y en ningún caso quise ahorrarme ni una sola palabra.
Dijo que ya me conocía,y que no le gustaba,
y después pretendió que todo volviera a la normalidad.
Todo comenzó una noche en Pacha
y aun no la he conseguido olvidar.
Ella se sorprendió; me dijo:"qué necesitas de mí"
y el azul de sus ojos me cegó completamente.
Me contestó:"No voy a cometer más errores",
pero me mostré tal y como ella deseaba verme
y esa misma madrugada me acabó tapando los ojos
en su cama, y ya sin pantalones
el alcohol maltrató demasiados condones,
ella me calmó, me dijo:"Tranquilo, no pasa nada".
Obviamente, hablaba en tercera persona.
Ella trató de ganar seguridad con mis explicaciones,
y yo me obsesioné con firmar como abajo firmante.
Me puse la soga al cuello con tanta sinceridad
y a ella le sonaban muy extrañas mis zazones.
Sus amigas no dejaron de retumbar sus oídos
con una realidad muy diferente a la nuestra.
Una noche salí; vi a una chica reír.
Le hablé y la llevé hasta el interior de mi coche.
Ahora sí, ya te puedo oír sin tener que gritar
al ritmo que dictan los epilépticos subwoofers.
¿Qué más da que mañana no me crea?
Qué mas da, si sé que pronto se va a acabar.
Obviamente, hablaba en tercera persona cuando le dije que no volvería a verme más.
Me lo podéis negar, e intentarme redibujar,
pero sé lo que sentí, pensando noche y día:
Dios mío, haz que no me vuelva a enamorar.
Ella se decepcionó. Oh sí, ella puso el punto final,
y no tardó en relatarme toda la verdad.
Lo disfrazó todo de mentiras piadosas
y terminé despreciándola y arrepintiéndome de todo lo que le dije.
¿Qué más da que el amor renazca?
Que más da, si en el fondo yo sé
que la confundí con su tercera persona que, obviamente, no era ella.