Un umbral absurdo y extraño
de identidad lúdica.
Un ser hecho de caos risueño,
convirtiéndose en risa y engaño.
Un rostro distorsionado con humor,
fotos esenciales consumidas,
una metamorfosis inevitable,
un cuerpo sin alma ni pudor.
Multiplicado en su propia prisión,
la imagen que transforma,
las risas devoran su ser.
La difusión en las redes,
cada clic, cada like, una condena,
ya sin carne, solo meme.