Allá donde se acaban los caminos,
donde el mar no deja de sonreír,
donde regresa siempre el extranjero,
pongamos que hablo de Cádiz.
Donde la belleza nunca parte a alta mar,
un agujero queda para mí,
que me dejé la vida en La Viña,
pongamos que hablo de Cádiz.
Las niñas aún quieren disfrazarse de princesas,
y a todos les da siempre por sonreír
con un acento maravilloso,
pongamos que hablo de Cádiz.
Las gaviotas vuelan sobre todas las cabezas,
la noche siempre tarda en salir,
la alegría baña la cara de todos los gaditanos,
pongamos que hablo de Cádiz.
El sol siempre anda de fiesta,
la vida es un barco que se olvida de partir,
hay una gaditana en cada enamorado,
pongamos que hablo de Cádiz.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleve al sur de donde nací,
ésto no es sitio para casi nadie,
pongamos que hablo de Cádiz.
Pongamos que hablo de Cádiz
Compro!Compro!..Señor, ¿no tendrá Usted un buen amor del bueno, el de toda la vida, a buen precio y que sea duradero? - Usted Señora tiene pinta de querer un par de quilos, ¿no es verdad?, pues hoy está de suerte. Hoy mismo me ha llegado uno del centro, de los que nunca fallan, de los que no van sobradas las mujeres como usted, pero creo que no es lo que está buscando, creo que es demasiado nuevo para usted, ¿verdad?. Déjeme un momento que miraré detrás en el almacén. - (después de unos segundos cupido vuelve al mostrador) - pues está usted de suerte señorita porque le he encontrado algo que seguro que le va a interesar. Le he encontrado un amor como el que buscaba uno que le durará toda la vida, uno que no le molestará porque ni siquiera lo notará bajo su piel, uno que retrocederá sin su ayuda, uno que morirá sin último suspiro. Un amor a muy buen precio, un amor sin sobresaltos, la gente no quiero amores complicados, la gente quiere amor con ataduras y sin torturas. Le diré más, mis clientes favoritos son las personas como usted, señorita, porque son las personas que más necesitadas están de amor porque son las que lo perdieron una vez y no aprendieron a encontrar algo mejor. Mi mayor ilusión cuando me levanto por la mañana es saber que ese día podré hacer feliz a una persona necesitada de amor, simplemente vendiéndole el amor que más le convenga.
Señora creo que ya lo tiene, ha encontrado lo que buscaba, ¿verdad?, amor del bueno, el de toda su vida, pero antes de firmarme el juramento que por ley se ha de firmar en la venta de este tipo de amor, déjeme que le dé un consejo pero primero prométame que no le dirá a nadie que se lo he dicho yo - Se lo prometo - No sea tonta y no firme el contrato. Los dos quilos de conocida rutina que estoy apunto de venderle ya los ha probado y no le gustaron, digamos que no le hicieron bien la digestión. Déjeme decirle, sin compromisos, que en la siguiente parada del mercado es donde yo voy a comprar un nuevo amor cada noche o cada vez que lo necesito. Una vez allí pregunte por un tal "cupido" así es como se hace llamar, no es su nombre real pero es una broma que tenemos entre comerciantes de amor, usted ya me entiende. Bueno pues en esa parada venden los mejores amores que este corazón alla probado jamás y sabe lo mejor - No - que no has de firmar en ningún sitio para llevártelos y probarlos, pueden ser duraderos como los que aquí, en esta parada, vendo y puede que no, eso es lo mejor, no son nada predecibles. Y eso para mí es lo mejor, no me gustan las cosas con olor a rancio y si le soy sincero mi almacén esta repleto de amores rancios. Señorita haga usted lo que más prefiera, yo he intentado darle algún consejo pero usted es libre de hacer lo que quiera puede conformarse o buscar algo mejor, pero piénselo bien, aún está a tiempo de volver cuando quiera a esta parada y comprar este amor que tanto conoce - La mujer mirando el contrato - Déjeme en paz, ¿Dónde tengo que firmar? - Aquí en este espacio en blanco de la parte inferior - Gracias - Gracias a usted señora y no olvide a mi amigo cupido, él no se olvidará de usted créame...
