Infinitas veces

No necesito cien buenos días, solo necesito el tuyo.
No quiero mil abrazos, solo anhelo el tuyo.
No deseo un millón de besos, solo quiero el tuyo.
No busco estar en todos los lados, quiero estar contigo.

Y solo lo quiero, infinitas veces.


Olvido, perdón y venganza

En algún rincón del olvido,  
donde el tiempo se consume,  
se encuentra el perdón enterrado,  
el secreto más oscuro el alma.

Las heridas del alma se cierran,  
en el eco de un sueño pasado,  
y las sombras del odio se alejan,  
como hojas de otoño arrastrado.

Es el olvido una dulce venganza,  
que al rencor deja huérfano y solo,  
su poder es la mera balanza,  
que equilibra el pesar y el consuelo.

No hay tormenta que pueda durar,  
ni dolor que se quede en la mente,  
cuando el tiempo se decide a pasar,  
como río que corre silente.

En la calma del olvido profundo,  
se libera el espíritu herido,  
es la paz de un rincón sin segundo,  
donde todo se encuentra perdido.

No la besó

No la besó, se posó en su mejilla para siempre.