- Acérquese al espejo y mírese tranquilamente, aún estamos a tiempo de hacerle algún que otro retoque más en el traje. Fuera es de noche y el sol tardará unas seis horas en salir. Además creo que mañana será un buen día para todos. Lo he oído este mediodía en las noticias, el día perfecto para que cualquier traje que se compre le quede bien. El sol hizo un trato con las nubes y lo firmaron para los próximos cien años. Según el noticiario acordaron que el primer día y el último de cada mes las nubes no tendrían permiso para salir, el sol podrá iluminar durante todo el día a todo aquel que quiera. La condición que pusieron las nubes fue que el resto de los días tendrían vía libre para salir cuando quisieran. El sol aceptó, así que ya tenemos trato para los próximos cien años.
- Quizás sea mañana un buen día para cualquier traje, pero yo esperaba comprarme algo que durara más que un día. Usted ya me entiende, no pretendía ir comprándome un traje cada día, esa no es forma de vivir.
- Tiene razón señor. Así estará de acuerdo conmigo en que tenemos unas seis horas por delante para elegir el mejor traje posible para sus proximos cien años.
- Almenos para un largo tiempo sí. El anterior me duró poco más de 20 años, y mire como he entrado a su sastrería, !desnudo!y a altas horas de la noche..¿cree usted que me merezco yo eso?
- Bueno yo no le conozco. He de reconocer que la vida ahí fuera es muy dura. La gente es dura y se rompen los trajes unos a otros. También es verdad que la gente siempre fue dura. Es el motivo principal por el que abro la sastrería 364 días al año, el día restante lo dedico a coserme los rotos de mi propio traje. Como comprenderá no se puede comenzar el año desaliñado.
- Sí, lo comprendo perfectamente, pero el tiempo pasa y ni siquiera me he probado un taje de los nueve que tiene disponibles.
- Nueve en un principio, siempre se pueden hacer retoques al que más le guste o hacer uno de nuevo. Estoy abierto a múltiples posibilidades.
- De momento no pienso en hacerme uno nuevo. Aunque sería muy difícil no sabría por donde empezar, no soy una persona con las cosas claras. Me cuesta mucho ser original y diferente delante de los demás. Soy tímido, quizás algo extrovertido..por eso prefiero comprarle algo que lleve más gente, para no sentirme diferente a los demás. Al menos eso es lo que intentaré.
- No se preocupe señor. Estoy aquí para venderle el mejor traje posible, a su medida y gusto. Bueno, ¿por dónde íbamos?
- Pues por el número uno. La verdad no creo que sea el traje más idóneo para mí. Es demasiado perfecto.
- El uno es un traje difícil de llevar. Típico de reformadores sociales en unos casos y en otros perfecto para gente deseosa de vivir vidas correctas. Un aspecto importante es su calma y perspectiva ética, puede denigrar en un pensamiento polar o dual —o proposiciones de ni esto ni lo otro tampoco, dilemas de bueno o malo que reducen las situaciones complejas a simples opciones de blanco y negro. En difinitiva un traje complicado para alguien que quiere pasar desapercibido.
- Sí, tiene toda la razón. Pesa demasiado para alguien como yo.
- Pruébese el dos, quizás le guste más.
(unos minutos después)
- Tiene razón este traje me va mucho mejor. Las medidas son casi perfectas y no pesa tanto como el anterior.
- El número dos es típico de personas que ven el mundo de forma interpersonal y se definen a través del servicio a otros. Pueden ser generosos, amorosos y entregados..
dar amor se convierte en la cosa más importante que un Dos puede hacer.
- Me gusta.
- ¿Lo ve?..y aún nos ha sobrado tiempo.
- Sí, me gusta, pero de todas formas me quiero probar todos los trajes, nunca se sabe que podría encontrar por ahí.
- Como usted quiera, pruébese el tres, pero deje apartado el dos. Luego ya decidirá.
- Bien, eso haré.
(unos minutos después)
- ¿Qué tal se lo ve?, el tres es el traje perfecto para personas que se miden por el logro externo y los papeles que desempeñan. Pueden ser veraces, realizados y sinceros o convenencieros, competitivos y falsos. Los Tres en su mejor aspecto están genuinamente dotados y practican un credo de excelencia y profesionalismo. Son excepcionalmente hábiles para establecer y cumplir metas y por regla general dominan muchas destrezas en el mundo.
- No creo que me quede nada bien. Noto como si el mismo traje estuviera incomodo en mi cuerpo. Me siento muy violento con este traje.