"Quizás Cupido se vista de demonio y el demonio de cupido, entonces mejor no conformarse"
La fábula de cupido y el demonio
Señora creo que ya lo tiene, ha encontrado lo que buscaba, ¿verdad?, amor del bueno, el de toda su vida, pero antes de firmarme el juramento que por ley se ha de firmar en la venta de este tipo de amor, déjeme que le dé un consejo pero primero prométame que no le dirá a nadie que se lo he dicho yo - Se lo prometo - No sea tonta y no firme el contrato. Los dos quilos de conocida rutina que estoy apunto de venderle ya los ha probado y no le gustaron, digamos que no le hicieron bien la digestión. Déjeme decirle, sin compromisos, que en la siguiente parada del mercado es donde yo voy a comprar un nuevo amor cada noche o cada vez que lo necesito. Una vez allí pregunte por un tal "cupido" así es como se hace llamar, no es su nombre real pero es una broma que tenemos entre comerciantes de amor, usted ya me entiende. Bueno pues en esa parada venden los mejores amores que este corazón alla probado jamás y sabe lo mejor - No - que no has de firmar en ningún sitio para llevártelos y probarlos, pueden ser duraderos como los que aquí, en esta parada, vendo y puede que no, eso es lo mejor, no son nada predecibles. Y eso para mí es lo mejor, no me gustan las cosas con olor a rancio y si le soy sincero mi almacén esta repleto de amores rancios. Señorita haga usted lo que más prefiera, yo he intentado darle algún consejo pero usted es libre de hacer lo que quiera puede conformarse o buscar algo mejor, pero piénselo bien, aún está a tiempo de volver cuando quiera a esta parada y comprar este amor que tanto conoce - La mujer mirando el contrato - Déjeme en paz, ¿Dónde tengo que firmar? - Aquí en este espacio en blanco de la parte inferior - Gracias - Gracias a usted señora y no olvide a mi amigo cupido, él no se olvidará de usted créame...
"Quizás Cupido se vista de demonio y el demonio de cupido, entonces mejor no conformarse"
La fábula de cupido y el demonio
Una mancha sobre nuestra ropa
limpia como nuestras lenguas
un pájaro lo cuenta todo
desde la solitaria rama
que se ve a través de mi única ventana
Creo que estuviste ayer haciendo el amor
con un caradura
que se cruzó contigo
un poco más tarde de medianoche
un pendejo
de medio pelo
enamorado de Sabina
torturado por el conformismo
digno de una segunda oportunidad
que se quedó con las ganas suficientes
como para querer volverte a ver.
Te quiso hacer sentir bien
te quiso satisfacer
un viernes por la noche
no hay mejor plan
que meterse en un lavabo de pub
con la sangre hirviendo
la espalda contra la pared
entre manos que repican la puerta
pidiendo si se puede entrar
tú pides silencio
medio desnuda
mientras él mira tu cuerpo
es imposible la pasión no es muda
y tú
sabes que él se quedó
con ganas de volverte a ver.
Más tarde
depués de comprar protección
esconder el coche
y con el fogón aún a toda potencia
la manos vuelven a acariciar piel
y los gemidos empiezan a recorrer
vuestros oídos
él sonríe mientras te observa
contra las olas del mar
y le llamas Casanova
sabes que se quedó con más ganas
suficientes para volverte a ver.
Al amanecer os despedís
y te vas extrañada
la noche ha sido diferente
a como la esperabas
porque él se quedó con ganas
de volverte a ver.
Mi última intimidad
limpia como nuestras lenguas
un pájaro lo cuenta todo
desde la solitaria rama
que se ve a través de mi única ventana
Creo que estuviste ayer haciendo el amor
con un caradura
que se cruzó contigo
un poco más tarde de medianoche
un pendejo
de medio pelo
enamorado de Sabina
torturado por el conformismo
digno de una segunda oportunidad
que se quedó con las ganas suficientes
como para querer volverte a ver.
Te quiso hacer sentir bien
te quiso satisfacer
un viernes por la noche
no hay mejor plan
que meterse en un lavabo de pub
con la sangre hirviendo
la espalda contra la pared
entre manos que repican la puerta
pidiendo si se puede entrar
tú pides silencio
medio desnuda
mientras él mira tu cuerpo
es imposible la pasión no es muda
y tú
sabes que él se quedó
con ganas de volverte a ver.
Más tarde
depués de comprar protección
esconder el coche
y con el fogón aún a toda potencia
la manos vuelven a acariciar piel
y los gemidos empiezan a recorrer
vuestros oídos
él sonríe mientras te observa
contra las olas del mar
y le llamas Casanova
sabes que se quedó con más ganas
suficientes para volverte a ver.
Al amanecer os despedís
y te vas extrañada
la noche ha sido diferente
a como la esperabas
porque él se quedó con ganas
de volverte a ver.
Mi última intimidad
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