Nosotros, los que nunca fuimos

Dicen que hay un momento,
justo antes de ser,
en el que todo sigue intacto.

El beso que no dimos,
la historia que no empezó,
la vida que casi.

Dicen que los artistas viven por nosotros
lo que no nos atrevemos a tocar,
que pierden para que otros ganemos,
que su condena es entregarse
hasta que no quede nada.

Nosotros, en cambio, coleccionamos certezas,
les ponemos nombres, les damos horarios,
les alquilamos una casa con vistas al miedo.

Queremos que todo encaje,
que el amor venga con garantía,
que la vida sea perfecta
como una casa de revista
con su cocina de diseño
y su tristeza disfrazada de domingo.

Pero a veces,
cuando el mundo no nos mira,
el artista que enterramos nos despierta,
nos arrastra al borde del abismo
y nos pregunta, casi en un susurro:

¿Y si saltamos?

Todavía infinito

Dicen que la realidad se crea cuando alguien la observa,
pero yo prefiero no mirarla demasiado.
No vaya a ser que todo lo que aún es posible
se convierta en lo de siempre.

Que un beso sea solo un beso.
Que una historia sea solo una historia.
Que el amor sea solo una cosa
de las que se gastan.

Porque lo contrario a vivir no es morir,
es esperarte.
Es aguardar en la esquina de lo que no sucedió,
como un verso que nunca se atrevió a rimar.

Nos pasamos la vida intentando ser perfectos:
el cuerpo perfecto,
el trabajo perfecto,
el amor perfecto.
Nos convencemos de que es suficiente,
pero en las sombras,
el artista que enterramos nos saca a bailar
y nos susurra al oído
que todavía seguimos vivos.

Y dime,
¿hay algo más jodidamente perfecto que la nada?
Quizás tú, pero no creo.
Quizás tú otra vez, pero cómo estar seguro.

Así que aquí estamos, finitos,
coleccionando días,
dejando que lo que no somos
naufrague contra el infinito.

Es esperarte

Porque lo contrario a vivir no es morir, es esperarte.