiela la hierba de los márgenes.

Me gustaría saber si alguna vez piensa en mí,  
si aún habita donde el olvido,  
si sigue aburrida,  
o si logró arrancar la raíz muerta de la rutina.

Si todavía te encuentras en el oeste del norte,  
donde el viento húmedo agrieta tus manos,  
pregúntale si, algún día, 
desea volver a besar mis labios
como hizo aquella vez 
tras el telón del invierno.