Sin voz

Sin voz me arde el pecho por el grito sordo.
Luego oigo esa canción y me revientan los ojos
y en un segundo la calma se vuelca patas arriba.
Ahora mismo, el equilibrio es una fina línea en el silencio de la tregua.
Si vuelves, volvería la guerra.

Sin nosotros nado en aguas tranquilas donde
duele mucho menos la ausencia que la presencia.
Repasar sin emociones las fotos del comedor
me hace feliz.
Con tu vuelta, volverá la guerra.

Sin esta casa y los niños estaría perdido y loco.
¿Qué hacen los demás? ¿A quién engañan?
Pido unos meses más, que me alejen de todo,
que rompan con nosotros, lejos del ruido i las palabras heridas.
Volver, nos condena a la guerra infinita.

Hoy

Daría lo que fuera por besar sus labios.

Caos.

Dime

Dime qué tengo que hacer para no verte en el espejo junto a la lágrima y el trueno.

Dime qué seré sin esta vida, cuando cierre la puerta y me deje fuera.

Dime qué tren debo escoger para llegar entero al siguiente puerto.

Dime que no hay respuesta, y correré el riesgo.

Dime que no habrá recargo en la deriva de la saliva que se intercambia de noche.

Dime si este cóctel me sentará mejor que el de ayer.

Dime que sé qué hacer, y correré el riesgo.