Últimamente me ocurre bastante:
olvido lo que acabo de hacer.
Voy a la cocina a dejar un vaso
y me encuentro en el lavabo meando.
También cuando cojo el coche
ya he llegado al destino sin más.
Ando de un lado para otro
enfrascado en mis pensamientos.
No sé cómo pararlo
son dudas, preguntas: insomnio, ansiedad.
Busco la maldita decisión correcta
entre un montón de respuestas contradictorias: deber ser la definición de quimera.
Mientras tanto, oigo el eco de un tic tac, tic tac mental
que anuncia la llegada del big bang.
Luego pienso en ellos, lo único que me importa. Quizás algún día lean todo ésto, y entiendan por qué su padre estaba tan raro.
Y, entonces, sin saber cómo,
me encuentro, otra vez, sentado en el lavabo.