Ya quisiera yo poder tenerte entre mis brazos para siempre, pero la soledad da más frutos que la rutina. Sólo espero que seamos capaces de soportarnos un par de noches más.


Un par de noches más
La temperatura que maldigo
es la del cambio inconcluso del mercurio.

El buitre parricida observando un plato
de pescado:
frío bajo cero al mediodía en el comedor,

y vasos de plástico a medianoche que refuerzan
mi autoestima:
calor redentor de mil grados en centilitros

y después, amaneciendo y anocheciendo, cero grados
que sostienen los pilares de mi transición.


Cero grados

Me sirve y no me sirve. (Mario Benedetti)

Me sirve y no me sirve
La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza

La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
Tan sabia tanta rabia.

El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno
Tanto trueno

El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.
No me sirve
tan fría la osadía.

Si me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.

Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.

Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.

Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañero.