En nuestra casa en llamas
el amor pide la entrada.
Años de eternas heladas
al fin pierde el demonio las ganas.
Vuelve el miedo cuando
vence el dolor.
Solo la luz puede
devolvernos el valor.
Tú te alejas en la distancia
y yo no puedo seguirte el paso:
no soy ese monstruo que
por las noches deja mil rastros.
Cuando vuelvan las luces,
seguiremos aquí por los 3
y por nosotros también.
Habremos ganado la batalla a la indiferencia,
apagado las llamas,
y quemado las heladas.