Al anochecer me pierdo
en un nuevo sueño,
busco el eco suave de un recuerdo,
en el parque, el río, en la mariposa,
donde la memoria fluye con luz hermosa.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.
Un coche lento cruzando la ciudad,
una posesión de celos bajo la luna,
el mar de estrellas, un libro volando
y un cuerpo ardiendo
maldiciendo tus ojos aceituna.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.
Una escalera que me eleva al ensueño
donde te veo bajar y me arde el pecho,
una carta de amor con palabras,
grados y peldaños,
un caleidoscopio onírico de ojos lejanos.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.
Un castillo de flamenco que danza,
fuegos artificiales, una furgoneta robada,
una virgen difuminada,
joyas que no se venden
y se acumulan en mi ventana.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.
Granos de arena que guardo
en un rincón secreto de mi mente,
eternos en versos,
de cuento de hadas y pachamamas,
de sexo en la playa.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.
El verano del mármol promiscuo e hiperactivo,
el campamento base de los labios,
el refugio en la tormenta perfecta,
el retorno de las fuerzas, un tren de alta velocidad
cruzando el país sin remordimientos ni mirar atrás.
La vuelta de tuerca, la música y la razón,
el cambio de etapa, el checkpoint.