Los pájaros

Desde el cielo, 
los pájaros nos miran
mientras nosotros 
no miramos
concentrados 
en el horizonte digital.

Quietos, congelados,
en silencio, en babia,
rodeados y solos.

Con ojos reparados, 
desgastados, maltratados.
Sin defensa: incapaces
de asimilar toda esa luz azul.

Por el camino, absortos,
tropezamos y caemos, 
y los pájaros, vivos,
se lanzan sobre nosotros,
reciclando nuestros ojos muertos.

Una lágrima cayó

¿Es una lágrima lo que cae de mi mejilla?
No me la merezco. Es de alguien mejor:
más guapo y gentil, que te trate mejor, que te diga amor todas las noches.
Alguien más cercano a Dios, eterno y fugaz,
que nos proteja a los dos de gente insensata como nosotros.

Quemar las heladas

En nuestra casa en llamas
el amor pide la entrada.
Años de eternas heladas
al fin pierde el demonio las ganas.

Vuelve el miedo cuando
vence el dolor.
Solo la luz puede
devolvernos el valor.

Tú te alejas en la distancia
y yo no puedo seguirte el paso:
no soy ese monstruo que
por las noches deja mil rastros.

Cuando vuelvan las luces,
seguiremos aquí por los 3
y por nosotros también.

Habremos ganado la batalla a la indiferencia,
apagado las llamas, 
y quemado las heladas.