5*duelo

Niego lo nuestro.
Me peleo contigo.
Negocio el nuevo sistema familiar.
Lloro la pérdida.
Acepto el cambio.

Cuando te conocí

Cuando te conocí empezabas a salir
y nos miramos en las escaleras mojadas.
Es el momento de hablar
de aquellos años pasados.

Cuando te conocí decías que sabías
leer las cartas y nos leíste el futuro.
Decías: “Seremos felices
y lo nuestro durará Hasta el final.” 

Cuando te conocí
salía con 4 amigas que juntas no daban
lo que tú con un beso,
y a todas les dije: “Hasta luego.”

Cuando te conocí
me ahogué en tus ojos verdes.
Y 5 años después,
ya oíamos llantos de bebés.

Y en el fondo es tan hondo mi dolor.
Nos vamos y no se puede cambiar.

Cuando te conocí
me fusioné con tu cuerpo perfecto.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Cuando te conocí
me enamoré de las manchas de ketchup, de los juegos de mesa y cama.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Cuando te conocí
nos dijimos que no nos fallaríamos.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Ahora el corazón me chilla y se queja 
fuera del ritmo que nos hacía bailar.
Nada iba a cambiar.
Siempre iba a seguir siendo igual.

Y en el fondo es tan hondo mi dolor.
Nos vamos y no se puede cambiar.

Canción futura

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya habremos sufrido lo suficiente,
pediremos más tranquilidad y un nuevo comienzo.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya nos daremos las gracias y los buenos días,
ya no habrá guerra y caminaremos sobre la paz de los veteranos.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya no tendremos el alma rota,
ya habrán cicatrizado las discusiones.

Cuando llegue el momento de esa canción,
un café será un café y no una pelea,
dos casas serán un hogar y no cien campos de batalla.

Cuando llegue el momento de esa canción,
ya habremos compensado todo lo feo con cosas bellas,
podremos mirarnos a los ojos sin rencores.

Cuando llegue el momento de esa canción,
podremos bebernos mil tequilas y bailar toda la noche,
ya no habrá resquicios oscuros, inesperados e inoportunos.

Cuando llegue el momento de esa verdad,
ya habremos cambiado. 
Nada ni nadie será igual.