Polizón

Polizón

Capitán de mi destino
y dueño de mi alma,
pero polizón de ti.

Eres la ola que derriba
el muro de arena que el miedo 
levantó,
y yo, madero a la deriva,
flotando en tu marea.

¿Eres tú la orilla
para los restos del naufragio?

Este aroma cálido y especiado

Lleva todo el día encendida
esta llama de cera con tu aroma,
esta vela que me acompaña.

El viento de la tarde,
intenso y gris,
se pelea con su luz,
como si necesitara también calentarse.

Este aroma cálido y especiado
me devuelve a tu lado;
viene y va con tu respiración,
acariciando tu presencia invisible,
sentada junto a mí.

Llueve a pedradas contra los cristales,
gota a gota, piedra a piedra,
como quien escribe un poema
contra las sábanas 
de una cama que salta agitada.

Y yo, aquí, con esta paz,
te guardo
y te imagino en mis manos
en esta hora quieta
de lluvia y frío,
justo la tarde
después de tenerte.