Te memorizo

Eres dos curvas sobre mí:
la luz tenue de una vela
hace entrever la derecha.
Desde tu cuello mi mano
repasa tu lado izquierdo.

Recién has cerrado el grifo.
Recostando tu cara sobre mi pecho
me preguntas en qué pienso.
Pienso en memorizarte, por eso
andan mis ojos fijos en tu cuerpo.

Cuatro velas dispuestas por el baño
alumbran nuestra mejor versión:
La desnudez no tiene nada que perder.
De fondo el último disco
de Quique González acentúa la belleza.

En silencio te miro a los ojos
y sonríes sobre todos los pasados
que creyeron ser últimos.
La luz y los gemidos abrigan
las frías y blancas paredes del baño.

Enredados en el susurro del agua,
nuestros cuerpos bailan al compás
de la sinfonía de nuestros latidos,
música dulce como tus labios,
una melodía de amor que nos envuelve.

Cada movimiento es un nuevo verso,
cada roce es una palabra nueva,
cada suspiro se entrelaza
como rimas perfectas,
naciendo nuestro poema.

Iluminados por la magia,
nos perdemos en un infinito abrazo.
Somos dos almas entrelazadas,
dos corazones que laten al unísono,
dos amantes disueltos en éxtasis.

Te memorizo:
Mis hijos se parecerán a ti.