Minuto cero
Cuando algo empieza,
motivos y palabras
llenas de intenciones.
Cuando algo empieza,
impaciencia y excusas
boca arriba en la mesa.
Cuando algo empieza,
susurros y mensajes
al alba cada mañana.
Pedrito Navaja
Os voy a contar la historia de un amigo del barrio
que vivía cerca de mi casa, encima de la Pili.
Siempre jugando desde por la mañana.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Escucharás muchas historias sobre él
pero la que yo te cuento es la real.
He estado muchas veces en su casa.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Chico de la calle, se quedó huérfano con 10 años
vivía con su tía miope y sus dos primos.
Siempre con un polo en la mano y dos alas.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Decía que sus padres se fueron de viaje
para buscar un futuro mejor para la familia.
Él les esperaba tranquilo rodeado de fantasmas.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Era el mejor jugando a fútbol y con las canicas,
se iba a dormir siempre con un trofeo invisible
pero no tenía a nadie que le sonriera y animara.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Trabajó de vigilante, camarero y obrero,
hizo mil cosas para poder sobrevivir
y nunca, nunca bebía ni se drogaba.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Siempre lo podías encontrar por el barrio
caminando o sentado, sonriéndole a la vida,
de noche, de día, en alguna terraza.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
contaba ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Tuvo un negocio donde vendía caracoles,
croquetas, pollos, y también canalones,
y con él, su mujer e hijos, trabajaban.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
A los meses tuvieron que cerrar.
El covid y el confinamiento no ayudaron.
Tampoco la suerte, mal repartida y subastada.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
A su mujer le dio un ictus, sus hijos
se la encontraron en el suelo
entre bolsas de basura, deshidratada.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Ahora trabaja haciendo tatuajes y
cobrando las ayudas del estado y pagando
el alquiler social de su piso en la toscana.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Él sigue contento, sin ninguno queja,
feliz por la vida que tiene, aconsejándote
si tienes algún problema de psiquiatra.
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.
Dios está en su sofá apoltronado,
masturbándose y riéndose de nosotros.
¿A caso no crees en el karma?
Porque nadie, os lo juro, nadie más
ha tenido una vida como Pedrito Navaja.