donde el tiempo se consume,
se encuentra el perdón enterrado,
el secreto más oscuro el alma.
Las heridas del alma se cierran,
en el eco de un sueño pasado,
y las sombras del odio se alejan,
como hojas de otoño arrastrado.
Es el olvido una dulce venganza,
que al rencor deja huérfano y solo,
su poder es la mera balanza,
que equilibra el pesar y el consuelo.
No hay tormenta que pueda durar,
ni dolor que se quede en la mente,
cuando el tiempo se decide a pasar,
como río que corre silente.
En la calma del olvido profundo,
se libera el espíritu herido,
es la paz de un rincón sin segundo,
donde todo se encuentra perdido.