entre dos furias fui feliz,
lo fui de vez en cuando sin saberlo.
Por ejemplo en la cuidad solar que se veía
desde aquella azotea de la infancia,
tentadora ciudad a rachas flameando
en los celestes mástiles del tiempo,
mientras iniciaba la vida la aventura
de descubrir el mundo a escondidas del mundo.
Allí subsisto aunque no esté, allí
perduro en medio
de la devastación de esa azotea
que reconstruyo cada día para no claudicar.
Azotea - J. M. Caballero Bonald