- Quíteselo, no importa. Probaremos con el siguiente, el número 4.
- Ese mejor ni lo nombremos, es el traje que he llevado hasta hoy mismo, antes de que la gente me lo destrozara andando tranquilamente por la calle. Es una pena, me gustaba muchísimo pero prefiero comprarme otro. Uno no tan original, como ya le he dicho antes, prefiero pasar desapercibido.
- Desde que ha entrado se lo he notado, he visto en usted un cuatro. Una persona que vive principalmente en su imaginación y sentimientos.
- Sí, pero me salió mal. Ahora quiero otro tipo de traje. No quiero volver a pasarlo mal ahí fuera.
- Tranquilo aún nos quedan unas tres horas, tenemos tiempo suficiente. Pruébese el cinco.
(unos minutos después)
- Hombre este traje tiene cosas que me gustan.
- Sí, le entiendo. Los Cincos viven en sus mentes, en contraste con los Cuatros que habitan en sus imaginaciones emocionales. Las personas con este estilo tiene capacidades bien desarrolladas para analizar y sintetizar el conocimiento. Pueden ser perceptivos, sabios y objetivos, capaces de quedarse centrados y analíticos cuando alrededor suyo otros están desconcertados o aterrados. Pero también tengo que advertirle que los miedos del Cinco son específicamente sociales; las personas con este estilo habitualmente se mantienen en guardia contra ser invadidos o engullidos por otros. Este es el estilo más explícitamente antisocial del Eneagrama. Cuando los Cinco están a la defensiva, pueden retirarse y ponerse hostiles como una forma de manejar su hipersensibilidad a los demás. Generalmente temen las relaciones íntimas dado que estas pueden conducirlos a sentirse agobiados, sofocados o engentados.
- Descartado. No he venido a comprarme un traje para salir a la calle y caminar a contracorriente.
- Pues sigamos con el seis.
(unos minutos después)
- Este no me gusta, necesito sentirme seguro ante la vida. Y este traje no me ayudará a conseguirlo.
- El seis es típico de personas que anticipan los peligros del mundo. Sanos a menudo son valerosos, fieles y eficaces. Mientras que enfermos pueden ser cobardes, masoquistas y paranoicos. Los Seis son el estilo más explícitamente temeroso dentro del Eneagrama. Las personas con esta orientación están especialmente conscientes de los peligros de la vida y alertas a los riesgos que pueden acechar bajo las apariencias cotidianas.
- No necesito el miedo para nada, mejor me pruebo el siete.
(unos minutos después)
- Me encanta! Y además me queda muy bien! Me gusta mucho!
- Me lo imaginaba. Considerando que los Cincos se retiran socialmente y los Seis se vuelven dudosos o suspicaces, los Sietes manejan sus miedos de una manera muy diferente. Las personas con este estilo tienden a suprimir y escapar de sus miedos enfocándose intencionalmente en lo positivo e imaginando planes, opciones y posibilidades. Los Sietes son re-encuadradores naturales dado que se enfocan en el lado luminoso de las cosas; hacen limonada sin limones, y se mantienen alegremente activos. El punto defensivo de esta estrategia es el de evitar el dolor interno y ser difícil de alcanzar como si fuesen un blanco móvil.
- Quiero hacer limonada sin limones!Me gusta la perspectiva de ser optimista!. Éste lo guardamos junto al dos. Luego ya pensaré cúal me compro.
- Me alegro por usted, pruébese el 8. Los Ochos, Nueves y Unos comparten un trasfondo general de rabia y forman otro trío. Si los Dos, Tres y Cuatros pueden confundirse sobre quiénes son y cómo se sienten y los Cincos, Seis y Sietes reaccionan temerosamente y están desconcertados al momento de tomar acción. Los Ochos, Nueves y Unos reaccionan desde un cimiento emocional de ira y tienen problemas con la apropiada concepción racional, es decir: el pensar claramente. Esta dificultad se describe a menudo como una condición de sueño mental.
- Éste no me acaba de convencer. Me ha quitado de un plumazo todo el optimismo que me dejó el numero siete.
- Pues entonces quíteselo, no pasa nada..entiendo que el ocho no le haya gustado. No es el adecuado para usted.
- Tiene toda la razón.
- ¿Lo ve? por eso mismo no es el más adecuado para usted. Usted necesita otro tipo de traje.
