Dicen que en español hay un plural distinto, que no habla de cantidad sino de intensidad. El plural que usan las lenguas que lamen la piel.
Un plural que aparece cuando te digo que quiero verte ahora, que mañana vienes pero no es suficiente. Que me abraces y me digas barbaridades al oído.
Es un plural que no conoce la matemática de las cosas, que no responde a la lógica, porque solo se mide por la urgencia con que dos cuerpos se buscan.
Es un plural expresivo que se cuela en los “buenos días” y en los “buenas noches”, y en la suerte de un saludo un domingo por la tarde, a escasos diez kilómetros de distancia.