Me he metido

Me he metido en un río que me lleva al amor propio, a quererme y disfrutarme sin complejos.

Me he metido en un globo que me eleva por encima de la mediocridad.

Me he metido en un casa donde reina el silencio y la tranquilidad.

Me convences

Te oigo y hablamos y me convences porque leo en tus ojos que te arrepientes y quieres volver.

Pero es un sentimiento que he tenido otras veces y solo fueron instantes previos a la guerra.

Y al final caigo en la cuenta que mientras hablábamos y me convencías con tu tono, y tus labios, y tu cara y tu calma, que mientras pasaba todo eso, estabas comunicando para otro.

Me libero, me despido

Adelante, sin miedo, desafío molinos,
horizonte del horror, valiente,
egoísta al amanecer,
mezclo realidad y deseo, sin fingir.

Un brote de esperanza nace en el sendero,
fulgurante, brillante, se vuelve compañero.
Es mi momento, sin ti, sin nadie, nostalgia sincera,
sigo adelante, firme, sin remordimientos.

La soledad se torna mágica, encantadora,
crezco, avanzo, como ave que explora
el tiempo, la noche oscura se descolora,
cada paso danza un nuevo verso a la hora.

Mi voz se sincera y susurra y entona,
sin rincones oscuros, resuena con armonía
en mi mente, cuerpo y alma, unión melódica,
bailan juntos, al ritmo, en simetría.

Gracias a las mujeres valientes, inspiradoras,
pintaron sonrisas en mi noche de sombras.
Lloré verdades con lágrimas sinceras, pero
pasé página, sin clemencia, en dirección a mí.

Y a ti, guía en el camino escarpado,
en noches cerradas, tus ojos fueron faros.
También en días brillantes con tres soles consagrados
que nos iluminarán siempre en esta ruta dura sin atajos.

Se trata de mí, bajo esta lluvia tóxica que se agota,
bajo la luz serena creciente, persisto,
desbloqueo nudos y cadenas, me despojo
para pesar lo justo y no vivir del antojo.

He escrito esta poesía, ¡sí! Es mi despedida,
liberación encontrada, mirada renovada
palabra reajustada, cierro el capítulo sin odio,
con gratitud y amor, me libero, me despido.