ya habremos sufrido lo suficiente,
pediremos más tranquilidad y un nuevo comienzo.
Cuando llegue el momento de esa canción,
ya nos daremos las gracias y los buenos días,
ya no habrá guerra y caminaremos sobre la paz de los veteranos.
Cuando llegue el momento de esa canción,
ya no tendremos el alma rota,
ya habrán cicatrizado las discusiones.
Cuando llegue el momento de esa canción,
un café será un café y no una pelea,
dos casas serán un hogar y no cien campos de batalla.
Cuando llegue el momento de esa canción,
ya habremos compensado todo lo feo con cosas bellas,
podremos mirarnos a los ojos sin rencores.
Cuando llegue el momento de esa canción,
podremos bebernos mil tequilas y bailar toda la noche,
ya no habrá resquicios oscuros, inesperados e inoportunos.
Cuando llegue el momento de esa verdad,
ya habremos cambiado.
Nada ni nadie será igual.