en la vuelta de las cosas a la normalidad
me reduzco en quehaceres y juegos caseros.
sé a donde voy - no necesito más que echar una vista alrededor -
hacia rutas normales donde convergen especies comunes.
Un año atrás me inquietaba. Hoy
siento cierta complacencia por un conformismo
que allana el camino de la vida sin picos,
la que se vive sin necesidad de tener los ojos bien abiertos,
la que no da tumbos.
A la vida sin lunas voy, sin gatas ni esquinas.
'palante' sin mirar atrás