Yo te dije hijo de puta.
Tú me repetiste y me demostraste, una y otra vez,
que la vida puede ser muy injusta.
Yo te empujé escaleras abajo.
Tú me rompiste todos mis papeles
y tuve que limpiarme con estropajos.
Yo me guardé las emociones en el silencio.
Tú anulaste mis sentidos y recién empecé
el camino solo y perdido.
Yo me fui para no verte más.
Tú te quedaste y tus frustraciones dinamitaron
la frágil capa de mentira que cubría tu realidad.
Pronto nada de lo que dijimos o hicimos
importará. Entre tu y yo:
Nada habremos aprendido, porque nada hemos corregido.
Simplemente, la vida añadió nuevas capas cegadoras.
Y finalmente
Yo seré padre y Tú abuelo y
casi todas las noches compartiremos mesa y cena.
Fin de ciclo