por donde mi postura traviesa prostituyó
el deseo sin cariño del mejor postor, el alcohol.
El cinismo destiló el cambio de piel.
Con la incertidumbre fuerte pero entreabierta
un haz de luz se atreve a hacer su trabajo
teñiendo los poros de este sucio motel
levantado para el enésimo cambio de piel.
El tedio ha curtido todas mis usadas pieles
y traicionado los sueños que todavía duermen.
La duda que exista y me amanezca en la mañana liviana
que caiga el último jirón de mi estropeada piel.
Cambio de piel