Allá donde se acaban los caminos,
donde el mar no deja de sonreír,
donde regresa siempre el extranjero,
pongamos que hablo de Cádiz.
Donde la belleza nunca parte a alta mar,
un agujero queda para mí,
que me dejé la vida en La Viña,
pongamos que hablo de Cádiz.
Las niñas aún quieren disfrazarse de princesas,
y a todos les da siempre por sonreír
con un acento maravilloso,
pongamos que hablo de Cádiz.
Las gaviotas vuelan sobre todas las cabezas,
la noche siempre tarda en salir,
la alegría baña la cara de todos los gaditanos,
pongamos que hablo de Cádiz.
El sol siempre anda de fiesta,
la vida es un barco que se olvida de partir,
hay una gaditana en cada enamorado,
pongamos que hablo de Cádiz.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleve al sur de donde nací,
ésto no es sitio para casi nadie,
pongamos que hablo de Cádiz.


Pongamos que hablo de Cádiz