(unos minutos después)
- A diferencia de los Ochos que expresan directamente su ira, los Nueves encierran y taponan su enojo por debajo. Su estrategia defensiva central es auto-borrarse, mezclarse con y adecuarse al ambiente. Esta táctica requiere que los Nueves supriman sus bordes ásperos y encubran cualquier parte de ellos que pudiera parecer desagradable. La mayoría de los Nueves resienten las consecuencias de esta estrategia: la gente los pasa por alto pero igualmente manifiestan su ira de forma indirecta.
- No me interesa comprarme un traje así. Acabaría mal del estomago. Tanta represión no puede ser buena para nadie.
- Bueno piense que es un traje que está muy de moda. Es difícil mostrarse tal y como uno es. La gente te chafa. Piense en lo que le ha pasado a usted hoy mismo.
- Sí, tiene toda la razón, pero no me sentiría cómodo con un traje así y mi estomago tampoco.
- Pues entonces ya está usted a punto de comprarse un traje nuevo. Decídase rápido por el dos o por el siete, solamente le quedan diez minutos para que cierre la tienda y la vida empiece a rodar otra vez. Para ayudarle un poco le describiré por última vez los rasgos más negativos de los dos trajes.
Cuando los Dos están profundamente enfermos, generalmente se engañan por completo sobre sus motivaciones. Reemplazan sus sentimientos reales de desesperación egoísta y agresión con la imagen de un mártir altruista a quien se le deben grandes sumas por sus maravillosos esfuerzos. Lo que confunde y enloquece a los demás sobre los Dos enfermos es la manera como empaquetan lo que sienten como hostilidad y lo presentan como si fuese amor.
Por otro lado, cuando los Sietes están profundamente enfermos, la línea entre la realidad y la fantasía se pierde drásticamente. Crecen obsesionados con visones grandiosas y a menudo se inflan narcisistamente. Los Sietes muy enfermos puede rechazar completamente la responsabilidad por sus acciones y resistir todo limite realista en su conducta. Pueden ser salvajes, impacientes, caóticos, delirantes y explosivos. Las tendencias hacia las adicciones y los ciclos maníaco-depresivos se enroscan fuertemente. Puesto que nunca pueden satisfacer permanentemente sus apetitos, puede zambullirse precipitadamente en el hedonismo, buscando más que consumir. Cualquiera que se ponga en el camino de un Siete maniaco será derribado; son rotas todas las promesas hechas a los demás. Cuando muy enfermos, los Sietes atraen a las fuerzas legales hacia ellos. El mundo tiene que refrenar el comportamiento antisocial nacido de los deseos internos de los Sietes.
- Me quedo con el siete! Lo tengo decidido.
- Yo también creo que es el que mejor le queda.
- Muchísimas gracias. ¿Cuánto le debo?
- Me quedo servido con las horas de sueño que le he robado. Usted sólo preocúpese de ser fuerte en la vida. Se lleva un traje bueno, diría que de los mejores, pero no existe ningún traje perfecto, no existe ningún traje que sólo conlleve momentos buenos. ¿Eso lo entiende?
- Sí, lo entiendo. Muchísmas gracias. Le debo la vida entera por su amabilidad.
- Para eso estamos, le acompañaré a la puerta
- Gracias
- A usted
(Al abrir la puerta)
- Está lloviendo!!, malditas sean las nubes..han incumplido el trato!!
- Sí, parece ser que sí. El sol no debe estar nada contento.
- ¿Y ahora qué hago?El traje se me mojará, no quiero empezar de nuevo con el traje mojado. Eso me hará sentir inseguro, no creo que tenga fuerzas para sentirme inseguro.
- Ánimo señor, con mucho esfuerzo y algo de suerte conseguirá resolver los problemas que le vayan surgiendo. Confío en usted, de verdad.
- Muchísimas gracias, no hay sueños en el mundo que puedan pagar tanta amabilidad.
- Espere, ahora que pienso no lo irá nada mal un paraguas, el esfuerzo y la suert son imprescindibles pero algo de ayuda siempre viene bien.
- Gracias señor, espero no tener que volver en mucho tiempo a su sastrería- dice cogiendo el paraguas -
- Al menos no lo haga mañana, creo que me cogeré el día libre para arreglarme un poco el traje. La noche ha sido muy larga y sin darme cuenta se me ha ido descosiendo el pantalón.
- Así prometo no venir mañana, espero que le vaya muy bien, adiós!
- Seguro que me rá bien, al menos mientras las personas sigan siendo personas y los sueños duren toda la noche.
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Dedicado a las charlas que me hacen pensar y escribir tanto.
Sastrería Eneagrama