pero no lo eres.
Pronunciando correctamente
las erres,
no lo echas manzana a la ensalada,
ni sufres migrañas.
Te imagino un cuerpo perfecto
pero no lo tienes.
Con cara de ángel
y unos pechos como magnolias.
Con pies de bailaora,
manos de artista
y ojos de gata de mar.
Te imagino perfecta
pero no lo eres.
Con la música todo el día,
la guitarra al hombro,
leyendo en el parque,
con tu nombre grabado en una butaca,
y no te cansas después de dos cañas.
Te imagino fiel
pero no lo eres.
Que cumples con los tratos
y eres sincera.
Que me quieres
y no me necesitas.
Que tampoco me odiarás.
Te imagino perfecta
pero no lo eres.
Que tu madre no es bruja,
tu padre pinta cuadros,
y tienes bellos hermanos.
Con mente, cuerpo y alma,
rodeada de vida y con tu vida
que no mimetizas.
Te imagino perfecta
pero no lo eres.
Con un culo de spinning,
tampoco fumas ni eres tóxica,
ni te suicidas a la mínima.
Que sientes y lloras cine
y por las noches, escribes.
Te imagino perfecta
pero no lo eres.
Con tu espalda pegada a mi pecho
cada mañana,
y, también, juegas duro con las palabras.
Te encantan las siestas infinitas.
Eres horizonte y calma,
y, a veces, si hace falta, el big Bang.
Por fin, entre el bullicio,
te giras, me miras,
me imaginas también,
y tampoco yo lo soy.
Ni yo, ni tú, ni nadie: ¿Bailamos?