Está en busca y captura una infancia dulce,
un barrio del sur al nordeste de España,
el primer beso mojado en un concierto cutre,
el recuerdo y el sueño en la silla quebrada.

En busca y captura están los jardines de infancia,
los cementerios infinitos y los hospitales vacíos,
el niño con zapatitos de tacón y la niña Amor,
las excentricidades y la desobediencia.

Están en busca y captura la putita
del multisalas sin alma de mi barrio,
la buscona de los bares de copas,
la indigna hija y la reina del Rock'n'roll.

Existe una revolución que no quema símbolos
en las esquinas de los bares multiraciales;
que no entiende de encarnaciones del diablo
ni de Diós.
Una revolución que no respira el aire independiente
de la adolescencia promiscua en valores rancios.
Una revolución silenciosa que busca cambiar el mundo
a nanosegundos desde el sillón de su casa.

Está en busca y captura un padre sordomudo,
una hermana gitana con su encanto,
una mañana sin nieblina ni cruce suicida,
un ramo de rosas para Mamá en su cumpleaños.

En las discotecas la gente se cansa de bailar
y traicionan al Dj hablando del recital
de poesías que dos esquinas más abajo
un vagabundo entonó delante de un banco.

En busca y captura está un autostop que me aleje,
un aeropuerto sin billetes de vuelta,
la habitación airada del furibundo,del best-seller
pasado de moda, del crucigrama de los melodramas.

Existe una revolución de jóvenes que no se agolpan
en las calles emmascardos para protestar;
que no pretende incendiar sucursales ni descarrilar
los trenes de tu normalidad.

Únete a la redada, al cacheo de las personas
que a solas reflexionaron si tienen algo que decir.
Agrégate al arresto domiciliario de los intereses
que no cuentan en la nómina a final de mes.

En busca y captura la democracia americana,
la república de la próxima china,
el concilio de este nuevo siglo,
el pensamiento diverso y la inspiración.

Existe una revolución que no sabe de religión
ni de políticas extranjeras;
que cierra la tele cuando sale el papa
y dirige protestas sin créditos contra la guerra.
Una revolución imposible de capar.
Una renovación orquestrada sin voces
desde el salón de tu casa.

Entrégate si una bomba en si bemol
estalló una vez en tu cabeza.


Busca y captura
te pido una canción,
una canción de amor
para este otoño todavía
demasiado entero para
buscarle tres piernas
a la felina de tu cara.

parece que terminó
y no hace mucho tiempo,
tranquila ya sé
que descarrilé
en todos los vagones
de tus lecciones

no pude hacerlo mejor,
el despropósito se
acentuó demasiado rápido
en nuestros labios,
aunque volviéramos a casa
con una desnudez de sabios

me aterroriza ser así
y por eso me retraigo para
quizás pedirte el indulto
por tanta pupila e insulto,
aunque no haya perdón
sin hipocresía egoísta

ni dueles ni escueces,
y no sé qué hacer,
una sola línea
en el papel blanco
de mi escritorio:
"No fuiste para tanto"


No fuiste para tanto
No estoy alegre,
sino más bien triste
por la suerte que corrió mi pene
al comer del alpiste
que sólo una puta te ofrece
cuando la luna ayuda pero no asiste.
Me volví su crupier
y le repartí las mejores cartas
que sus deditos pudieran sostener.
Hasta que sonó la alarma
y puso en su portaretrato la foto de carnet
que sacó de un bolsillito del pantalón de su vida privada.

Y así fue como agoté
el poco crédito que me quedaba
con una boliviana de Aranjuez.
La prueba no la encontraréis en las palabras
ya grabadas que pernoctan en mi immadurez,
sino en los tiempos que como vinos sin crianza
se acostaron a menudo con lo más fresco de mi insatisfecho placer:
una abuso defendido por la vida del momento macabra;
un relato de mis amoríos donde sin ser Casanova ni Montequieu,
adorné mi libertad nocturna con sonrisas y despechadas.

Mi puta de Aquiles
debe irse,
y me deja sin tratamientos
contra todos los cuentos
que una vez conté.


Mi puta de Aquiles