Fue en un instante
como todo lo que es bello.
Te incorporaste de la cama
y lancé contra tu espalda
mi mano desnuda
pero no llegó a tocar tu piel roja.
Fue en un intento
de tiempo infinito.
Saliste de la habitación
y la puerta cerró todo aquello
que dejó atrás tras
un monstruoso silencio.
mi mano desnuda no se reconcilió con tu piel arañada