La sombra de un cambio invade la linea
por donde mi postura traviesa prostituyó
el deseo sin cariño del mejor postor, el alcohol.
El cinismo destiló el cambio de piel.

Con la incertidumbre fuerte pero entreabierta
un haz de luz se atreve a hacer su trabajo
teñiendo los poros de este sucio motel
levantado para el enésimo cambio de piel.

El tedio ha curtido todas mis usadas pieles
y traicionado los sueños que todavía duermen.
La duda que exista y me amanezca en la mañana liviana
que caiga el último jirón de mi estropeada piel.


Cambio de piel
Vuelvo de tu lado, pálido,
sin cuentas pendientes
por el paseo blanquecino
que vuelve del amor.

Si desalojo nuestra vida
me quedo solo. Me dejas vacío
en una Ánima estúpida
anidada en un ser común;

vacío en la felicidad
que es pura satisfacción
en los enajenados y
simple conformidad en los cuerdos.


Me dejas vacío
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.


Ángel González - A veces