Elijo

Entre tú y yo, y nuestra relación. Entre la devastación y el folclore. Entre la puerta sur y la norte. Entre el grito y el silencio. Entre el ardor y la calma. Entre la canción y el trigo. Entre la búsqueda y el sofá. Entre la copa y la ensalada.

Me elijo a mí.

Zelig

Madurar es elegir.
Así de fácil.
Esto no, esto sí.
Este trabajo, esta relación, este humor.

Immaduro es quien mantiene todas las opciones abiertas; quien no cierra ninguna puerta por miedo a errar; quien mimetiza para encajar.

Madurar es elegir.
Así de sencillo.
Esto no, esto sí.
Este cuadro, esta vida, este adiós.

Sin voz

Sin voz me arde el pecho por el grito sordo.
Luego oigo esa canción y me revientan los ojos
y en un segundo la calma se vuelca patas arriba.
Ahora mismo, el equilibrio es una fina línea en el silencio de la tregua.
Si vuelves, volvería la guerra.

Sin nosotros nado en aguas tranquilas donde
duele mucho menos la ausencia que la presencia.
Repasar sin emociones las fotos del comedor
me hace feliz.
Con tu vuelta, volverá la guerra.

Sin esta casa y los niños estaría perdido y loco.
¿Qué hacen los demás? ¿A quién engañan?
Pido unos meses más, que me alejen de todo,
que rompan con nosotros, lejos del ruido i las palabras heridas.
Volver, nos condena a la guerra infinita.