Checkpoint

Al anochecer me pierdo 
en un nuevo sueño,
busco el eco suave de un recuerdo,
en el parque, el río, en la mariposa,
donde la memoria fluye con luz hermosa.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

Un coche lento cruzando la ciudad,
una posesión de celos bajo la luna,
el mar de estrellas, un libro volando 
y un cuerpo ardiendo 
maldiciendo tus ojos aceituna.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

Una escalera que me eleva al ensueño 
donde te veo bajar y me arde el pecho,
una carta de amor con palabras, 
grados y peldaños,
un caleidoscopio onírico de ojos lejanos.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

Un castillo de flamenco que danza, 
fuegos artificiales, una furgoneta robada, 
una virgen difuminada,
joyas que no se venden 
y se acumulan en mi ventana.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

Granos de arena que guardo
en un rincón secreto de mi mente, 
eternos en versos,
de cuento de hadas y pachamamas, 
de sexo en la playa.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

El verano del mármol promiscuo e hiperactivo,
el campamento base de los labios,
el refugio en la tormenta perfecta,
el retorno de las fuerzas, un tren de alta velocidad
cruzando el país sin remordimientos ni mirar atrás.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.

Frases dispersas para el tiempo y la distancia

Una conversación me transporta a ese lugar mágico entre el mar y las montañas.

El amor es sencillo de resumir en una frase, pero qué difícil de contener en una relación.

Debe haber alguna razón por la que todos estamos fracasando en lo mismo. Si alguien lo sabe, ya sabéis mi dirección.

El tiempo es un constructo; qué rápido se me pasa a tu lado, dando besos al aire, acariciándote la espalda, enredándote el pelo, mirándote hablar.

Cuánto miedo, cuánta inseguridad transmite la arritmia de mis piernas debajo de la mesa mientras hablas.

Ahora solo soy un pájaro en un cable eléctrico, esperando el momento oportuno para echar a volar a tu nido.

No puedo forzarlo, tampoco puedo fluir sin más. No puedo dejar de hablarte, aunque haya distancias inabarcables.

Noto el cambio de presión en el aire; vengo de la tormenta perfecta, donde los ojos lloran en todos los semáforos, y las manos se mueren de frío en verano.

Qué desgracia, el tiempo y nuestras acciones le han dado la razón a los demás.

Carta a una chica indie

Bajo el sol indie pop, ella baila,
tres gatos y un tocadiscos, 
su mundo, su casa.
Un matrimonio en terapia, 
una niña se desteta,
y en este mar de dudas, la respuesta.

Melodías, palabras, festivales,
su fuego y su deseo.
La música la envuelve, 
y en los libros se pierde:
una salida, un refugio, un escape 
hacia adelante bajo la tormenta.

Sueña experiencias, huye de la rutina,
salir a volar, suena demasiado bien, 
bajo la luz lupa de esta luna divina.
Amores platónicos, 
conversaciones que incendian lugares lejanos,
y un anhelo que nadie entiende.

Ella 
es un poema en movimiento, 
la reacción del viento 
a su mirada triste,
a la chica indie 
de corazón hambriento.